«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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sábado, 18 de enero de 2020

Marta Robles: «Soy una mujer comprometida y trato de significarme en todo lo que hago. También en la literatura»


Nº 596.- Con casi dos decenas de libros, ficción y no ficción, publicados, Marta Robles presenta ahora ‘La chica a la que no supiste amar’, editada por Espasa, la tercera entrega de la serie policial protagonizada por el detective Tony Roures, donde aborda el tema de la prostitución, de la trata de blancas y de los efectos del vudú en las personas. La acción se ubica en escenarios reales de Madrid, Castellón y Benicàssim, lugar en el que se recrea para dar a conocer este atractivo rincón de la costa mediterránea, mediante pinceladas ágiles y precisas como toda su prosa. Son precisamente los ojos del protagonista, los ojos de Roures, los que nos permitirán descubrir la cara b de esta zona, la de los puticlubs y descampados donde chicas medio desnudas, o medio vestidas, atrapadas, esclavas, trozos de carne, venden sus cuerpos por unos pocos euros. Con ‘La chica que no supiste amar’ Marta Robles conquistó el galardón Castellón Letras del Mediterráneo 2019 de narrativa. En medio del tráfago del Panaria de la Avenida del Oeste de València, pulsé el rec de la grabadora y dio comienzo la conversación que sostuve con la escritora madrileña a comienzos de esta misma semana. La mañana era fría, aunque soleada, y un café con leche, caliente, sabía más que bien.
Marta, enhorabuena por este premio. Para ti que ya llevas unos cuantos galardones en tu mochila, ¿qué significa ganar el Letras del Mediterráneo de Narrativa?
Me ha gustado mucho ganarlo porque desconocía Castellón y Benicàssim. A raíz de una visita que hice para participar en Castelló Negre, unos amigos me prepararon una tournée por la provincia y no solo me gustó por todo lo que encontré, que es apabullante y que describo en el libro, sino porque conocí gente maravillosa. Hay mucho rollazo allí. De alguna manera, me parece importante que una novela, aunque sea negra y de denuncia como ésta, contribuya a que la gente conozca el paisaje. Ya me ocurrió con ‘La mala suerte’, una historia que ubiqué en Mallorca y de la que los propios mallorquines me decían que era importante porque hablaba de una parte de la isla por la que la gente no suele transitar demasiado.
En un momento determinado de tu carrera, decidiste ocuparte del género negro y escribir en este registro, ¿cómo sucedió esto?
En realidad, no me lo planteé, fue algo consustancial conmigo misma. Desde muy jovencita he sido una lectora omnívora y, además, desordenada. Pero es verdad que el género negro hizo mella en mí desde que leí a Poe. Mi generación comenzó a leer con las novelas de Enid Blyton y cuando llegué a los 12 años y lo descubrí, escribí unos relatos breves terroríficos, que menos mal que los hice entonces, porque si hubiera sido ahora me hubieran sentado ante un psicólogo y no me hubiera vuelto a levantar. La novela negra me gustaba y me atrapaba. Y en un momento dado y de la mano de mi amigo Fernando Marías, al que admiro muchísimo, construí un relato porno criminal y salió mi parte oscura con mucha fuerza. Como las historias me vienen a mí, yo no las busco, de repente me encontré escribiendo ‘A menos de cinco centímetros’ y me di cuenta de que el género negro me favorece, porque soy capaz de estructurar la escritura de una manera determinada, espontánea, sin ponerme a ello.
Imagino que tu prosa, ágil y dinámica, tiene algo que ver con eso.
Creo que la novela negra exige este tipo de escritura. De hecho, Borges siempre decía que a los académicos no les interesaba el género negro porque no era lo suficientemente aburrido. Es una opinión muy acertada, porque la realidad es que, frente a algunos popes que pretenden que la cultura sea algo insufrible, hay quien opina que la cultura ha de ser algo que nos haga disfrutar. En ese sentido, el género negro tiene una cualidad muy importante, porque ofrece un tipo de escritura más descarnada, una prosa con ritmo que mueve la propia narración, lo que favorece que el lector pueda ir leyendo. Si no fuera así, resultaría imposible por la cantidad de tramas y subtramas que tienen estas novelas.

sábado, 6 de julio de 2013

Marta Robles, escritora y periodista, Premio Fernando Lara de Novela 2013: “Creo que no es necesario ser el protagonista de los hechos para contarlos”

La novela ‘Luisa y los espejos’, editada por Planeta, cuenta la historia paralela de dos mujeres separadas por el tiempo y el espacio que buscan su destino en el amor y en el arte. Marta Robles relata las peripecias de dos mujeres, Luisa Casati, que dedicó su vida al exceso, al arte y al placer y terminó convertida en mito, y  Luisa Aldazábal que, tras una grave enfermedad, decide dar un vuelco a su vida, encontrarse a sí misma y ser fiel a sus pasiones y a su destino. Es una novela, pues, bifrontal, que acerca a dos mujeres, a dos épocas,  a dos mundos, que son las dos caras de un espejo. El paseo de la narración por la Belle Époque, transitada por personajes imposibles, ideas renovadoras  y excéntricas, es un atractivo añadido a la nueva propuesta literaria de Marta Robles.

Marta, cada vez hay más periodistas que escriben y ganan premios, ¿qué tiene la literatura que os atrae tanto?
El periodismo ha de ser contrastado, riguroso y absolutamente real, mientras que la escritura te ofrece la posibilidad de navegar por la imaginación, algo que es un auténtico privilegio. Pero mi caso es un poco particular. Yo deseaba ser escritora desde pequeña y me metí a periodista porque quería escribir. Llevo haciéndolo toda la vida y publicando desde 1991. He tratado de ser coherente con mi trayectoria profesional y por eso empecé con libros muy periodísticos hasta llegar a este momento en que me he atrevido con una gran historia.