«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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jueves, 8 de abril de 2021

Lorena Franco: «Escribo las novelas que, como lectora, yo devoraría en veinticuatro horas»

Fotografía cedida por la editorial.
 Nº 620.- Nora Roy, una paciente del psiquiátrico Vera de la Cruz, asesina a su psiquiatra y a una
de las enfermeras del centro. Nadie se explica cómo fue capaz de hacerlo y de huir sin ser descubierta. Peor aún: nadie conoce su paradero. Otra mujer, Eva, alquila una habitación de su piso a Charlotte, una parisina discreta y poco habladora. Una noche Eva conocerá a Adrián en una discoteca y acabarán en su piso en lo que, aparentemente, suena a una cita prometedora. A la mañana siguiente, Adrián no está, Charlotte ha desaparecido y las paredes de su cuarto están teñidas de sangre. En medio de todo esto, se cruza la periodista Alicia Bastán, que ha publicado un libro de éxito titulado ‘El psiquiatra’, que le da una vuelta de tuerca a la trama. Esta es la sinopsis de ‘Todos buscan a Nora Roy’ (Ed. Planeta), la nueva novela de Lorena Franco, una escritora que debutó en el mundo de las letras a través de Amazon, donde alcanzó el respaldo de miles de lectores. A través del teléfono, conversé con la propia Lorena Franco unos días antes del inicio de la Semana Santa. Apenas un par de timbrazos bastaron para que la escritora barcelonesa descolgase − es un decir, porque ahora se aprieta la tecla verde de los móviles −, se iluminase el piloto rojo de la grabadora y comenzásemos nuestra charla.

Lorena, una mujer joven como tú, pero con dieciocho títulos ya publicados debe tener poco miedo al folio en blanco, ¿no?

Ese temor y respeto a la página en blanco existe cada vez que termino una historia y quiero empezar otra, porque yo necesito sumergirme en una nueva historia de manera continua. Sin embargo, cuando tengo la primera imagen de lo que quiero contar, las palabras me salen de muy adentro y comienzan a fluir. Solo entonces desaparece esa sensación de miedo, que a priori siempre está ahí.