De pequeño, mientras mi padre se afanaba en buscar empleo y no lo encontraba, salía a pasear con él por las mañanas. Tendría yo dos o tres años y me empeñaba en que todos los días fuésemos a la Gran Vía Fernando el Católico de Valencia a visitar una estatua sedente. Se trataba de la figura del compositor Salvador Giner, esculpida en material blanco, granito o algo parecido, pero no puedo asegurarlo. La verdad es que de piedras no entiendo mucho, mejor nada.Blog de literatura, entrevistas, libros, cómics, balonmano, recuerdos y otras cosas.
«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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domingo, 4 de noviembre de 2012
El lenguaje de las estatuas de Josep Coll.
De pequeño, mientras mi padre se afanaba en buscar empleo y no lo encontraba, salía a pasear con él por las mañanas. Tendría yo dos o tres años y me empeñaba en que todos los días fuésemos a la Gran Vía Fernando el Católico de Valencia a visitar una estatua sedente. Se trataba de la figura del compositor Salvador Giner, esculpida en material blanco, granito o algo parecido, pero no puedo asegurarlo. La verdad es que de piedras no entiendo mucho, mejor nada.lunes, 14 de noviembre de 2011
Josep Coll, la dignidad de las suelas de zapato.
El día 30 de diciembre de 2007, en 'El Kiosco de Dolan' publiqué este articulo sobre el malogrado dibujante Josep Coll. Hoy me apetece rescatarlo y eso hago.Si algo puede definir a José Coll, entre otras muchas cosas, eran las suelas de los zapatos que calzaban sus criaturas, la dignidad de estas suelas. Una de ellas hacia arriba y la otra hacia abajo indicaban que sus personajes se movían. Que avanzaban. Por el contrario, la suela oculta, los pies sobre el suelo, casi planos, a veces exageradamente abiertos, eran síntoma de inactividad. La acción, seguro, tenía lugar en otro nivel: manos, brazos, rostros...
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