Marcos Ordóñez es
conversador de largo recorrido, es como esos atletas que ensanchan su capacidad
aeróbica devorando kilómetros sin fin. Su conversación es rica en conceptos, en
matices y en recuerdos. Sus palabras han vivido mucho. Veinte minutos
apresurados no dan para demasiado, pero son las reglas de la promoción. Mejor
esto que nada. Subido a un tren perezoso, que demoró su trayecto más de la
cuenta, Marcos llegó a Valencia para presentar su nuevo libro, ‘Juegos
reunidos’, editado por Libros del Asteroide, un texto que podría adscribirse al
género novelístico, pero que también podría clasificarse como un recull de contes (en catalán, colección
de cuentos) o un puzle con tintes autobiográficos por el que caminan los bares,
los gatos, el cine, la noche, la transición, los barrios imaginados, el
periodismo y, cómo no, el teatro. Según la editorial, como reza la
contraportada del volumen, «en ‘Juegos reunidos’, Marcos Ordóñez recuerda,
intuye y fabula, componiendo a base de retazos una suerte de autorretrato
sentimental que es también el retrato de su generación y de su ciudad,
Barcelona de los setenta».
Marcos,
felicidades por publicar y, además, por las ventas porque parece que ‘Juegos
reunidos’ se vende bien, ¿no?
Gracias. Lo de las ventas se
verá, porque el libro lleva poco tiempo en las librerías, pero de momento
parece que va gustando.