«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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jueves, 17 de marzo de 2016

Recuperando El Kiosco de Dolan: 'Gil Pupila. Integral 4'

Esta crítica sobre 'Gil Pupila. Integral Volumen 4' se publicó en el Diario SIGLO XXI el día 17 de enero de 2011.

‘Gil Pupila. El integral. Vol 4’ de Tillieux y Gos: Un clásico espléndido

No sé que andaría haciendo yo allá por los años 70, todavía sin afeitar y estudiando bachilleres, sin leer la revista francesa ‘Spirou’. Y eso que tenía un amigo, Pedro Carrasco, no el boxeador sino otra persona con el mismo nombre, que era asiduo lector de la publicación francobelga. Probablemente su afinidad con el idioma galo le indujese a frecuentar este tipo de tebeos en lugar de otros más propios del terruño o, simplemente, le gustase esa publicación y sus personajes, que sería la causa más probable. Fuese cual fuese el motivo, yo no la leí entonces. Y lo bien cierto es que la reedición a cargo de PlanetaDeAgostini de la integral de los álbumes de Gil Pupila me ha venido muy bien para perseverar en esa aventura, que he iniciado hace poco, de recuperar el tiempo pasado en la medida de lo posible. Los años, mis improbables lectores, no perdonan. Y, a veces, la nostalgia gasta malas pasadas (o buenas, como en este caso).

sábado, 5 de marzo de 2016

Recuperando 'El Kiosco de Dolan': 'Gil Pupila. Integral 1, 1956-1960'

La reseña sobre 'Gil Pupila. Integral Volumen 1' se publicó en el Diario SIGLO XXI el día 22 de febrero de 2010.

‘Gil Pupila, Integral 1, 1956-1960’ de Maurice Tilleux. La recuperación de un clásico.

Maurice Tillieux, nacido en Lieja en agosto de 1921 y fallecido en Francia en 1978, fue desde
pequeño un admirador del cine mudo. Cuando se apagaba el proyector y se desalojaba la sala, volvía a su casa para reproducir en su cuaderno mediante dibujos las escenas, mudas, cómicas, blancas y negras, que había visto un rato antes en la pantalla. Así comenzó a forjar su talento en el campo de la historieta, un talento que, al parecer, él mismo nunca reconoció a causa de una frustración infantil, ya que en la escuela, a juicio de sus profesores, había un alumno que dibujaba mejor que él. Su nombre: Bodenne. Tillieux manifestó en numerosas ocasiones que jamás consiguió superar a su compañero por mucho que se esforzó en ello. "Nunca he dibujado bien" o "¡Bodenne era siempre el mejor!" fueron dos frases que guardó en su memoria a lo largo de toda su existencia. Durante un tiempo trató de trabajar en la marina mercante, pero a pesar de haber conseguido el grado de alférez de navío, no llegó a hacerse a la mar por el estallido de la II Guerra Mundial. Más adelante, la lectura de algunos clásicos policiales, le inclinó a la escritura de novelas de este género con las que no obtuvo excesivo éxito. Tras colaborar en publicaciones como ‘Bimbo’ y ‘Jeep’, Maurice Tilleux desembocó en ‘Spirou’, revista fundada en 1938 y dirigida por Jean Dupuis, donde comenzó a realizar pequeños trabajos gráficos. Su descubrimiento, mediada la década de los años cuarenta, del universo de Hergé le hizo abrazar la línea clara, en la que poco a poco se mostraría como un maestro consumado. Entre los años 1949 y 1956 dibujó 65 relatos completos protagonizados por un tal Félix, el precedente del personaje que nos ocupa hoy: el detective Gil Pupila.