Marta, enhorabuena por este
premio. Para ti que ya llevas unos cuantos galardones en tu mochila, ¿qué
significa ganar el Letras del Mediterráneo de Narrativa?
Me ha gustado mucho ganarlo
porque desconocía Castellón y Benicàssim. A raíz de una visita que hice para
participar en Castelló Negre, unos amigos me prepararon una tournée por
la provincia y no solo me gustó por todo lo que encontré, que es apabullante y
que describo en el libro, sino porque conocí gente maravillosa. Hay mucho
rollazo allí. De alguna manera, me parece importante que una novela, aunque sea
negra y de denuncia como ésta, contribuya a que la gente conozca el paisaje. Ya
me ocurrió con ‘La mala suerte’, una historia que ubiqué en Mallorca y de la
que los propios mallorquines me decían que era importante porque hablaba de una
parte de la isla por la que la gente no suele transitar demasiado.
En un momento determinado de
tu carrera, decidiste ocuparte del género negro y escribir en este registro,
¿cómo sucedió esto?
En realidad, no me lo planteé,
fue algo consustancial conmigo misma. Desde muy jovencita he sido una lectora
omnívora y, además, desordenada. Pero es verdad que el género negro hizo mella
en mí desde que leí a Poe. Mi generación comenzó a leer con las novelas de Enid
Blyton y cuando llegué a los 12 años y lo descubrí, escribí unos relatos breves
terroríficos, que menos mal que los hice entonces, porque si hubiera sido ahora
me hubieran sentado ante un psicólogo y no me hubiera vuelto a levantar. La
novela negra me gustaba y me atrapaba. Y en un momento dado y de la mano de mi
amigo Fernando Marías, al que admiro muchísimo, construí un relato porno
criminal y salió mi parte oscura con mucha fuerza. Como las historias me vienen
a mí, yo no las busco, de repente me encontré escribiendo ‘A menos de cinco
centímetros’ y me di cuenta de que el género negro me favorece, porque soy
capaz de estructurar la escritura de una manera determinada, espontánea, sin
ponerme a ello.
Imagino que tu prosa, ágil y dinámica, tiene
algo que ver con eso.
Creo que la novela negra exige
este tipo de escritura. De hecho, Borges siempre decía que a los académicos no
les interesaba el género negro porque no era lo suficientemente aburrido. Es
una opinión muy acertada, porque la realidad es que, frente a algunos popes que
pretenden que la cultura sea algo insufrible, hay quien opina que la cultura ha
de ser algo que nos haga disfrutar. En ese sentido, el género negro tiene una
cualidad muy importante, porque ofrece un tipo de escritura más descarnada, una
prosa con ritmo que mueve la propia narración, lo que favorece que el lector
pueda ir leyendo. Si no fuera así, resultaría imposible por la cantidad de
tramas y subtramas que tienen estas novelas.

