Grand
Place de Bruselas. Un turista noctámbulo finge fotografiar una mansión, pero su
cometido es vigilar, a través del ventanal, a un poderoso personaje que en esos
momentos habla por teléfono. Dicha conversación, lo que ocurre después y la
reacción del falso turista nos sumergen de lleno en las peripecias de Cristina
Vilanova, una joven española que vive en Bruselas una experiencia muy peculiar
como estudiante erasmus: una intriga que se remonta al siglo XVII, cuando
Flandes pertenecía a la corona española, y que la vincula con una antigua e
influyente familia de la aristocracia flamenca. Una circunstancia que ella
ignoraba y que la convertirá en pieza clave en un rompecabezas de pinturas
barrocas, joyas aztecas, antepasados cuya existencia desconocía, esculturas que
hablan sin decir palabra y espías que no son lo que parecen. Y todo ello
aderezado con los exámenes, las juergas y los vaivenes sentimentales de todo
erasmus que se precie. Así se teje la novela 'Una erasmus en Bruselas', opera
prima del escritor Alfredo Escardino, editada por Funambulista.
Alfredo, ¿por qué comienzas a escribir? ¿Qué motivos te han movido a
hacerlo?
Yo he escrito
siempre, aunque no novelas, porque mi profesión está muy vinculada al oficio de
escribir, tanto en la Universidad como en la Comisión Europea. En este sentido, parte de mi formación está presente
en la novela. Ahora escribo ficción porque tenía ganas de hacerlo y porque
quiero contar historias. No tiene nada que ver con una terapia, sino con
entretener a la gente, a los lectores.
