«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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domingo, 24 de abril de 2016

Entrevistas de la Fira del Llibre València 2016 (2): María Jesús Puchalt: «He intentado introducirme en el mundo de los sentimientos femeninos»


Dice que después de veinte años está cansada de actividad política, que necesitaba recuperar la perspectiva de la realidad que, quizá desde su anterior cometido, haya perdido y que ha llegado el momento de dar un volantazo, un giro y bajar a la calle. Ese cambio, en el caso de María Jesús Puchalt, ha consistido en saltar al ruedo de la literatura y publicar su primera novela, ‘Mar de azahar’, editada por Versátil, un mosaico familiar complejo escondido tras recuerdos olvidados y palabras prohibidas, en el que los colores del mar acompañan el ánimo de sus protagonistas. Un juego de espejos entre madres e hijas en el que se sospecha que se hereda precisamente lo que se teme y se adora lo que no se tiene, protagonizado por Lucía, una joven publicista de Valencia, que descubre inconfesables secretos de su madre que podrían cambiar su existencia y la de su familia.
María Jesús, dicen que la primera novela siempre es la más autobiográfica, ¿es cierto en tu caso?
Creo que sí que es cierto, porque quizá en la primera novela, no sé si por falta de oficio o por necesidad, te desnudas más. ‘Mar de azahar’ no es del todo autobiográfica, pero sí contiene cosas reales, que me han servido de inspiración. Como es muy intimista, no me he reprimido y, a través de los personajes, he contado cómo reaccionaría yo si estuviera en sus mismas situaciones.
¿Desde cuándo arranca su pasión por la literatura?
No podría decirte cuándo con exactitud, pero recuerdo que a los once años, mi madre, que era maestra nacional, me hacía escribir muchas redacciones en mi casa, sentada a la mesa de la cocina mientras sonaba la radio al fondo. Allí recuerdo haber escuchado el asesinato de Carrero Blanco y el 23-F. A los quince años, de eso sí estoy segura, escribí una novelita durante los fines de semana y más tarde escribí cuentos para mi hija. La verdad es que siempre he estado vinculada con la escritura.