«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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sábado, 15 de febrero de 2025

Lola López Mondéjar, Premio Anagrama de Ensayo: «La capacidad narrativa del ser humano está sustraída»

Copyright@IsabelWagemann
Nº 693.- A Lola López Mondéjar se la ve contenta por la acogida que ha tenido su libro, ‘Sin relato’, galardonado con el Premio Anagrama de Ensayo, que según ella ha contribuido a difundir de manera considerable este nuevo trabajo suyo. La escritora y psicóloga murciana, habitual también en el mundo de la ficción, ha construido un relato riguroso sobre el no relato, basado en su experiencia frente a los pacientes que desfilan por su diván y que parecen haber perdido su capacidad para contarse a sí mismos. Esta jibarización narrativa no sólo radica en la imposibilidad de verbalizar su pensamiento, sino también en un déficit de su propio pensar. El capitalismo actual parece haber abocado a los seres humanos a un pensamiento ínfimo, urgente, de subsistencia, privados de cualquier tipo de análisis o introspección, ciudadanos acríticos e individualistas, analfabetos afectivos en palabras de la propia autora. Poco antes del mediodía de un miércoles de febrero, minimizada la distancia que separa Murcia de València por el teléfono, pude conversar con Lola, mientras el piloto rojo de la grabadora nos autorizaba a ello. 

Lola, en primer lugar, enhorabuena por el Premio Anagrama de Ensayo. A lo largo de tu trayectoria literaria has alternado la ficción con el ensayo, dónde te sientes más cómoda? Se retroalimentan ambos territorios?

Muchas gracias, Herme. Y sí, se retroalimentan muchísimo, pero no sabría decirte en cuál de estos espacios me siento más a gusto. Sí te puedo decir que, últimamente, me cuesta escribir ficción, porque el estado convulso del mundo me invita a pensar en ello más que en ficcionar. En estos momentos, la realidad supera a cualquier ficción más que nunca. Sin embargo, tengo un proyecto, asentado en unos relatos distópicos, que espero abordar cuando acabe con la promoción de este libro.

domingo, 8 de diciembre de 2024

Manuel Rivas, Premio Nacional de las Letras Españolas 2024: «Me interesa vagabundear, que la escritura sea un proceso de descubrimiento»

copyright@hermezo2024
Nº 689.- Mañana. Martes. Noviembre. Durante un buen rato, la maleta/mochila de Manuel Rivas
deambuló por València sola, perdida en la bodega de un taxi, cargada con sus ideas y útiles de trabajo. El alivio llegó justo antes de empezar la entrevista, cuando fue localizada y transportada al Hotel Reina Victoria donde tuvo lugar nuestro encuentro. Un principio de conversación rocambolesco. Inesperado. Feliz. Hacía mucho tiempo que no hablaba con el escritor gallego, al que descubrí gracias a la lectura de su libro de relatos ‘¿Qué me quieres amor?’ Más tarde, allá por el mes de febrero de 2007, Manuel pasó por València para promocionar su novela ‘Los libros arden mal’ y tuve la oportunidad de conocerle y entrevistarle. Ahora, diecisiete años después, regresa con ‘Detrás del cielo’ (‘Tras do Ceo’), su nueva ficción publicada por Alfaguara. En ella seis cazadores alborean el día con el propósito de dar una batida para cazar al Solitario, un jabalí del que se cuentan truculencias asesinas. El más joven del grupo, Dombodán, un tipo algo desnortado pero lúcido, relata la jornada de la batida, cuya tensión y violencia va creciendo a medida que avanza el día. El narrador destapará el abuso y la depredación social y natural que reina en Tras do Ceo, territorio gallego, trasunto del mismo mundo que habitamos todos. Iluminados por la luz apagada, limpia, herida por la reciente Dana, de uno de los ventanales de la cafetería del Hotel, que dibujaba una secuencia de sombras, casi tenebristas, comenzamos nuestra conversación, grabadora mediante, piloto rojo encendido, poco antes de las catorce horas.

Manuel, enhorabuena por el Premio Nacional de las Letras Españolas que te han concedido recientemente. Este galardón sabe especialmente bien porque eres un autor de la periferia que no escribe en castellano?

Bueno, en mi país se dan las gracias, ¿no? [risas]… Yo veo a los libros muy contentos. Pienso en ellos y pienso también que uno forma parte de un oficio que se considera solitario, aunque yo creo que no lo es. Es cierto que hay momentos de arresto domiciliario para escribir, pero es un tiempo muy compartido porque estás continuamente escuchando voces y hablando con personajes. Cada persona es una nación y cada escritor también, pero formas parte de un camino de luciérnagas y, por lo tanto, eres heredero y estás dentro de una tradición… Lo primero que sentí al recibir el premio es que era algo para compartir con esa literatura gallega, que es un vivero continuo y que, en medio de la adversidad, ha mantenido vivas las palabras y la creación. Y creo que es necesario compartir todo esto, porque ya hay demasiada competencia en nuestro entorno.  

jueves, 26 de septiembre de 2024

Natalia Litvinova, ganadora II Premio Lumen de Novela: «Me gusta ver lo extraordinario en lo ordinario, llevar el asombro al lector todo el tiempo»

copyright:@hermezo2024
Nº 686.- Mediodía. Jueves. Septiembre. Recién llegada a València, con el tiempo justo para alojarse, Natalia Litvinova (Bielorrusia, 1986) atendió mis preguntas en la cafetería del Hotel Zenit, ubicado junto a L’Estació del Nord, sufridora infatigable de ciertas obras de restauración. La tarde anterior, a eso de las siete, la escritora bielorrusa había recibido en Madrid el II Premio Lumen de novela, así que conservaba fresca en la memoria la miel de aquel momento. ‘Luciérnaga’, la obra ganadora, editada por Lumen, cuenta la vida de una muchacha, la propia escritora, nacida a pocos kilómetros de Chernóbil, que creció en un país atravesado por la confusión, la miseria y la radiactividad. Por sus páginas desfilan su abuela, su madre y su padre, los recuerdos, las tristezas y alguna dosis de humor. En un momento dado, la familia decidió emigrar rumbo a Argentina, un país del que apenas tenían referencias, pero que se anunciaba  una solución viable para sus problemas. Al fondo de nuestra conversación, el rumor borroso de algún rifirrafe parlamentario, emitido por una televisión de corte nacional. Con el piloto rojo encendido, la grabadora, eficiente y precisa, registró nuestra conversación. Y también, claro, el borroso rumor politiquero. Como acostumbra.

Enhorabuena por el premio, Natalia. Una mujer como tú, con una vida llena de avatares, estaba predestinada a la escritura?

En primer lugar, muchas gracias. Respecto a tu pregunta, creo que sí, pero no por esos avatares. En mi familia hubo grandes lectores y tuve la suerte de crecer rodeada de libros. Guardo hermosas imágenes de mi madre leyendo y releyendo. Eso me llamaba muchísimo la atención y me llevaba a pensar qué habría en aquel libro, tan interesante, tan intenso, como para que una persona lo releyera tantas veces. Dado que guardaban los libros que no querían que leyera en los lugares más altos, eso todavía incentivaba más mi curiosidad.

Has vivido siempre, pues, en un ambiente literario por así decirlo.

En Bielorrusia, en Ucrania y también en Rusia es muy importante la poesía. En las ciudades hay monumentos de escritores y muchas estaciones de subtes llevan el nombre de algunos poetas. En el colegio, como asignatura obligatoria, nos enseñaban poesía y tuve que leer, memorizar y declamar en voz alta. No me lo tomé muy en serio, pero cuando nos trasladamos a Argentina me di cuenta de que en los colegios argentinos había muy poca poesía. Así que hube de buscarla yo misma en las bibliotecas. En Rusia viví en zonas rodeadas de bosque y para mí la poesía empieza en la naturaleza que, aunque la tratemos tan mal, nos enseña muchas cosas. La conducta de los animales tiene su propio lenguaje y solo lo entiende la gente del campo. Por ejemplo, un pájaro que vuela está escribiendo algo en el cielo. La poesía nace del asombro. Ves el mundo por primera vez en la infancia y luego todo es una repetición. Por otro lado, en Argentina sufrí el choque con un idioma nuevo, y en mi adolescencia me interesé por las escuelas de poesía e investigué a los grandes poetas rusos, para lo que tuve que traducir sus obras. En mi caso la traducción ha jugado un papel muy importante, porque era una forma de mantenerme en contacto con mi propia tierra y su cultura.

miércoles, 12 de junio de 2024

Ana Carrasco-Conde, ganadora del II Premio de Ensayo Eugenio Trías: «El ser humano debe aprender a aceptar su vulnerabilidad»

copyright@Begoña Rivas

Nº  683.- En ocasiones, la vida pone piedras en nuestro camino. Como palos en las ruedas. E inesperadamente, una sobresale por encima de las demás. En las entrevistas a escritores ocurre algo parecido. La simple lectura del libro ‘La muerte en común. Sobre la dimensión intersubjetiva del morir’, escrito por Ana Carrasco-Conde, II Premio de Ensayo Eugenio Trías, publicado por Galaxia Gutenberg, coincidió con el momento en que me diagnosticaron una dolencia poco benigna. Por razones obvias, pospuse la lectura del texto. No me sentía con ánimos de perseverar en ello. Sin embargo, al mismo tiempo me propuse que, si las circunstancias lo permitían, reanudaría mis entrevistas. Y Ana Carrasco-Conde sería mi primera entrevistada. Casi tres meses después de todo aquello, las aguas parecían bajar menos turbias y determiné recuperar mi propósito. No sin un cierto miedo. Lo confieso. O asombro. O ambas cosas a la vez. Fue así como el pasado 30 de mayo, entrevisté a la filósofa manchega sobre su galardonado ensayo que, por un lado, se centra en las consecuencias de perder a alguien que te constituye como persona y, por otro, reflexiona sobre la repercusión de una muerte, cualquier muerte, en la sociedad. La mañana nos había saludado con calor, tanto en Madrid como en València, puntos extremos de nuestra charla telefónica. Pulsé el play de la grabadora. Se iluminó el piloto rojo. Y comenzamos. Una conversación llena de vida sobre la muerte y su presencia en nuestro devenir diario. No podemos obviar a la Parca, aunque tratemos de darle la espalda en un vano empeño. Una misión imposible. Algo de locos.

Ana, la muerte nos afecta a todos, y tú le has dedicado un ensayo de casi cuatrocientas páginas.

La verdad es que el tema impone un poco. Yo misma, mientras lo escribía, hube de superar mis propias circunstancias y vivencias, pero aunque inicialmente es un libro sobre la muerte, acaba siendo un libro sobre la vida.

¿Escribir ‘La muerte en común’ es tu forma particular de acercarte a ella?

Creo que, tal y como entiendo la filosofía, lo que hacemos es pensar cosas que nos inquietan o duelen. Con relación a la muerte sentía una preocupación por saber cómo abordar la pérdida y averiguar por qué tenemos miedo no tanto a nuestra propia muerte, sino a la de un ser querido. Y, a medida que investigaba, fui fortaleciéndome con la lectura de abundantes textos hasta darme cuenta de que esa pérdida tenía mucho que ver con lo que los griegos llamaban pothos, que es un echar de menos. Detrás de esa reflexión vi que el libro hablaba de la vida todo el tiempo. Si somos seres que a lo largo de nuestra existencia estamos interconectados afectivamente, en la muerte lo seguimos estando de alguna manera. Y empecé a pensar lo que significa construir tu propia identidad, siempre deudora de la de los demás. Por supuesto que pienso en la muerte, pero me fijo sobre todo en la vida. Hay que observar cómo es, con quién la compartimos y qué aportación queremos dejar a los demás.

viernes, 22 de marzo de 2024

La argentina Magalí Etchebarne, VIII Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve

Magalí Etchebarne (fotografía Páginas de Espuma)
Madrid, 20 de marzo de 2024. La escritora argentina Magalí Etchebarne (Buenos Aires, 1983), ha sido galardonada con el VIII Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve con su obra La vida por delante. El jurado, presidido por Mariana Enriquez, ha destacado de la obra premiada que “su estilo es pura frescura e inteligencia. Encuentra humor en la tragedia y sabe de la tristeza con rabia y ternura. No hay postura ni solemnidad en su escritura”. 

Magalí Etchebarne se ha proclamado ganadora de una edición difícil por la enorme calidad de las obras finalistas, con un libro del que el jurado ha destacado que está “escrito con un humor auténtico que logra una construcción de imágenes y unos personajes complejos con el cuidado que solo alguien que conoce y sabe manejar el lenguaje puede hacer. Una propuesta contemporánea llena de agudeza, dinamismo, los conflictos de lo cotidiano y la intimidad tomados con inteligencia y frescura, pero sin renunciar a la dimensión más oscura e inquietante de los vínculos humanos”. Junto a Mariana Enriquez, tuvieron la ardua labor de fallar, en esta séptima edición del Ribera del Duero, los escritores Brenda Navarro y Carlos Castán, el editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor, y el Presidente de la DO Ribera del Duero, Enrique Pascual. El galardón se ha entregado este miércoles, 20 de marzo, en la rueda de prensa celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, retrasmitida también online para los medios del resto del mundo. 

sábado, 25 de noviembre de 2023

Luis Mateo Díez, Premio Cervantes 2023: «Los escritores somos como francotiradores del lenguaje. Nos gusta ir más allá de lo debido»

copyright@nachomarin23
Nº 676.- Viernes. 17 de noviembre de 2023. Ha pasado ya más de una semana. He demorado a propósito la transcripción de la entrevista de hoy. Por otra parte, mucho tiempo esperada. Como si pretendiese que las palabras cogieran poso. Solera. De ninguna manera quería que el recuerdo perdiera la magia del momento inolvidable. Esa misma magia que llevó a Luis Mateo Díez, Premio Cervantes 2023, a asistir a la V Edición del Golem Fest celebrada en València, donde además fue premiado. Pero ya es hora de poner, negro sobre blanco, las palabras que Luis Mateo dejó suspendidas en el recuerdo del Café  La Placita, en la plaza de San Sebastián, muy próxima al Botànic, donde se celebraba el Golem. El escritor de Villablino es la liturgia de la sencillez. Un maestro en la literatura, en la conversación, en la calma, en el deseo de ponérselo fácil al entrevistador. Aconteció a esa hora imprecisa de la media tarde. La luz del Café, amarilla, alumbró nuestro encuentro. La charla. Como telón de fondo su última novela, ‘Mis delitos como animal de compañía’ (Galaxia Gutenberg), la vida, su vida, sus personajes, sus inviernos, sus desvanes,  sus páramos, sus ciudades de sombra, Celama, siempre Celama… Decía el otro día Ana Merino, que conoce bien a Luis Mateo, que Celama, «con su bruma fantasmal que habita en lo soñado, con sus innumerables personajes que murmuran jubilosos» estaba de fiesta por la concesión del Cervantes a Luis Mateo Díez. Me atrevería a decir, antes de comenzar a darle a la tecla, que al otro lado de la ficción, en la realidad de los que le leemos, también se ha recibido con enorme alegría este éxito suyo. Piloto rojo de la grabadora encendido. Nacho Marín, también presente con su cámara, listo para tomar las fotos. Nihil obstabat illud, pues. Iniciamos la conversación.

HC. Luis, en primer lugar, enhorabuena por el Premio Cervantes, un galardón que se otorga a toda una obra, a una trayectoria, a un buen hacer literario.

LMD. Muchas gracias, la verdad es que estoy encantado con el premio.

HC. Desde niño parecía inevitable que Vd se dedicara a un oficio que alimentase su espíritu. Y escogió la literatura, un arte que se ejerce en soledad.

LMD. Sí, creo que es un oficio que se relaciona crucial y obviamente con la escritura, con la memoria, con la imaginación y su destino es asumir tu propia conciencia, tu propia sensibilidad, y tus particulares percepciones de cómo ves el mundo. Pero siempre mirando dentro de ti mismo, intentando ser tú el espejo de lo que hay fuera.

viernes, 31 de marzo de 2023

Gustavo Rodríguez: «En mi literatura pretendo alejarme de la solemnidad con la que se abordan los temas más profundos. Quiero dar una visión pedestre y cotidiana de la vida»

Pasó por València Gustavo Rodríguez, para hablar de su libro ‘Cien cuyes’, galardonado con el Premio Alfaguara de Novela 2023.

Nº 657.- Con la tarde empezando a caer, acudí a la Estación del AVE de Pintor Sorolla. Allí estaba citado con Gustavo Rodríguez (Lima, 1968), antiguo publicista y ahora escritor, ganador del Premio Alfaguara 2023 con su novela ‘Cien cuyes’. Tras una jornada intensa de entrevistas en València, Gustavo llegaba un poco cansado, pero tuvo fuerzas para charlar un buen rato sobre su libro. Dos cortados nos acompañaron en nuestro recorrido por su obra galardonada, en la que nos habla de Eufrasia, una cuidadora de ancianos de la ciudad de Lima, cuya peripecia con doña Carmen, el doctor Harrison y Los Siete Magníficos −poco que ver con los personajes de la película excepto en su número−, la conducirá a una encrucijada existencial insospechada para ella. Los temas de la ancianidad, la muerte y la dignidad humana se dan cita en las páginas de ‘Cien cuyes’, novela tragicómica en definición acertada, creo, del jurado que le otorgó el premio. Sin más preámbulos, el piloto rojo de la grabadora otorgó su placet para comenzar.  

Gustavo, ¿por qué ha sido importante para ti ganar el Premio Alfaguara 2023?

Ganar el Premio Alfaguara ha significado para mí el sello de confirmación de que hice bien al dedicarme a escribir por fin, dejando de lado un oficio que me daba de comer, pero que no me terminaba de llenar.

Esta que viene es una pregunta recurrente en mis entrevistas: ¿qué significa para ti escribir?

Cualquier escritor te responderá a esto de formas muy diversas. La manera poética es decir que me gustaría vivir mi velorio en vida. Así que recoger abrazos y manifestaciones de cariño relacionados con mi escritura sería mi forma de hacerlo. Dicho de una manera quizá más profunda, la escritura para mí significa rendirle tributo al niño que siempre fui. Desde pequeño, yo sentía que me comunicaba mejor con los demás a través de la escritura que con la oralidad. Era muy tímido, no me abría a los demás. Si tenía que pedirle perdón a mi abuela se lo decía a través de una nota escrita y si había que enamorar a una chica, prefería deslizarle una carta por debajo de su puerta. Por lo tanto,  significa seguir por esa misma senda, compartir lo que me sale de las tripas a través de la escritura.

En mis recuerdos de la literatura peruana, Vargas Llosa hablaba de colegios militares y dictadores; Roncagliolo de terrorismo; y ahora tú de ancianos, residencias para mayores y de la dignidad de la vida humana. ¿Que tienen en común vuestras respectivas literaturas?

Bueno, fuera del hecho de que pretendemos retratar nuestras problemáticas particulares en un intento de entender la realidad, no sé si tenemos muchos puntos en común.

Como escritores, ¿representáis tres modelos de Perú diferentes?

Me será más fácil responder esta pregunta pensando en Vargas Llosa. El Perú y, más específicamente, la Lima que se conoce en otros países, descrita por Vargas Llosa es muy distinta de la que me tocó retratar a mí. La sociedad peruana que yo presento ahora es obviamente más contemporánea y contiene los conflictos propios de una megalópolis, que muestran dos visiones de la civilización: la autóctona o mestiza, ligada a lo indígena, y la occidentalizada de las clases pudientes.

¿En qué lugar te cruzaste con la historia que dio pie a escribir ‘Cien cuyes’?

Yo hablaría mejor de una absorción permanente, que nació en tres capas. En primer lugar, pasar la cincuentena implica ver en qué kilómetro de la carretera estás e intuir qué es lo que se viene por delante, después de comprobar que tus padres empiezan a morir y a tus mentores los ves más achacosos y envejecidos. En segundo lugar, hemos pasado una pandemia que fue especialmente atroz con los ancianos en soledad. Y, por último, el gran gatillador de todo fue el fallecimiento de mi suegro, que hace año y medio tuvo una muerte dignísima, a la altura de su también dignísima vida. Regresando a mis tiempos de niño, no quería dejar de compartir la visión privilegiada que fue ese momento. Tanto es así que hay un personaje de la novela, el doctor Jack Harrison, que está parcialmente basado en su persona. Pienso que la mezcla de estos factores fue la que me llevó a escribir esta novela febrilmente, como no había escrito otra antes.

viernes, 18 de noviembre de 2022

El Premio Planeta 2022 pasó por València

Luz Gabás, ganadora Premio Planeta 2022
València. El Gastromercat de El Corte Inglés de la calle Colón acogió la  presentación de las novelas
ganadoras del Premio Planeta 2022. Sucedió todo el jueves 17 de noviembre, a partir de las 17.30 horas, momento en el que hicieron acto de presencia la ganadora, Luz Gabás, con ‘Lejos de Luisiana’ y la finalista, Cristina Campos, con ‘Historias de mujeres casadas’. A su alrededor una quincena de periodistas esperábamos sus palabras.

Luz Gabas, la ganadora.

La novela de Luz Gabás trata sobre los tiempos de la cesión por parte de Francia de la Luisiana a España. La atraviesan las revueltas de sus compatriotas contra los españoles, la guerra de independencia de los Estados Unidos y la lucha desesperada de los nativos indios por conseguir la supervivencia de sus pueblos. En esos momentos tan convulsos, Suzette Girard e Ishcate, indio de la tribu kaskaskia libran su propia batalla para preservar la historia de amor que les envuelve. La escritora aragonesa comenzó diciendo que «aún es pronto para valorar si este premio nos va a cambiar la vida como escritoras. Personalmente me encuentro aún en una nube. Apenas hemos tenido tiempo de pensar en nada, porque durante una semana he atendido, y respondido, a la avalancha de felicitaciones recibidas. La gente ha sido enormemente amable y qué menos que corresponder. Pero sí es verdad que no me da miedo, sino todo lo contrario, me proporciona cierta paz y serenidad para mirar al futuro».

lunes, 24 de octubre de 2022

Paco Cerdá, ganador del II Premio de No Ficción Libros del Asteroide: «En general, el 14 de abril de 1931 fue un día de esperanza e ilusión»

El escritor y periodista Paco Cerdá relata en ’14 de abril’ los acontecimientos sucedidos el día de la proclamación de la II República.

Nº 641.- Hay veces que los dioses te favorecen. Se ponen de acuerdo y te echan un cable. No siempre. Claro. De un tiempo a esta parte, por motivos que no vienen al caso, ando interesado en el género histórico. Ficción y no ficción. Documentación y especulación. Por eso me ha venido al pelo la publicación de ’14 de abril’ por la editorial Libros del Asteroide. Su autor es Paco Cerdá y por su libro acaba de ser galardonado con el Premio de No Ficción otorgado por esta misma editorial. Para una parte de mi generación, para la otra no, el 14 de abril, el día de la proclamación de la II República fue siempre una fecha señalada, no una fiesta de guardar. Ese día se inició una aventura, con aciertos y desaciertos, en todo caso zancadilleada siempre, que pudo haber significado un cambio de rumbo en nuestro país. Un nuevo modelo de vida en común. Sin embargo, el golpe de estado de 1936, cinco años más tarde, dio al traste con aquel proyecto. Paco Cerdá ha construido un texto, que se lee con premura involuntaria, con el relato de aquella jornada de 1931. Un día completo. Veinticuatro horas. Nada más. ¡Y nada menos! El 20 de octubre, a media tarde,  tuve la oportunidad de conversar con él sobre los pormenores de su magnífico trabajo. Tras establecer la conexión telefónica, el piloto rojo de la grabadora, ya encendido, me indicó que podía comenzar nuestra charla. Y eso hicimos.

En primer lugar enhorabuena por el libro y por el galardón. Paco, ¿qué significa para ti haber ganado el  II Premio de No Ficción Libros del Asteroide?

Muchas gracias. Es un honor ganar un premio y, además, engrosar un catálogo como el de la editorial Asteroide, donde figuran nombres con tanta tradición literaria como Manuel Chaves Nogales o Ramón J. Sender, que han sido referentes fértiles en ese punto de intersección que existe entre la literatura y el periodismo.

Periodista y escritor. Algunos periodistas huyen de la realidad de la información a través de la literatura. Sin embargo, en tu caso, cuando escribes continúas inmerso en la realidad, en la no ficción.

Es verdad. Lo hago porque me parece que no hay nada más apasionante que la realidad. A poco que escarbes descubres historias increíbles que nos explican a nosotros mismos. Somos lo que hemos sido, lo que vivieron y sintieron nuestros predecesores, y ese binomio entre el periodismo, que aporta el rigor en la información y la investigación, y la literatura, que aporta la exploración de sentimientos y la reflexión, permite generar un paisaje emocional, la trastienda sentimental de la proclamación de la II República Española, que, seguramente, no estábamos acostumbrados a conocer partiendo de los olvidados de la gran Historia que, en definitiva, somos todos. Es otra forma de épica, o «contraépica», muy poco frecuente a la hora de abordar una narración.  

¿Debajo de este libro, y también de ‘El peón’, tu anterior título, subyace una vocación de historiador?

[Risas] ¡Esa es buena! No me lo habían preguntado nunca, pero no es una mala pregunta. De hecho, en tu caso yo también la habría formulado. Con toda la humildad posible, creo que lo que se esconde en mi interior es una enorme vocación por contar los carriles más secundarios de la realidad/historia hasta las últimas consecuencias. Así lo hice en ‘Los últimos’ y también en ‘El peón’, donde retraté a todos esos peones que fueron sacrificados en el altar de alguna ideología durante la Guerra Fría y el antifranquismo. Es cierto que me apasiona la Historia y que el libro puede parecer el trabajo de un historiador, pero lo que late y predomina en él, según creo, es la voluntad de contar las vidas, los rostros, los nombres y los apellidos de otras personas, y no tanto la de narrar los grandes movimientos e ideologías. Eso está más pegado al periodismo, que es la historia del día siguiente, todavía sin reposar, que a la literatura. La no ficción es un género que seguramente permite conciliar esas dos pasiones que tú has detectado.  

Entiendo entonces que a ti te interesa no la Historia Oficial, la de los grandes nombres, sino el efecto que la actuación de esos grandes nombres ejerce sobre la gente y también los efectos que la respuesta de la gente produce en esos grandes nombres.

Exactamente. Todos estamos al albur de los movimientos de unos y otros. Somos como piezas de dominó. Y aquel 14 de abril se veía perfectamente cómo una masa echada a la calle resultaba imparable. Igualmente se observaba que la Guardia Civil había optado por no intervenir y pasarse al lado de los dirigentes republicanos a mitad de jornada. Y así mismo se detectaba que en el bando monárquico predominaba el abandonismo. El rey se encontraba solo, sin que ello concatenase ese «milagro» de cómo un país se levanta monárquico y se acuesta republicano. Por otro lado, frente al tópico de que la República había llegado sin sangre, este libro trata de poner sobre la mesa los nombres y apellidos de esas gotas de sangre, que el tajo del 14 de abril dejó sobre la sociedad española. Unas personas perdieron la vida y otras no, pero todas sufrieron sus consecuencias, sin olvidar la fortuna que algunos tuvieron de salir de prisión, donde estaban encarcelados como presos políticos de la monarquía. Fijarme en esos peones, en esos olvidados que no tienen quien hable de ellos, es lo que me apasiona. Son como un sismógrafo emocional, que despierta algo que todos llevamos dentro, porque tenemos mucho más en común con un telegrafista, un asistente de cámara o un reportero que con el rey o el presidente del gobierno.   

jueves, 3 de diciembre de 2020

Sandra Barneda, finalista Premio Planeta 2020: «No acostumbro a plantearme el futuro. Dejé de hacerlo ya hace tiempo»

Fotografía cedida por Planeta
Nº 610.- El pasado 15 de octubre, Sandra Barneda se proclamó finalista del Premio Planeta 2020 con ‘Un océano para llegar a ti’. La escritora, periodista y presentadora de realities televisivos ha construido una novela tierna y atrevida sobre los secretos familiares y las emociones silenciadas, protagonizada por la difunta Greta, Gabriele y Félix. La familia es un filón argumental, uno de los temas favoritos en la carrera literaria de Sandra, origen de conflictos y situaciones que pueden, y deben, ser retratadas por la literatura. ‘Un océano para llegar a ti’ es una historia coral tejida mediante una trama sentimental y realista, con emotivos sobresaltos. A causa de los condicionantes impuestos por el covid-19, este año el Premio Planeta no ha podido llevar a cabo su acostumbrada gira promocional. Por tanto, la entrevista con la finalista barcelonesa tuvo lugar a través de una llamada telefónica, grabadora y manos libres mediante.

Enhorabuena, Sandra, ¿cómo una persona tan atareada como tú, presentadora de programas televisivos, de realities, puede escribir una novela? ¿De dónde sacas el tiempo para hacerlo?

Gracias. El secreto radica en que el reality en sí no me lleva tanto tiempo. Son programas en directo que no me exigen ser rigurosa con la actualidad y que tampoco son diarios. Así que trabajo dos días a la semana y el resto gozo de tiempo para la escritura. No hay más.

¿Qué te aporta la aporta la literatura y qué te aporta tu trabajo televisivo en tu vida diaria? ¿En algún momento sientes deseos de huir de la realidad a través de la literatura?

Son dos elementos que me aportan muchas cosas y me ayudan a equilibrar la complejidad de mi propia personalidad. Por un lado, satisfago la necesidad de estar hacia afuera y de relacionarme con gente a través de la televisión, y por otro, el mundo de la escritura cubre el deseo de indagar sobre mí y de desinhibirme.   

viernes, 20 de noviembre de 2020

Eva García Sáenz de Urturi, ganadora del Premio Planeta 2020: «El Premio Planeta da prestigio, es emérito, como un título nobiliario de literatura».

Fotografía cedida por la editorial.
Fotografía cedida por la editorial.
Nº 609.- El Premio Planeta 2020 pasará a la historia como una edición especial en la que el tradicional acto de entrega del galardón se vio mediatizado por el covid-19, que rompió el protocolo habitual de cada 15 de octubre. Tanto la ganadora, Eva García Sáenz de Urturi, con su novela ‘Aquitania’, como la finalista, Sandra Barneda, con ‘Un océano para llegar a ti’, no pudieron brillar juntas sobre el escenario del Palau de la Música Catalana, a causa de la pandemia. Sin embargo, el virus no fue capaz de alterar ni un ápice la calidad de ambas novelas. En consecuencia, la acostumbrada promoción de las obras también se ha modificado y las habituales ruedas de prensa y entrevistas personales han sido reemplazadas por conversaciones mediante móviles. «A través del teléfono – dice Eva García Sáenz de Urturi – se pierde un poco el contacto humano, pero al menos puedo continuar con la gira y siento que el mundo no se ha detenido. Lo que de momento sí se han perdido son las firmas del libro para no poner en riesgo a nadie». Aunque la escritora vitoriana no necesita presentación, debido al éxito de crítica y ventas de sus títulos anteriores, ganar el Premio Planeta supone un hito muy importante en su carrera. «El Planeta es un premio emérito, que te da prestigio. Sabes que tu novela tiene calidad, porque lo afirman los escritores del jurado. Siempre llevaré con orgullo el hecho de haberlo ganado. Es como un título nobiliario de la literatura, un apellido añadido tal y como dijo en su día Javier Sierra». En la entrega del galardón y con referencia a ‘Aquitania’, Juan Eslava Galán, reconocido escritor y miembro del jurado, manifestó que «si una novela es una construcción como una iglesia, a su autora le ha salido una catedral», lo que sin duda constituye un halago enorme, digno de ser tenido en cuenta. «Que alguien como Eslava Galán afirme eso de tu novela – señala Eva – te anima y estimula. Seguro que si, a lo largo de mi carrera, atravieso algún momento de bloqueo, el recuerdo de que lectores tan ilustrados como él se han emocionado con una novela mía me ayudará a proseguir». 

jueves, 1 de octubre de 2020

Juan Ramón Biedma, ganador XXI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones: «En general, mis personajes son gente poco atractiva, que cultiva el mal»

 

Nº 607.- Sevilla. Las Tres Mil Viviendas. Uno de los suburbios más peligrosos de Europa. Por las puertas de un templo evangélico, acordonado por los antidisturbios, salen los trabajadores del instituto anatómico forense empujando el cuerpo, mutilado y torturado, de una mujer. La inspectora Perpetua Carrizo se interna en el barrio para desentrañar el asesinato. El abogado Set Santiago, tras pasar cinco años a la sombra, sobrevive como puede en el turno de oficio y efectúa cobros para un prestamista. Él será el encargado de la defensa del presunto asesino. En su trabajo se tropieza con Sacramento, la abogada que ejerce la Acusación Popular. Tras esta propuesta inicial, durante seis días, se desencadena una investigación policial preñada de sobresaltos y nuevos descubrimientos. Aquí nadie es lo que parece y, en el fondo, Las Tres Mil Viviendas sevillanas y todo lo que sucede en Ciudad Juárez guardan una innegable similitud. Con este argumento, el escritor Juan Ramón Biedma armó ‘El sonido de tu cabello’, una novela publicada por Alianza Editorial, que respira género negro, pero también fantástico y gótico, y con la que el escritor sevillano ganó el XXI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones. Desde la distancia impuesta por la postpandemia, la nueva realidad en la que dicen que vivimos, entre Sevilla y València entablamos una conversación sobre su novela, en la que también se mezclaron otras cuestiones literarias. A la 1.30 p.m., el rec de la grabadora comenzó a registrar palabras. Mientras, septiembre apuraba sus últimas horas.

Juan Ramón, en primer lugar, enhorabuena por el premio. Que una novela de género negro, gótico o fantástico gane un premio literario generalista parece una buena señal, ¿no?

Muchas gracias. Sí, es muy importante. Cuando hablo sobre esto, siempre digo que, hasta hace poco tiempo, los premios considerados como muy literarios estaban vedados para los autores de género. Este derrumbamiento de fronteras entre sectores literarios, que se ha producido últimamente, me parece muy importante y demuestra que la literatura se puede dar en cualquier contexto narrativo.

¿Qué significa la escritura para ti?

Bueno, es difícil responder a eso porque es algo que he hecho desde siempre. Nunca quise ser otra cosa que escritor. No me he formado intelectual y académicamente para nada más. Incluso mis experiencias personales me han ayudado también en ello y, aunque en largos periodos  he tenido que vivir de otras actividades, lo único que tenía en mi horizonte era ser escritor. Por lo tanto, sin el hecho de considerarme como tal no me entendería a mí mismo.

¿Cómo te cruzas tú con la historia que da pie a ‘El sonido de tu cabello’? 

No te puedo decir que haya un núcleo a partir del que aparece la novela. Yo funciono más bien con una conjunción de ideas, de escenarios, de intenciones… En este caso tenía claro que era el momento de escribir una novela más estrictamente policiaca que las que había escrito hasta ese momento. Quería recoger en ella algunas de las lacras que ocurrían en mi mundo de entonces. Tenía presentes las Tres Mil Viviendas que, de forma latente, me pedían una novela, igual que Ciudad Juárez, sin olvidar que Set Santiago, un personaje recurrente para mí, quería aparecer de nuevo en una historia… La mezcla de todas esas cosas fue lo que dio paso a ‘El sonido de tu cabello’.

jueves, 28 de mayo de 2020

Karmele Jaio: «Me cuesta mucho irme por las ramas, me interesa lo esencial, lo relevante»


Fotografía: Jon Hernáez
Fotografía: Jon Hernáez
Nº 602.- Escrita en euskera y acogida con gran éxito entre los lectores, La casa del padre (Aitaren etxea), publicada ahora en castellano por Destino, es la nueva entrega de Karmele Jaio (Vitoria-Gasteiz, 1970). Suyas son también las novelas Las manos de mi madre y Música en el aire, así como los libros de relatos Heridas crónicas, Zu bezain ahul y Ez naiz ni, y el poemario Orain hilak ditugu. En La casa del padre nos tropezamos con tres personajes principales sobre los que se articula la trama: Ismael, un escritor bloqueado; Jasone, su esposa, correctora de todas las novelas de su marido; y Libe, hermana de Ismael y amiga de Jasone, que vive en Berlín con Kristin, su pareja. Por detrás, Jauregui, editor de Ismael y amigo de Jasone desde la universidad cuando ella escribía, sobrevuela buena parte de la trama. Les unen unas interesantes reflexiones sobre la literatura, el miedo, los roles sociales y el complejo de culpa. La conversación con Karmele discurrió por teléfono. De momento aún no es posible entrevistar in praesentia. El covid-19 brujulea por la calle a sus anchas. Cinco minutos antes de comenzar, el contacto está a punto de malograrse. Quien esto escribe no localizaba el número del móvil de la escritora vasca. Todo preparado para arrancar: ordenador,  grabadora, bolígrafo, unas cuantas preguntas, algunas notas… Y los nueve dígitos sin aparecer. Al final los encuentro, escondidos, confundidos entre palabras, saludos y despedidas, en uno de los correos intercambiados días atrás para preparar la entrevista. Así que la conversación entre Vitoria-Gasteiz y València comenzó a hacerse realidad poco antes de las once de la mañana. Afortunadamente.

Egun on, Karmele.
Egun on, Herme.
Aitaren etxea, tu novela escrita en euskera, y ahora traducida al castellano como La casa del padre, ha sido galardonada con el Premio de la 111 Akademia correspondiente al año 2019, ¿qué significa para ti este premio?
La verdad es que me hizo mucha ilusión, porque es un premio especial ya que lo otorga gente que lee. Esta Akademia está formada por lectores de todo el País Vasco, personas muy cualificadas, que se comprometen a leer la mayor cantidad posible de libros en euskera a lo largo del año para luego valorarlos. El premio, además, ha llegado justo ahora, cuando parece que todo empieza a reactivarse después de estos últimos meses en los que se han cancelado un montón de actividades, ferias y presentaciones y se han cerrado algunas librerías.
Preferentemente escribes en euskera, ¿te resulta fácil publicar en tu lengua?
Todos mis libros los he escrito en euskera y algunos los he traducido al castellano. Lógicamente, su difusión no es la misma, pero no he tenido nunca problemas a la hora de publicar.

sábado, 18 de enero de 2020

Marta Robles: «Soy una mujer comprometida y trato de significarme en todo lo que hago. También en la literatura»


Nº 596.- Con casi dos decenas de libros, ficción y no ficción, publicados, Marta Robles presenta ahora ‘La chica a la que no supiste amar’, editada por Espasa, la tercera entrega de la serie policial protagonizada por el detective Tony Roures, donde aborda el tema de la prostitución, de la trata de blancas y de los efectos del vudú en las personas. La acción se ubica en escenarios reales de Madrid, Castellón y Benicàssim, lugar en el que se recrea para dar a conocer este atractivo rincón de la costa mediterránea, mediante pinceladas ágiles y precisas como toda su prosa. Son precisamente los ojos del protagonista, los ojos de Roures, los que nos permitirán descubrir la cara b de esta zona, la de los puticlubs y descampados donde chicas medio desnudas, o medio vestidas, atrapadas, esclavas, trozos de carne, venden sus cuerpos por unos pocos euros. Con ‘La chica que no supiste amar’ Marta Robles conquistó el galardón Castellón Letras del Mediterráneo 2019 de narrativa. En medio del tráfago del Panaria de la Avenida del Oeste de València, pulsé el rec de la grabadora y dio comienzo la conversación que sostuve con la escritora madrileña a comienzos de esta misma semana. La mañana era fría, aunque soleada, y un café con leche, caliente, sabía más que bien.
Marta, enhorabuena por este premio. Para ti que ya llevas unos cuantos galardones en tu mochila, ¿qué significa ganar el Letras del Mediterráneo de Narrativa?
Me ha gustado mucho ganarlo porque desconocía Castellón y Benicàssim. A raíz de una visita que hice para participar en Castelló Negre, unos amigos me prepararon una tournée por la provincia y no solo me gustó por todo lo que encontré, que es apabullante y que describo en el libro, sino porque conocí gente maravillosa. Hay mucho rollazo allí. De alguna manera, me parece importante que una novela, aunque sea negra y de denuncia como ésta, contribuya a que la gente conozca el paisaje. Ya me ocurrió con ‘La mala suerte’, una historia que ubiqué en Mallorca y de la que los propios mallorquines me decían que era importante porque hablaba de una parte de la isla por la que la gente no suele transitar demasiado.
En un momento determinado de tu carrera, decidiste ocuparte del género negro y escribir en este registro, ¿cómo sucedió esto?
En realidad, no me lo planteé, fue algo consustancial conmigo misma. Desde muy jovencita he sido una lectora omnívora y, además, desordenada. Pero es verdad que el género negro hizo mella en mí desde que leí a Poe. Mi generación comenzó a leer con las novelas de Enid Blyton y cuando llegué a los 12 años y lo descubrí, escribí unos relatos breves terroríficos, que menos mal que los hice entonces, porque si hubiera sido ahora me hubieran sentado ante un psicólogo y no me hubiera vuelto a levantar. La novela negra me gustaba y me atrapaba. Y en un momento dado y de la mano de mi amigo Fernando Marías, al que admiro muchísimo, construí un relato porno criminal y salió mi parte oscura con mucha fuerza. Como las historias me vienen a mí, yo no las busco, de repente me encontré escribiendo ‘A menos de cinco centímetros’ y me di cuenta de que el género negro me favorece, porque soy capaz de estructurar la escritura de una manera determinada, espontánea, sin ponerme a ello.
Imagino que tu prosa, ágil y dinámica, tiene algo que ver con eso.
Creo que la novela negra exige este tipo de escritura. De hecho, Borges siempre decía que a los académicos no les interesaba el género negro porque no era lo suficientemente aburrido. Es una opinión muy acertada, porque la realidad es que, frente a algunos popes que pretenden que la cultura sea algo insufrible, hay quien opina que la cultura ha de ser algo que nos haga disfrutar. En ese sentido, el género negro tiene una cualidad muy importante, porque ofrece un tipo de escritura más descarnada, una prosa con ritmo que mueve la propia narración, lo que favorece que el lector pueda ir leyendo. Si no fuera así, resultaría imposible por la cantidad de tramas y subtramas que tienen estas novelas.

martes, 3 de diciembre de 2019

Premio Planeta 2019. Javier Cercas, ganador: «La narrativa popular no ha de estar reñida con la buena literatura»

Javier Cercas, ganador Premio Planeta 2019

Nº 592.- El ganador y el finalista del Premio Planeta 2019, Javier Cercas y Manuel Vilas, respectivamente, pasaron por València el último lunes del mes de noviembre. El encuentro vespertino con la prensa escrita y alguna radio supo a poco y, al menos, quien esto suscribe se quedó con ganas de conseguir algo más sustancioso, ya que ambos escritores, por su calidad y trayectoria, se prestaban a ello sobradamente. Igual que el Premio Planeta.


jueves, 13 de junio de 2019

Rafel Nadal, Premi Ramon Llull 2019: «A mí los lectores me importan mucho»

Nº 577.- Mateu crece en una familia rota que no siente como suya. Desde niño lucha por dejar atrás los gritos, las peleas y las miserias de la Mina, su hogar, la casa más pobre de Caldes de Malavella, la población donde él vive. Para ayudar a su madre a sacar la familia adelante y labrarse su propio futuro, acepta cualquier trabajo, por modesto que sea. Pronto descubrirá que sus orígenes se ocultan detrás de un secreto del que nadie habla, pero que todos conocen. La historia se complica con un hecho real: la llegada a Caldes en 1944 de mil marinos italianos, procedentes del hundimiento del acorazado Roma de la Marina Italiana, bombardeado por la aviación del III Reich. Un día, a sus setenta años, Mateu decidirá averiguar quién es realmente su padre y visitarle para conocerlo. Con esta materia prima, Rafel Nadal (Girona, 1954) ha escrito ‘El hijo del italiano’, editada por Planeta, novela con la que ha obtenido el Premi Ramon Llull 2019.

SOBRE LA PROMOCIÓN

Hace unos días, Rafel Nadal anduvo por Valencia para presentar ‘El hijo del italiano’, porque desde siempre – Charles Dickens ya lo hacía – los escritores también promocionan sus libros, aunque algunos eso no lo llevan muy bien. «Es verdad, los escritores no debemos renunciar a ello, no podemos decir que estamos al margen y que nuestro trabajo concluye con la escritura. Al final, las librerías son un milagro, igual que las editoriales. Se lo debemos todo a libreros y editores y hay que ayudarles. Tampoco hay que olvidar a los clubes de lectura a donde acudimos para hablar de nuestras novelas. Son muy importantes. Los miembros de los clubes son personas que llevan muchos años leyendo, saben muy bien lo que buscan en un libro y lo que quieren preguntarle a su autor». En ocasiones, los mismos clubes le han facilitado su tarea a Rafel Nadal, aunque sea de modo involuntario. «A lo largo de mi carrera literaria, los lectores me han proporcionado muchas historias. No soy uno de esos escritores que dicen que no les importa el público. Yo no me escondo, a mí los lectores me importan mucho. Me encanta que se introduzcan en la historia y se sientan interpelados por lo que escribo. Sin ellos escribiría igual, porque es algo que no puedo evitar, pero mientras trabajo pienso que hay personas que se pueden emocionar con lo que les cuento y eso me produce un gran placer». 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Los Premios Planeta 2017 pasaron por València.

Nº 536.- Pasaron por València los Premios Planeta 2017, o lo que es lo mismo, Javier Sierra, el ganador, con su novela ‘El fuego invisible’, y la finalista, Cristina López Barrio, con ‘Niebla en Tánger’. Y lo hicieron de un modo bastante fugaz, pues dispusimos de poco tiempo para conversar con ellos y tomar unas cuantas fotografías en el Hotel Astoria. Todo ocurrió en la primera hora de la tarde del penúltimo miércoles del mes de noviembre.

EL GANADOR, JAVIER SIERRA

Javier Sierra ha sido el eterno ganador del Premio Planeta. En las últimas ediciones, los pronosticadores siempre incluían su nombre en la lista de favoritos. Sin duda este triunfo suyo, ahora sí real, supone una enorme satisfacción para él y una pérdida irreparable para la rumorología. «Pues sí, el Planeta se tendrá que buscar otro eterno candidato. Igual que los periodistas. Aunque puede no resultar creíble, a lo largo de diez años he construido una notable colección de recortes de prensa, en los que se me daba como ganador. No sé si algún día haré algo con ellos, pero cuando me presenté, lo primero que pensé es que esta vez quien se iba a reír era yo».  El escritor turolense se encuentra particularmente satisfecho por el galardón conseguido. «Creo que es mi novela con mayor peso porque el oficio de escribir hace que, cuanto más viejo eres, mejores novelas deberías escribir, y yo ya llevo veinte años publicando historias».

viernes, 22 de septiembre de 2017

Joaquín Leguina y Rubén Buren, ganadores del Premio 2017 de Novela Histórica Alfonso X el Sabio: «Hay que escribir sobre la Guerra Civil, no reescribirla. Ésa es la clave»

Nº 531.- Melchor Rodríguez, militante anarquista, fue el último alcalde republicano de Madrid y, tras concluir la Guerra Civil, cumplió con el deber de entregar la ciudad al ejército franquista, sublevado tres años antes en las plazas de África. Sin embargo, ni siquiera hay un cuadro con su retrato que recuerde su paso por el ayuntamiento madrileño. Sobre Melchor, que salvó de la muerte cierta a más de veinticinco mil personas durante la contienda, no se ha escrito casi nada y por ello es un personaje desconocido, al igual que su hija Amapola. Joaquín Leguina y Rubén Buren, su bisnieto, se han empeñado en reparar este vacío existente y en recuperar su figura. Por ello han escrito ‘Os salvaré la vida’, editado por Espasa, obra con la que han conquistado el Premio 2017 de Novela Histórica Alfonso Décimo el Sabio. Hace unos días pasaron por València y tuve la oportunidad de compartir con ellos unos minutos de conversación, que supieron a poco porque el AVE, puntual como un reloj suizo, les esperaba en la Estación Joaquín Sorolla. Ésta fue nuestra conversación.
Joaquín, en la vida azarosa de un político, moverse entre la escritura y la política no debe resultar fácil, ¿son actividades compatibles o supone una carga adicional?
J. (Joaquín Leguina). Pregúntaselo a Echegaray que fue Premio Nobel [sonrisa/risa]. Claro que hay tiempo para compatibilizar ambas actividades. En la Historia de España hay numerosos casos de personas que fueron políticos y escritores a la vez, igual que funcionarios también escritores. Un ejemplo claro es Galdós, que era diputado. Lo que sucede es que hoy no abundan los políticos que saben escribir.
Y ¿para qué sirve escribir?
J. La escritura enseña bastantes cosas sobre la vida y la humanidad y eso enriquece enormemente.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Paula Izquierdo, ganadora X Premio Logroño de Novela 2016: «Todos somos susceptibles de convertirnos en los mayores asesinos del mundo»

Nº 528.- Logroño de Novela  con su obra ‘El callejón de los silencios’, editada por Algaida, donde nos cuenta la historia de Mirna, joven veinteañera, psicóloga y profesora de secundaria, que desea dar un salto al vacío en búsqueda de una nueva vida. Mirna necesita seguir aprendiendo, tratar con personas de su edad y por ello decide regresar a la facultad de psicología y matricularse en el primer año de doctorado. Este será el punto de partida de su nueva existencia y de una relación amorosa triangular completamente inesperada, que modificará su forma de ser y sus principios, unos principios que ella creía grabados a fuego en su mente. Paula pasó por Valencia para presentar su novela y durante unos minutos anduvimos desgranando algunos detalles de la obra.

En primer lugar, Paula, enhorabuena por el premio.
Gracias.
¿Qué significa para ti haber ganado el Premio Logroño de Novela?
En la carrera de una escritora todo es importante. Desde 1997, cuando apareció mi primera novela, no he dejado de escribir ni de publicar. He ganado varios concursos y este Premio de Logroño me hace sentirme muy satisfecha. Es posible que me abra las puertas a un mayor número de lectores, pero en el fondo ‘El callejón de los silencios’ no deja de ser una novela que no nació con vocación ganadora. La escribí postrada en la cama durante un tiempo en el que debía permanecer inmovilizada y resultó ser una época especialmente fértil desde el punto de vista literario, ya que escribí también otra novela y dos volúmenes de relatos eróticos. De todos modos, llega un momento en que una se hace un nombre y la gente, si le gusta como escribes, te sigue.