«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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sábado, 11 de marzo de 2017

Inma López Silva: «Me gusta que los personajes elaboren la historia a partir de sus propias acciones»

Nº 505.- Inma López Silva ha escrito una novela cuyas protagonistas - se trata de una narración coral - son cinco mujeres. Cinco mujeres de procedencias muy distintas que, en un momento determinado, han ido a confluir en un mismo lugar común, la cárcel de A Lama, donde prosigue su vida en régimen de privación de libertad. A muy grandes rasgos éste es el sustrato de ‘Los días iguales de cuando fuimos malas’, editada por Lumen, y también el objeto de la conversación que sostuve hace unos días con esta escritora gallega, cuya trayectoria literaria, a juzgar por las obras publicadas y él éxito alcanzado con ellas, es ya muy importante.
Comenzamos por una pregunta obligada para escritores que entrevisto por primera vez: ¿qué significa escribir para Inma López Silva?
Escribir para mí implica vivir. Es el aire que respiro. No podría no hacerlo y no concibo un día sin escritura. Creo que escribo incluso cuando no escribo nada.
¿Cuál fue la primera imagen que te movió a escribir esta novela?
No hubo una imagen, sino una conjunción de temas a los que atribuí un espacio. Se trataba de escribir sobre el mal y la falta de libertad desde el punto de vista femenino, es decir, cómo las mujeres vivimos habitualmente bajo sospecha (el pecado original, ya se sabe…) y cómo eso nos hace menos libres. Son temas evidentemente literarios y no muy originales, lo sé, pero ese era mi punto de partida para el que todavía no había encontrado las historias correspondientes. Hasta que un día, no recuerdo bien por qué, encontré el espacio que me proporcionaría la unificación de todas esas ideas y, sobre todo, las historias para contarlas: el módulo de mujeres de una cárcel.
‘Los días iguales de cuando fuimos malas’, ¿qué fue antes el título o la novela? ¿Cómo se te ocurrió?
Fue antes la novela, sin ninguna duda. Me costó horrores ponerle el título. Le di mil vueltas hasta que empecé a dar forma a dos ideas: necesitaba que en el título estuviese una de las ideas de la novela, la de una supuesta maldad pasajera y la idea que todos los personajes repiten constantemente: en la cárcel todos los días son iguales.
Novela coral con una voz en primera persona y el resto en tercera, ¿por qué esa estructura?
En este punto creo que la explicación se orienta más hacia la primera persona. La idea coral tiene que ver con la cárcel como depósito de historias que, aun distintas, tienen denominadores comunes en la pobreza, la discriminación y la desigualdad. Es fácil contar eso focalizando la narración en cada personaje y jugar a que el punto de vista vaya y venga de una a otra. La primera persona, en cambio, tiene que ver con un doble interés. Por una parte está la apelación directa a un lector que, interiorizando en su imaginación el discurso de un yo, se ha de plantear si haría lo mismo, si podría acabar en la cárcel por un cúmulo de fatalidades o de locuras como la Escritora, si su juicio sobre la primera persona es el mismo que sobre el otro. Por otra parte, está la reflexión metaliteraria por la cual pretendo hacer varios juegos: el de la verdad y la mentira sobre lo que se cuenta de la cárcel y lo que se cuenta de la Escritora, que coincidiendo en muchos elementos (empezando por el nombre) con la autora del libro, plantea la duda sobre la veracidad, los límites de la ficción y, sobre todo, el juicio colectivo sobre la supuesta respetabilidad: si realmente esa Escritora fuese yo, Inma López Silva, que cuenta que ha estado en la cárcel, ¿dejaría de tener para ti, lector, mi halo de respetabilidad e incluso honorabilidad que tenía hasta ahora? Es una forma de situarnos ante nuestra hipocresía colectiva cuando nos enfrentamos a la cuestión de las cárceles, esos lugares donde escondemos todo aquello que nos avergüenza y que pensamos que nunca nos afectará a nosotros que somos tan “buenos”.