«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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miércoles, 5 de marzo de 2025

Pablo Andrés Escapa: «Me seduce el compromiso de convertir en verosímil cualquier asunto, por peregrino que sea, mediante las palabras»

Pablo Andrés Escapa Copyright@Elena Delgado
Nº 695.- No suele ser habitual entrevistar a un escritor sobre un libro que publicó hace ya tiempo. Pero es bueno hacerlo, aunque suene extravagante o sobrepasado. No siempre hay que hablar de novedades, en ocasiones, es conveniente mirar atrás. Y este es el caso del escritor Pablo Andrés Escapa quien, transcurridos seis años de la publicación de ‘Fábrica de prodigios’, aceptó recordar unos textos que, en su momento, no disfrutaron de la promoción debida a causa de la nefasta irrupción del COVID, que nos encerró en nuestros domicilios y provocó el desastre por todos conocido. ‘Fábrica de prodigios’, editado por Páginas de Espuma y galardonado con el Premio de la Crítica de Castilla y León en 2020, consta de tres relatos largos o tres novelas cortas, compuestos en tierra de nadie y que cumplen el requisito que el escritor leonés suele imponerse a sí mismo: «que tenga tantas páginas como sean necesarias y tan pocas como sean suficientes». En el primer cuento, descubrimos un pájaro exótico, de conducta nada convencional, que llama la atención de un viajante poco difuso para su profesión; en el segundo, trabamos conocimiento con un poeta, cuya trayectoria oscura desafía los razonamientos mínimamente cabales en cualquier realidad literaria; y en el tercero y último, un ciudadano como tantos otros, Serafín, que sale a recoger un paquete en  correos, describe una travesía urbana con trazas de inesperada odisea,  mediatizada por la intervención de un no menos inesperado diablo. Sobre todo esto, y también sobre el oficio de narrar, conversé con este escritor leonés un jueves de febrero a eso de la media tarde, poco después de que un camión de bomberos, con su sirena a pleno pulmón, atronase la avenida donde vivo. Teléfono mediante y según acostumbra, la grabadora ejerció de muda notaria de nuestra charla. El piloto rojo encendido expidió su acostumbrado, y silencioso, nihil obstat. Empezamos.  

Pablo, ‘Fábrica de prodigios’ fue galardonado con el Premio de la Crítica de Castilla y León en el año 2020. Recuperado el libro un lustro después, qué recuerdos de su escritura acuden a tu mente?

He revisitado y releído los textos. Y hacerlo ha supuesto un redescubrimiento, pues he visto que había cosas que no recordaba. Como bien dices el libro no tuvo apenas promoción. Tan sólo una presentación en Ávila y después vino el encierro domiciliario. Cuando me puse a escribirlo pretendí hacer algo más extremo, algo distinto a todo lo que había hecho hasta entonces. Mi punto de partida fue contar una cosa insólita o, al menos extraña, con el objetivo de alcanzar el crédito de los lectores usando solo la escritura y un tono que resultase verosímil. Contar lo increíble tiene menos que ver con el atrevimiento que con el acierto de las palabras, que han de llevar al lector de buena fe por senderos difíciles de transitar. En consecuencia, este trabajo fue exigente y en esa exigencia entró una especie de administración de la fábula, es decir, lo que callaba y lo que decía hasta lograr un clima de inminencia constante, que mantuviera al lector en la creencia de lo que leía. Sin duda esa fue la mayor dificultad con la que me tropecé. 

Además de los cuentos, también has trabajado la novela. Por lo que he leído sobre ti, la escritura ocupa un papel muy importante en tu vida.

Nunca tuve prisa por publicar. Mi satisfacción se produce mientras escribo y cuando corrijo. Las presentaciones y demás me sobran. Creo que, si no publicara, escribiría igual, porque me viene bien. Es una necesidad. Mis periodos de sequía literaria me siento peor, me encuentro mucho mejor cuando llevo una fábula en la cabeza. Es algo que los que están a mi alrededor también lo perciben así [risas]. La escritura es una obsesión, no una manía.

Está muy difundida la idea de que los cuentos son como el escalón previo que un escritor debe subir antes de escribir una novela. Pero el género del cuento es difícil y exige el cumplimiento de unas normas muy concretas para alcanzar los objetivos apetecidos. 

Decía Pereira que el cuento es el género más complicado que existe para escribir, porque estás trabajando en uno de ellos, te llaman por teléfono o te interrumpen y no puedes retomarlo. Has de comenzar de nuevo. Por otro lado, es muy intenso y requiere una mayor concentración. En la novela, en cambio, resulta más fácil recuperar el hilo narrativo.  

viernes, 22 de marzo de 2024

La argentina Magalí Etchebarne, VIII Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve

Magalí Etchebarne (fotografía Páginas de Espuma)
Madrid, 20 de marzo de 2024. La escritora argentina Magalí Etchebarne (Buenos Aires, 1983), ha sido galardonada con el VIII Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve con su obra La vida por delante. El jurado, presidido por Mariana Enriquez, ha destacado de la obra premiada que “su estilo es pura frescura e inteligencia. Encuentra humor en la tragedia y sabe de la tristeza con rabia y ternura. No hay postura ni solemnidad en su escritura”. 

Magalí Etchebarne se ha proclamado ganadora de una edición difícil por la enorme calidad de las obras finalistas, con un libro del que el jurado ha destacado que está “escrito con un humor auténtico que logra una construcción de imágenes y unos personajes complejos con el cuidado que solo alguien que conoce y sabe manejar el lenguaje puede hacer. Una propuesta contemporánea llena de agudeza, dinamismo, los conflictos de lo cotidiano y la intimidad tomados con inteligencia y frescura, pero sin renunciar a la dimensión más oscura e inquietante de los vínculos humanos”. Junto a Mariana Enriquez, tuvieron la ardua labor de fallar, en esta séptima edición del Ribera del Duero, los escritores Brenda Navarro y Carlos Castán, el editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor, y el Presidente de la DO Ribera del Duero, Enrique Pascual. El galardón se ha entregado este miércoles, 20 de marzo, en la rueda de prensa celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, retrasmitida también online para los medios del resto del mundo. 

lunes, 27 de marzo de 2023

Pablo Andrés Escapa: «Escribir es un ejercicio de rescate, aunque no sea más que por la deuda que la ficción tiene contraída con la memoria»

Fotografía: ©Isabel Wagemann
Nº 656.- En primer lugar, me prendé de la portada de ‘Herencias de invierno. Cuentos
de Navidad’ (Páginas de Espuma); después, de los relatos y la prosa de su autor, Pablo Andrés Escapa (Villaseca de Laciana, León, 1964). Más tarde comprendí que tenía entre mis manos un singular libro de cuentos. De la orden navideña o no. No importa, o importa poco. Son relatos excelentes en esencia, bellos, aptos para ser leídos a lo largo de los doce meses del año, sazonados con una justa dosis de inocencia. La nieve y sus huellas, silencios suspendidos, ángeles de paso, noches estrelladas, farolas de halo amarillo, trenes de vapor, el rey Baltasar en una cuenca minera, cenizas que iluminan la oscuridad, personajes de capa y chistera y pálidas sirenas… Todas estas criaturas y creaciones, y aún otras, pululan por las fábulas del escritor leonés, iluminadas por los dibujos, blanco y azul, negro y dorado de Lucie Duboeuf, que las ilustran con trazo sencillo, pero sugerente, efectivo, verosímil. Evocador. Pablo Andrés Escapa tuvo la amabilidad de responder a mis preguntas, con esmero y paciencia, igual que intuyo que compone sus cuentos. No hay más preámbulos. Dejo paso a esta conversación escrita en el último tercio del mes de marzo, cuando ya el sol y las flores han espantado a los copos más pertinaces y al frío. O, al menos, están en ello.

Pablo, si me permite jugar con su apellido, mi primera cuestión es  esta: ¿hacia dónde se escapa Pablo Andrés con la escritura, con la literatura?

Pues valiéndome solo de Escapa huiría dejando atrás a Andrés, que también es apellido, aunque pasa por nombre en casi todas las listas y estanterías donde me veo alfabetizado. La verdad es que nunca he sentido que escribir -voy a decir mejor fabular- sea una vía de escape. Sujetarse a un texto, aceptar sus exigencias de verosimilitud y de ritmo narrativo, encontrar el sentido de la fábula, administrar la invención, seguir las intuiciones que la redacción sugiere cuando son significativas y renunciar a caminos tentadores pero que se sospechan artificiales, son ejercicios que afianzan el pensamiento lógico, no los intentos de fuga. Por otra parte, siempre me ha parecido que el compromiso con la escritura es también un deber con la vida, al menos para los que creemos que la fábula y la existencia van de la mano y que imaginar es también una condición de vivir.

domingo, 11 de diciembre de 2022

David Roas: «La idea de que el monstruo anida en lo cotidiano, en tu entorno, es lo que produce el miedo»

El escritor barcelonés acaba de publicar su nuevo libro de relatos titulado ‘Niños’,
editado por Páginas de Espuma.

Nº 644.- David Roas (Barcelona, 1965), alto, delgado, pelo canoso, irónico, escritor, cuentista, profesor, crítico y alguna cosa más, acudió a València para participar en la IV Edición del Golem Fest y presentar su nuevo libro de relatos, ‘Niños’, editado por Páginas de Espuma. En el escenario del Auditorio Joan Plaça del Jardín Botánico de la capital del Túria, acompañado por el también escritor Carlos Pitillas, habló sobre la huella que dejan los miedos infantiles en la literatura. La charla supo a poco por breve, pero fue suficiente para impregnar la sala con el aroma que dejan las cosas interesantes en nuestros oídos. Y en nuestro ánimo. Precisamente ‘Niños’ trata sobre esos miedos inexplicables − ¿quién no los sintió en su momento? −, que acechan nuestra infancia. Los niños y niñas que fuimos, aquí representados por los protagonistas de estos relatos, juegan, bailan, corren, saltan, se divierten y perciben esos temores… Pero a la vez los provocan, porque ellos mismos son el terror. Horas después,  sentados en el Café La Placita, justo frente a la Iglesia de San Sebastián, David Roas y quien esto suscribe comenzamos a conversar sobre esas criaturas y esos temores. Eran las cinco de la tarde. Minuto arriba, minuto abajo. El sol comenzaba a declinar, mientras el piloto rojo de la grabadora señalaba el inicio de la entrevista.   

David, ¿escribiste los relatos que forman ‘Niños’ de manera aleatoria o, desde el primer momento, querías hablar de los miedos infantiles?

No, no, fue una decisión plenamente consciente, nada aleatoria. En mi anterior libro, ‘Invasión’, había unos relatos titulados ‘Cuentos dictados’, llamados así porque me los dictó David, mi hijo. Yo solo tuve que convertirlos en tinta y papel. En mi cabeza se quedó el runrún de que era un tema que tenía que continuar y mi mujer me animaba a seguir con ellos. Así que desde el año 2018 solo me dediqué a escribir cuentos para este libro. Alguno de ellos, como el de ‘Zoltar speaks’, hacía ya tiempo que lo tenía en mi cabeza. Es verdad que el primer relato, ‘Vinieron de dentro de’ había sido ya publicado en aquel mismo volumen, pero estaba convencido de que tenía que ser el primero de ‘Niños’, porque se refería a un embarazo. Así que le pedí permiso a mi editor para incluirlo también aquí. Por eso en la dedicatoria puedes leer «A Ana, por provocarlo. A Davichu, por inspirarlo», que son mi mujer y mi hijo.

domingo, 14 de febrero de 2021

Laura Ferrero: «Me gustan los relatos con finales abiertos que consiguen que el lector construya otro desenlace distinto».

Nº 615.- El cuento parece un género marginado en España, mientras que en otros países goza de un prestigio más que notable. Laura Ferrero (Barcelona, 1984) acaba de publicar ‘La gente no existe’ (Alfaguara), un puñado de diecisiete relatos en los que hay amor y desamor, ausencia y culpa, esperanza… Sus historias narran lo íntimo, lo cotidiano, lo real. Las palabras de Laura Ferrero se deslizan suaves ante los ojos del lector, engrasadas, le atrapan en silencio y, cuando viene a darse cuenta, siente una sacudida, un pinchazo que tardará en olvidar. A través del teléfono, con la grabadora a pleno rendimiento, pude conversar durante unos minutos con la escritora barcelonesa sobre estos relatos. El reloj había sobrepasado en una hora el mediodía del 10 de febrero de 2021, segundo año de la pandemia, una circunstancia que a Laura le gustaría olvidar pronto. «Es un desastre, tengo ganas de que vuelva la vida de antes, si es que consigue volver, y que este vocabulario bélico de toques de queda, que nos invade y al que solo le faltan las cartillas de racionamiento, se marche definitivamente». Así que mejor olvidarse del covid-19 y centrarnos en el contenido de ‘La gente no existe’.

¿Qué significa la escritura para Laura Ferrero?

Escribo desde niña. Yo leía libros propios de mi edad, como las ‘Torres de Malory’, y me puse a escribir como si fuera una respuesta a estas ficciones. Y definitivamente, se me quedó esa forma de utilizar las palabras para entenderme a mí misma y también para explicarme el mundo que me rodea.

¿Por qué empezaste a escribir cuentos?

La novela es la reina del sistema literario y yo reivindico el cuento. En nuestro país parece un género casi de segunda. A mí los relatos me sugieren otra forma de contar las cosas, porque para escribirlos dispones de poco espacio y has de condensar bastante, sin irte por las ramas. Esta condensación me interesa mucho, sin menospreciar a la novela, que también tiene sus complicaciones.

martes, 19 de marzo de 2019

Un relato para el Centenario del Valencia C.F.

Ayer, 18 de marzo de 2019, se hicieron públicos los relatos finalistas en el concurso convocado por el Valencia C.F. para conmemorar su Centenario. A dicho evento quien esto suscribe había enviado el cuento titulado En la frontera, que no fue seleccionado entre los quince escogidos. De conformidad con lo expuesto en el apartado número 14 de las bases que regían el concurso, «La organización no tendrá ningún derecho sobre los relatos no seleccionados», soy completamente libre de hacer con él lo que me apetezca y, lo que me apetece es colgarlo en este blog de literatura y otras cosas, que vengo gobernando desde hace diez años.

EN LA FRONTERA

La guardé entre las páginas del diccionario de lengua castellana, justo en la frontera donde acaba la i y comienza la jota. Lleva ahí muchos años. De vez en cuando la miro, la repaso, una y otra vez. Es rectangular, ligeramente alargada, impresa con tintas roja y verde sobre fondo blanco, como se hacían entonces. Es la entrada de un partido de fútbol para el Estadio Luis Casanova. Corresponde a un enfrentamiento entre el Valencia C.F. y el Real Club Deportivo de la Coruña, sector 19, número 093. No lleva fecha, pero no hace falta, la recuerdo como si fuera hoy mismo: cinco de diciembre de mil novecientos setenta y uno. La entrada se mantiene incólume, ni siquiera ha amarilleado por las esquinas. Ha envejecido bien. El papel es de buena calidad. Todavía conserva el doblez que le hice con la uña para que los porteros la cortaran sin desgarrarla. Soy muy maniático en eso, demasiado perfeccionista quizá. Guardo muchas entradas. Me gusta el sabor que el paso del tiempo proyecta en ellas. Tengo ejemplares interesantes como una del campo del Chelsea, Stamford Bridge, y varias de choques del Valencia C.F. contra el Real Madrid, el F.C. Barcelona o el Atlético de Madrid, incluso de una eliminatoria de la Copa de la UEFA contra los rumanos del Arges Pitesti. La mayoría son de Mestalla, aunque también hay del Manzanares y del Bernabéu. Pero la del Deportivo es especial porque se trata de un objeto inacabado, incompleto frustrado.

martes, 25 de octubre de 2016

Hipólito G. Navarro: «Las historias las encuentro cuando ya tengo el cuento bastante avanzado»

Ángeles Encinar, escritora, doctora en Filología Hispánica y profesora universitaria,
autora de diversas antologías dedicadas al relato y al microrrelato en lengua castellana, considera que Hipólito G. Navarrro, (Huelva 1961) es un cuentista que maneja el resorte del humor «desde todos los ángulos posibles y con maestría excepcional». El onubense llevaba doce años dándole vueltas a unos cuentos muy queridos, huérfanos, con los que no sabía muy bien qué hacer. Después de darles muchas vueltas, como si fueran fichas de dominó, se decidió a reunirlos en un solo volumen titulado ‘La vuelta al día’, publicado por Páginas de Espuma. En el ‘Prólogo’ del libro, aunque uno no sabe muy bien si funciona como tal o simplemente se trata de un cuento más, Navarro explica que «me he solazado especialmente dando caza a las afinidades que pudiera encontrar entre ellos, y en conformar y destruir los más sutiles o más bastos agrupamientos que se me fueron ocurriendo en la configuración de la arquitectura de este volumen, su arquitextura». Desde este punto de partida, arrancó nuestra conversación del pasado viernes, donde dimos un repaso al género del cuento en general y a ‘La vuelta al día’ en particular.
Hipólito, ¿qué significa escribir para un cuentista tan experimentado como tú?
Esta es una pregunta muy difícil de responder para un escritor. Creo que en el momento en el que alguien supiera qué significa escribir para él, tal vez incluso dejaría de hacerlo. Para mí durante mucho tiempo fue un divertimento, una pasión. Traté de imitar aquello que leí de muchacho (Cortázar, los escritores del Boom, Rulfo, Onetti…), planteándome qué podía aportar yo a todo aquello. Lo que sí sé es lo que significa no escribir: un sufrimiento [risas]

sábado, 2 de abril de 2016

‘El libro de los viajes equivocados’ de Clara Obligado. Imposible permanecer indiferente ante esta propuesta narrativa.

Tuve la suerte de entrevistar a Clara Obligado en marzo de 2015. ¡Ya pasaron doce meses, horror! Fue uno de los mejores momentos literarios del año pasado. Acudió a Valencia para presentar su libro ‘La muerte juega a los datos’, un volumen de relatos que puede leerse como novela o una novela que puede leerse como relatos. Lo que prefiera el consumidor. Justo ahora, también en marzo, pero de 2016, cae en mis manos la reedición que Páginas de Espuma acaba de efectuar de uno de sus títulos anteriores, ‘El libro de los viajes equivocados’, con el que la escritora bonaerense afincada en Madrid («afincada en Madrid», tres palabras enormemente manidas) conquistó el Premio Setenil de 2012. No es preciso criticar o reseñar siempre libros recién salidos del horno. De vez en vez parece recomendable y, además, apetece, escribir unas cuantas líneas sobre piezas que ya tienen algún tiempo. Y eso es lo que me dispongo a hacer a continuación.

Ya en los preliminares de ‘El libro de los viajes equivocados’, la propia Clara Obligado aconseja «a quienes los lean [se refiere a los cuentos que integran el volumen] que lo hagan en el orden en el que aparecen, ya que esconden un texto más amplio, que necesita de este recorrido». Es interesante su recomendación y, sin duda, de obligado de cumplimiento. Las historias se complementan unas con otras, tejiendo una arquitectura subterránea que las interconecta, y ciertos personajes e hilos argumentales atraviesan los once textos (‘El azar’, ‘Las dos hermanas’, ‘Monedas de oro’, ‘Frío’, ‘Madison, los puentes de’, ‘El silencio’, ‘Así que eso era el amor’, ‘Agujeros negros’, ‘La escritura’, ‘Albania’ y ‘La espiral admirable’) que componen la obra. La caracola, que lo inaugura  con ‘El azar’, igualmente lo cierra con su presencia en ‘La espiral admirable’. Quizá en esta circunstancia también haya algo de los viajes que alude el título: punto de partida, punto de llegada.

sábado, 18 de abril de 2015

Nuria Barrios, escritora: “Con mis cuentos solo pretendo contar, no advertir, ni tampoco criticar”.


¿Qué separa el dolor de la felicidad? Sobre esta frase parecen planear los once cuentos que integran el volumen ‘Ocho centímetros’ de la escritora Nuria Barrios, editado por Páginas de Espuma. Son relatos duros, Javier Goñi los califica “como minas antipersona”, que hablan de esos aspectos dolorosos de la vida a los que el ser humano da la espalda al menor descuido. El temor a reconocer su existencia, inevitable porque forma parte del juego, gobierna su camino. Sobre estos cuentos, y alguna cuestión colateral, tuve la oportunidad de conversar con la escritora madrileña hace unos días, en uno de los córners de la cafetería del Hotel Astoria de Valencia bajo una luz indiferente y pálida. ¿La hora? La primera de la tarde, la del bostezo y la siesta. También la del café. 
Nuria, eres novelista, poeta y cuentista, regresas ahora al territorio de lo breve, del cuento.
Jamás hago las cosas preconcebidas. No ha sido una decisión consciente. Creo que muchas veces el ambiente que me envuelve y lo que bulle en mi cabeza, sin que yo me dé cuenta, es lo que me incita a escribir. En este caso me encontraba inmersa en un libro de poesía y después de un tiempo escribí el primer relato, ‘La palabra de Dios es extendida’. Al leerlo me di cuenta de que me estaba moviendo en el mismo campo que los poemas que llevaba entre manos. Cambié, seguí por esa nueva senda y cuando los acabé vi que lo que deseaba contar resultaba mucho más eficaz en forma de fogonazos, que es como funcionan los cuentos.

jueves, 27 de noviembre de 2014

José María Merino, escritor y académico: “Me atrae el cuento por su concentración dramática, es increíble todo lo que se puede decir con pocas palabras”

José María Merino es uno de los principales culpables del actual buen estado de la narrativa breve en España, no sólo por su vertiente de cuentista, sino también como investigador del género del cuento. ‘La trama oculta’, que ahora publica Páginas de Espuma, supone un paseo por las distintas modalidades cuentísticas y miradas creativas del autor. Dividido en tres partes, los cuentos se agrupan en realistas, fantásticos y microcuentos, estos últimos constituyen un brillante y trepidante broche final. ‘La trama oculta’ compila en un solo volumen la estética y las obsesiones de Merino, al tiempo que nos habla de las tramas ocultas que esconden no sólo estos cuentos, sino también nuestras vidas. La suya, incluida.

sábado, 22 de marzo de 2014

‘Cuento español contemporáneo’ de Ángeles Encinar y Anthony Percival. Espléndida brújula para los amantes del cuento.

‘Cuento español contemporáneo’, edición coordinada por Ángeles Encinar y Anthony Percival, no es un libro nuevo. Ediciones Cátedra, dentro de su colección Letras Hispánicas, ya lo publicó en 1993 y, desde entonces, ha sido reeditado en ocho ocasiones. Su objetivo es descubrir al público lector el panorama y los entresijos de un mundo tan fascinante como el de los cuentos también denominados, en ocasiones, género corto. Es esta una apuesta interesante porque frecuentemente asociamos cuento con literatura infantil lo que constituye un error. Error craso. Efectivamente, hay cuentos para la gente menuda, pero también existen, y muchísimos, relatos cortos para adultos algo que no terminamos de comprender bien. Muchos, yo diría que casi todos, de los grandes escritores que conocemos, en un momento u otro de su devenir literario, han escrito cuentos. Y de enorme calidad.

Gracias al estudio preliminar que incluye el volumen, podemos aventurar una pequeña definición de lo que es un cuento, en opinión del escritor y crítico argentino Enrique Anderson Imbert: “Narración breve en prosa que, por mucho que se apoye en un suceder real, revela siempre la imaginación de un narrador individual”. Otro escritor, todo un clásico, Edgar A. Poe, aplicó al cuento el principio de la composición de la poesía y concibió lo que él denominaba “unidad de efecto”. El escritor norteamericano ponía mucho énfasis en todos los elementos del relato. Para Poe el cuento era como un cuadro y debía de leerse de una sola sentada con el objetivo de provocar en el lector una única impresión. Para el argentino Julio Cortázar hay tres palabras claves en la estructura de los cuentos: “significación, intensidad y tensión”. Significación es el tema escogido  – real o ficticio – para narrar y ha de poseer la cualidad de irradiar algo más allá de sí mismo. La intensidad y la tensión, por su parte, son las encargadas de enganchar al lector, secuestrándole la voluntad durante la lectura.

domingo, 23 de febrero de 2014

'Cuento español actual (1992-2012)’. Edición a cargo de Ángeles Encinar. Una interesante muestra de cuenteros patrios.

Cuando se habla de una antología parece inevitable, y también absurdo, recurrir a la subjetividad de la coordinadora del libro, en este caso Ángeles Encinar, a la hora de establecer el criterio seguido para seleccionar los autores que van a formar parte de ella. Más absurdo parece en este caso concreto, ya que como la propia Encinar dice “nos hubiera gustado contar con muchos [autores] más, pero las restricciones de extensión razonable que todo libro de estas características conlleva no lo permitían”. ‘Cuento español actual (1992-2012)’, editado por Cátedra recientemente, arranca en el año 1992, fecha en la que concluía otra antología de esta misma colección y autora, 'Cuento español contemporáneo', publicado en abril del 2004, y viene a ser una continuación del mismo. Por lo tanto, los relatos que aquí aparecen son obra de autores cuya trayectoria como cuentistas se ha desarrollado a partir de la década de los noventa del siglo XX y del primer decenio del XXI. Echo a faltar, eso sí, la inclusión de escritores que utilizan otras lenguas de las que se hablan en el pentágono peninsular, como Sergi Pàmies o Quim Monzó, que han escrito su obra en catalán, o el gallego Manuel Rivas. Pero el criterio de selección lo marca la propia coordinadora del texto y no hay sino que aceptarlo.