«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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lunes, 24 de julio de 2017

María José Rivera: «El siglo XIX es comparable al Renacimiento o a la época de Pericles».

Nº 526.- Para María José Rivera escribir significa «una pasión
aplazada, porque siempre soñé con dedicarme a ello». Sin embargo, tuvo que elegir entre dos opciones: las matemáticas y el periodismo. Se decantó por la primera y hoy es catedrática de la Universidad Politécnica de Valencia, pero «no olvidé el trabajo de los periodistas, sobre todo de esos reporteros que iban de guerra en guerra. La ficción la descubrí más tarde». Y precisamente fruto de su pasión escritora, que le ha permitido gozar ya de una carrera literaria notable, presenta ahora su nueva novela, ‘Eres la luz de mis ojos’, publicada por Ediciones Casiopea, en la que se adentra en el género histórico para narrar una historia de amor, que se enmarca dentro del periodo en que se construyó el Canal de Suez, justo ahora cuando se cumplen los ciento cincuenta años desde que el primer barco lo atravesó, revolucionando el mundo de los viajes en el siglo XIX. En ‘Eres la luz de mis ojos’ el lector se encontrará con la lucha sin escrúpulos por el poder y el dinero en los restos del imperio otomano y los intereses de la Inglaterra victoriana, Francia y Prusia. Sin olvidar el buen puñado de personajes reales, Ferdinand de Lesseps, Eugenia de Montijo, Flaubert, Dostoievski, Verdi, Eiffel o Pasteur, que deambulan por sus páginas.
María José, ¿cómo te tropezaste con la historia que has novelado en ‘Eres la luz de mis ojos?
Me la encontré en un artículo escrito por Maruja Torres en enero de 2010. Me llamó la atención porque era un texto muy evocador, en el que describía la Sociedad Geográfica Egipcia a través de un montón de pequeños detalles muy sutiles, que sabían a siglo XIX. El edificio de la Sociedad se construyó poco después de acabar el Canal y sus tres estrellas eran el propio Canal, el Nilo y el Delta. A partir de ahí me puse a buscar datos en Google y me di cuenta que todo lo que encontraba venía a decir más o menos lo mismo, hasta que tropecé con un libro titulado ‘Rompimiento del istmo de Suez’, que no era sino el proyecto, en francés, de la construcción del canal, que había sido encargado por el propio Ferdinand Lesseps. Allí estaba todo detallado con gran minuciosidad: jornales, técnicas, máquinas necesarias… Un español, que aparece en la novela, Cipriano Segundo Montesinos, se tomó después la molestia de traducirlo al castellano, añadiéndole un capítulo suplementario en el que hablaba de las ventajas que esta construcción podía representar para España, pensando sobre todo en la ruta hacia Filipinas. Como por entonces llevaba en mente una historia de amor, vi que podía encajarla en este marco y comencé a leer el proyecto de Lesseps.