«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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martes, 28 de julio de 2015

Teresa Viejo, periodista y escritora: “Escribir es la actividad más estimulante que he encontrado nunca, a veces mejor que el sexo”

Teresa Viejo llegó a Valencia empujada por la nueva ola de calor, una más de las que venimos soportando desde que arrancó este verano 2015, que batía, insolentemente, casas, calles y plazas. El motivo de su viaje fue la promoción de su nueva novela, la tercera ya, que lleva por título ‘Mientras llueva’, editada por Espasa. La portada incluye un párrafo que dice Nacemos con un libro. Si aprendemos a leerlo, puede salvarnos la vida… Aunque estemos muertos. Un libro es el objeto más preciado para la escritora madrileña desde hace muchos años porque «de joven, cuando daba clases, todo el dinero que ganaba me lo gastaba en libros. No puedo vivir sin ellos». Y es cierto, porque cuando tiene un ejemplar de la novela entre sus manos, los ojos le brillan de un modo más vivo, nada codicioso, pero sí muy feliz.
‘Mientras llueva’ cuenta la historia de Alma Gamboa Monteserín, una mujer en fuga a la que, aparentemente, nadie persigue. Es el invierno de 1946 y Alma viaja a la casa de sus antepasados donde, en vez de la paz que tanto anhela, le espera, ineludible, una revelación trascendental. En el paisaje encuentra una lluvia que no cesa. En ese enigma que es su vida, pronto descubre la fotografía de una joven sin nombre, las ruinas de una mansión devorada por el fuego y un libro misterioso. Nada de eso borra la huella de un amor devastador.
Teresa, decía el otro día una colega tuya en los medios de difusión y también en la escritura que, para ella, escribir era algo terapéutico, ¿te ocurre lo mismo a ti también?
Por supuesto, con la escritura me he ahorrado un pastizal en psicólogos. Escribir es renovador, es un camino de crecimiento espiritual, es algo que me libera, no sé, tiene tantas derivadas el hecho de escribir que llega un momento en el que te das cuenta de que no puedes parar. En este libro, por ejemplo, he hecho un ejercicio de desnudez emocional, porque necesitaba quizá perder el lenguaje formal en beneficio de las emociones y eso lo he logrado a través de los personajes.

domingo, 6 de abril de 2014

Teresa Viejo, escritora y periodista: “México huele y sabe de una forma exultante, sus colores son muy especiales”.

México, 1941. El Quanza, un barco con refugiados españoles, está a punto de atracar en el puerto de Veracruz. Una bella joven se dirige al muelle para recibirlo. Es Aurora, quien llegó cinco años atrás como niñera de los Vigil de Quiñones. Huyendo de la guerra civil española y ocultando un terrible secreto familiar, decidieron emprender un largo viaje para empezar de cero y recomponer sus vidas. Lo que encontrarán será un ambiente muy diferente al que dejaron atrás: bailes, fiestas, grandes orquestas interpretando danzones y boleros, y, en especial, una creciente industria cinematográfica cuyas estrellas compiten con las de Hollywood. Aurora comprende que su verdadero futuro está allí y no en una España abrumada por los horrores de la contienda. Enamorada de Pablo Aliaga, un joven español lleno de sueños de gloria y fortuna, obsesionado con encontrar tres rollos de una película maldita que desaparecieron en 1936, Aurora trabará amistad con una enigmática alemana, Edwina Shäfer, pintora y dueña de un prostíbulo donde esconde muchos misterios. Con la ayuda del productor Diego Espejel, secretamente prendado de ella, comenzará a labrarse una fulgurante carrera cinematográfica bajo el nombre de Vera Velier. Con este punto de partida y jugando con el tiempo, los colores, los sabores y la historia pasada, Teresa Viejo acaba de publicar ‘Que el tiempo nos encuentre’, su nueva novela, editada por Martínez Roca.