A Rafael Reig le contrataron hace tiempo de un país árabe para que escribiera una novela. Lo hizo y le pagaron. Le pagaron bien, además. Pero la obra nunca vio la luz porque a los jeques no les gustó. Ahora termina de publicar ‘Lo que no está escrito’, editado por Tusquets, una novela en la que narra tres historias, la de un padre y un niño que salen de excursión al monte; la de una mujer que espera el regreso de su hijo que se ha marchado al monte con su padre; y un relato negro que nos habla del secuestro de la hija de un tipo adinerado por parte de un grupo de desalmados. Los tres relatos en realidad forman una unidad, ya que están entrelazados entre sí. El miedo, un cierto tipo de violencia y la incertidumbre sobrevuelan estas páginas que al leerlas pueden producir algún desasosiego. Sobre todo ello conversé con este escritor asturiano, de raíces valencianas, en la media tarde de un día de noviembre, que ya comenzaba a esfumarse, y cuya fecha exacta ya no recuerdo.
Rafael, en esta ocasión no nos traes un libro premiado.
No, por desgracia no. Esta novela es una inversión a más largo plazo. Me he pedido la vez para el Nobel y me la ha dado Marías [risas]. Cuando él rechace el Nobel, lo cojo yo [más risas].