Carlos Diarte, ‘El Lobo’, (Asunción, Paraguay, 1954) poseía unas características antropométricas algo desacostumbradas por estos pagos, donde se estilaban delanteros fornidos y de media altura, muy distintos de su constitución física. Era más bien alto, de hombros anchos, buenos para las cargas, las legales y las que no lo son, y muy rápido de piernas para su envergadura. Iba bien de cabeza, de velocidad, de regate, de chut. Era peleón, atacaba, defendía, mordía. Siempre con las medias caídas. Tras su paso por el Zaragoza, donde triunfó con la colaboración de sus compañeros Arrúa, Soto, García Castany, Rubial y alguno más cuyo nombre olvidé, Pasieguito se fijó en él y lo fichó para el Valencia C.F. 60 kilos pagó el club entonces de Artes Gráficas, a través de su presidente Ramos Costa, por ‘El Lobo’ allá por el año 1976.
Blog de literatura, entrevistas, libros, cómics, balonmano, recuerdos y otras cosas.
«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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jueves, 30 de junio de 2011
Se fue Carlos Martínez Diarte, ‘El Lobo’
Herme Cerezo/SIGLO XXI, 01/07/2011
Carlos Diarte, ‘El Lobo’, (Asunción, Paraguay, 1954) poseía unas características antropométricas algo desacostumbradas por estos pagos, donde se estilaban delanteros fornidos y de media altura, muy distintos de su constitución física. Era más bien alto, de hombros anchos, buenos para las cargas, las legales y las que no lo son, y muy rápido de piernas para su envergadura. Iba bien de cabeza, de velocidad, de regate, de chut. Era peleón, atacaba, defendía, mordía. Siempre con las medias caídas. Tras su paso por el Zaragoza, donde triunfó con la colaboración de sus compañeros Arrúa, Soto, García Castany, Rubial y alguno más cuyo nombre olvidé, Pasieguito se fijó en él y lo fichó para el Valencia C.F. 60 kilos pagó el club entonces de Artes Gráficas, a través de su presidente Ramos Costa, por ‘El Lobo’ allá por el año 1976.
Carlos Diarte, ‘El Lobo’, (Asunción, Paraguay, 1954) poseía unas características antropométricas algo desacostumbradas por estos pagos, donde se estilaban delanteros fornidos y de media altura, muy distintos de su constitución física. Era más bien alto, de hombros anchos, buenos para las cargas, las legales y las que no lo son, y muy rápido de piernas para su envergadura. Iba bien de cabeza, de velocidad, de regate, de chut. Era peleón, atacaba, defendía, mordía. Siempre con las medias caídas. Tras su paso por el Zaragoza, donde triunfó con la colaboración de sus compañeros Arrúa, Soto, García Castany, Rubial y alguno más cuyo nombre olvidé, Pasieguito se fijó en él y lo fichó para el Valencia C.F. 60 kilos pagó el club entonces de Artes Gráficas, a través de su presidente Ramos Costa, por ‘El Lobo’ allá por el año 1976.
miércoles, 29 de junio de 2011
Carlos Lobo Diarte ha fallecido.
Publiqué aquí hace unos días el enlace de la entrevista que Cayetano Ros le había hecho para El País. Y hoy, el Lobo, está muerto. Ya no volveré a hablar más con él en el Mercadona de la Carrera San Luis donde solía encontrármelo. ¡Qué putada!
Herme Cerezo
Herme Cerezo
martes, 14 de junio de 2011
Carlos "Lobo" Diarte, antes futbolista, ahora escritor.
Disfruté más que un enano rojo, masón y catalanista, viendo jugar en el campo de Mestalla - antes llamado Luis Casanova y aún antes, como ahora otra vez, Mestalla - a Carlos Lobo Diarte. Tenía el Valencia entonces - hablo de finales de los años setenta del siglo pasado - un equipo de lujo, hecho a golpe de talonario, cuya delantera resultaría inolvidable: Rep, Diarte y Kempes. El Lobo metió 11 dianas en los 7 primeros partidos de liga hasta que se lesionó. Aunque luego volvió a lucir y a hacer goles, no fue nunca el depredador del área que tanta y tan merecida fama alcanzó en el Real Zaragoza. No acabó su carrera en el Valencia C.F., Salamanca y Betis fueron sus últimos destinos, pero él regresó a orillas del Mediterráneo y vive en la capital del escuálido Turia. Aunque me parece que los de Mestalla no se acuerdan mucho de Lobo Diarte. Ni de él, ni de tantos otros. No sé, tal vez me equivoco.
A veces me lo encuentro en uno de esos supermercados que todos conocemos y hablamos de fútbol, mientras mete sus compras en la antigua bolsa gratuita, la misma que ahora cobran a 2 céntimos. La crisis y la ecología seguimos pagándola los mismos. Su vida ha atravesado momentos difíciles, pero Cayetano Ros, periodista de El País, tiene buena memoria y ayer le firmó una estupenda entrevista en la que, entre otras cosas, Carlos Diarte cuenta que ahora escribe. Suerte, Lobo.
Herme Cerezo
A veces me lo encuentro en uno de esos supermercados que todos conocemos y hablamos de fútbol, mientras mete sus compras en la antigua bolsa gratuita, la misma que ahora cobran a 2 céntimos. La crisis y la ecología seguimos pagándola los mismos. Su vida ha atravesado momentos difíciles, pero Cayetano Ros, periodista de El País, tiene buena memoria y ayer le firmó una estupenda entrevista en la que, entre otras cosas, Carlos Diarte cuenta que ahora escribe. Suerte, Lobo.
Herme Cerezo
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