«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

sábado, 26 de diciembre de 2009

Esther Tusquets, escritora: “En cada rincón de Barcelona me ocurrieron cosas y, cuando paso por uno de ellos, las recuerdo”.

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 19/12/09

Esther Tusquets llegó al Hotel Astoria de Valencia sobre las siete de la tarde. La presentación fue cordial y, todavía de pie, pidió una horchata. “Me gusta mucho”, dijo como explicándose, mientras la apuraba rápidamente. Ocupó el rincón derecho del sofá, ayudándose con un par de cojines. La luz roja de la grabadora se activó. Y comenzamos a conversar. Durante muchos años, Esther Tusquets, Barcelona (1936), fue editora, una de las más importantes del pentágono peninsular. Después decidió ver los toros desde el otro lado de la barrera y comenzó a escribir. Su visita a la capital del Turia, ya saben, ese río sin agua pero con dos cauces, obedecía a la promoción de ‘Confesiones de una vieja dama indigna’, segunda parte de ‘Habíamos ganado la guerra’, recientemente publicada por la editorial Bruguera, un análisis detallado de la posguerra, un retrato de época hecho por alguien que descubrió que se encontraba en el bando equivocado. De la lectura del libro se desprende una cierta inquietud, no sé si llamarla pesar, que me impide colegir cuál de sus dos profesiones, editora o escritora, le duele más o menos. “Dolerme no me ha dolido ninguna de las dos, pero siempre me gustó más escribir”. Su opinión sobre su ciclo editorial tampoco es mala del todo. “Después de cuarenta año que me dediqué a ello, la verdad es que resultó una tarea muy agradable y encima dicen que lo hice bien. Pero aunque fue uno de los mejores trabajos que me podían tocar en este mundo, no lo elegí yo”. En efecto, fue su padre quien lo decidió por ella al adquirir una editorial, llamada Lumen, fundada en Burgos por Monseñor Tusquets, su tío, cuyo origen le intrigó desde el principio, porque Esther pensaba que algunas cosas no cuadraban. “Siempre me pareció raro que, en plena Guerra Civil, mi tío, Monseñor Tusquets, fundase una editorial”. Y con el paso del tiempo, descubrió cosas que no le gustaron nada. “Lumen era una editorial totalmente propagandística, que editaba panfletos contra los judíos y los masones bajo el epígrafe de Ediciones Antisectarias. Y el dinero provenía del propio Franco, a través de Serrano Súñer”.

‘El símbolo perdido’ de Dan Brown, una novela de entretenimiento, que no es poco

Dan Brown: ‘El símbolo perdido’. Ed. Planeta, 2009. 617 págS. y 21,90 €.


En ‘El símbolo perdido’, la última novela de Dan Brown (EE.UU., 1964), el escritor norteamericano ha recurrido de nuevo a su personaje favorito: Robert Langdom. En esta ocasión, lo introduce en el enmarañado desciframiento de una pirámide masónica, que contiene una potente "arma" repleta de sabiduría antigua. Langdon es convocado con urgencia a Washington para dar una conferencia en el Capitolio, a petición de su antiguo amigo Peter Salomon, secretario del Smithsonian y figura relevante de la masonería. Pero cuando Langdon llega al supuesto lugar de la cita, descubre que ha sido víctima de un engaño y su pretendida conferencia se convertirá en una vertiginosa y frenética aventura que durará hasta el amanecer. Además de los masones, andan por en medio los agentes de la CIA, con su jefa Sato a la cabeza, y Katherine, una científica experta en noética, ciencia que se ocupa del pensamiento y de lo que este tiene de intangible e inmensurable.

Imma Monsó, escritora: “Cada día me gusta más eso de borrar. Me recuerdo más borrando que escribiendo”.


Herme Cerezo, SIGLO XXI, 09/12/09

 

Sara Surp, una escritora menos ficticia de lo que parece, se dirige a participar en una tertulia sobre uno de sus libros. En la carretera, en plena tormenta, se tropieza con un accidente en el que se ha producido un muerto. El fallecido es un chico joven, en cuyo móvil hay un último esemese que dice: “Dejo bacalao en el horno, por si no vienes a la tertulia. Si quieres venir, recuerda: castillo a las 6,30”. De este modo, la escritora deduce que la persona que redactó el mensaje asistirá probablemente a la charla, ignorando que la tragedia se cierne sobre su futuro inmediato. En cambio, ella sí lo sabe y, al empezar su intervención, toma una decisión al respecto. A grandes rasgos, este es el argumento, al menos inquietante, de ‘Una tormenta’, la última novela de catalana Imma Monsó, que ya tiene publicadas unas cuantas obras: ‘Nunca se sabe’, ‘Como unas vacaciones’, ‘Todo un carácter’, ‘Mejor que no me lo expliques’, ‘Marxem papà. Aquí no es hi volen’ y ‘Un hombre de palabra’.

viernes, 25 de diciembre de 2009

‘Nuestra propia sangre’ de Mariano Sánchez Soler, una estructura inteligente y adecuada

Mariano Sánchez Soler: ‘Nuestra propia sangre’. Ed.Rey Lear, octubre 2009. 164 págs., 14,95 €

‘Nuestra propia sangre’ de Mariano Sánchez Soler, una estructura inteligente y adecuada Mariano Sánchez Soler, infatigable maestro de talleres literarios, agitador cultural de la ciudad de Alicante, periodista y escritor, acaba de ganar la XII edición del Premio Francisco García Pavón de Narrativa con su novela ‘Nuestra propia sangre’, recientemente editada por Rey Lear. Conociendo al escritor alicantino o, simplemente, leyendo el nombre del Premio concedido, que evoca al entrañable jefe de la policia municipal de Tomelloso llamado Plinio, alias Manuel González, ya podemos entrever de qué va a ir la cosa, o sea, de género negro. Y bien negro, a fe mía, aunque con muchos matices.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Premios Planeta 2009: Emilio Calderón, finalista, y Ángeles Caso, ganadora

‘Contra el viento’ de Ángeles Caso y ‘La bailarina y el inglés’, dos novelas interesantes, distintas, atractivas

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 30/1/09 

Han transcurrido ya algunos días desde que comenzaron su periplo por el pentágono peninsular y la promoción empieza a pesar en el cuerpo, que no en el ánimo, de Ángeles Caso y Emilio Calderón, ganadora y finalista, respectivamente, del Premio Planeta 2009. Sin embargo, ellos se lo toman bien, al menos esa sensación flotaba el pasado miércoles en el Hotel Astoria de Valencia donde presentaron sus obras.

Tras la sesión de flashes, – siempre hay alguien que les pide a los autores que posen con sus libros recién estrenados entre las manos – y siguiendo el mismo orden que, tradicionalmente, gobierna la ceremonia de entrega del premio, en primer lugar tomó la palabra el finalista, Emilio Calderón, para decir que su bailarina y su inglés conformaban una novela "escrita con vocación de libro de aventuras, ambientada en un país exótico como es la India". En principio, el nombre pensado, ‘El inglés y la bailarina’, alteraba los términos del título definitivo, pero "como caballero británico que se le supone que es, el protagonista le cedió el paso a la bailarina". Además de ellos dos, en la novela intervienen otros personajes secundarios, "un hombre cazador de tigres, un tigre cazador de hombres y un maharajá excéntrico, como todos los maharajás", que proporcionan el armazón necesario para construir la obra. El protagonista, Henry Masters, "es un británico nacido en la India, que no conoce la metrópoli, Inglaterra, lo que le crea un problema de identidad, a la vez, que le proporciona un indudable reconocimiento entre sus conciudadanos". Ella, Lalita Kadori, la protagonista femenina, "es una mujer india distinta de sus compatriotas del mismo sexo, ya que tuvo acceso a la cultura porque de pequeña fue vendida a un templo para ser casada con un dios". Aunque claro no es oro todo lo que reluce, porque detrás de esto "se esconde un problema de abusos por parte de la clase sacerdotal". Precisamente gracias a esta circunstancia, "Lalita aprendió a leer, a escribir, a recitar poesía y a tocar instrumentos musicales, y pudo adquirir una cierta formación cultural". Más adelante, esto se reflejará en su personalidad y la bailarina "cobrará conciencia política y de su condición de mujer". El resto, como dijo el escritor, "está en la novela".

Fernando Sánchez-Dragó, escritor: “La muerte de Soseki la llevo dentro, es una ausencia que todavía percibo”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 23/11/09


Un hombre le cuenta un cuento a su nieta, Caterina. Es la historia de un gato sin nombre decidido a ser persona. Un gato de un pueblo de Soria, que no parará hasta encontrar su alma. Un gato que verá el halo de los muertos en los páramos de Numancia y hablará con los guerreros que allí habitan; que asistirá a aquelarres en las ruinas de una iglesia y que huirá despavorido ante la presencia del diablo. Un gato de grandes ojos verdes y rayas de tigre, con ansias de libertad, que buscará su lugar en una casona con un olivo en la entrada y se convertirá en Teseo para librar a la princesa del Minotauro. Ésta es la historia del desaparecido Soseki. Fernando Sánchez-Dragó, dolorido y apenado por la muerte del animal, ha escrito un cuento, él lo ha subtitulado novela, que lleva por título ‘Soseki. Inmortal y tigre’, editado por Planeta. El escritor madrileño se dio una vuelta por Valencia para presentar su libro, firmar ejemplares y tomar contacto con sus lectores, una de las cosas que más le gusta, porque Fernando es un amigable, erudito y divertido conversador. En el hotel Astoria, el viernes 20 de noviembre, estuvimos hablando con él del libro, de su gato y de alguna otra cosa.

José Ángel Mañas, escritor “Nuestra idea era construir un universo propio pero que nos trascendiese a los dos”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 16/11/09

José Ángel Mañas (Madrid, 1971) y Antonio Domínguez Leiva (sin lugar ni fecha de nacimiento conocidos para el que suscribe), al alimón, o sea a cuatro manos, a veinte dedos, como si de un piano se tratase, acaban de publicar ‘El quatuor de Matadero’, cuatro novelas cortas de género negro, con suficientes dosis de humor, intriga y esperpento como para que el lector más exigente, y el menos versado, pueda disfrutar un buen rato con ellas. El protagonista de las cuatro historias es un peculiar sicario: el Hombre de los Veintiún Dedos, un tipo ponzoñoso, camaleónico y al que casi todo le sale mal. Hace unos días, José Ángel Mañas pasó por Valencia. Domínguez Leiva, profesor de literatura comparada, no pudo comparecer porque se encontraba en el extranjero, ejerciendo su oficio docente. Con él, con Mañas, digo, y sobre estas novelas duales, mantuve la siguiente conversación.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Luis Landero, escritor: “La vida al final es un crucigrama que queda medio resuelto”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 14/11/09

Empecé a creer en esta entrevista a medida que escribía las preguntas. A mi lado, ‘Retrato de un hombre inmaduro’, la última obra de Luis Landero (Alburquerque, 1948), la colección de reflexiones de un sujeto que está al borde de la muerte y repasa su vida postrado en la cama de un hospital. De vez en cuando hojeaba la novela y tomaba alguna nota. Jamás hubiera podido suponer que los entrevistadores tenían dudas sobre lo que querían saber. Imaginaba que su obligación, la de los entrevistadores, digo, era suscitar la duda en el entrevistado para buscar respuestas al menos originales. Novedosas, tal vez por repetidas, sería más difícil. Empezaba a sucederme como al protagonista de la novela, quien en la página 182 afirma "Ya he vuelto a perder el hilo de la historia". Y eso me ocurría a mí: que perdía el hilo de lo que quería preguntar. Sin embargo, después de desbrozar la jungla de ideas confusas que me asaltaban, de mirar una fotografía del propio escritor, de repasar alguna de sus obras anteriores, conseguí entrar en materia. Veinticuatro horas después, a la hora de la verdad, el guión se fue a paseo en algunos momentos, porque la cosa vino acelerada, fuera de hora, casi en tiempo de descuento. Y tuve que recurrir de nuevo al protagonista terminal y adaptarme igual que él "a las circunstancias como las nubes al viento". O sea, que de lo previsto poco, aunque quizá fuera mejor así, porque la conversación con Luis Landero el pasado martes en La Casa del Libro de Valencia, sonó y brotó más espontánea de lo que yo intentaba programar. En fin, que uno nunca puede estar seguro de nada.

Conversación con Antonio Altarriba y Kim sobre ‘El arte de volar’: un tebeo magistral

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 05/11/09

Antonio Altarriba y Kim. Kim y Antonio Altarriba. Los tuve hace unos días sentados frente a mí, compartiendo botellas de agua, algún refresco y un chupito en la cafetería de la Universitat Vella de Valencia. Durante ese tiempo, que invertimos en hablar de ‘El arte de volar’, su magistral tebeo editado por Edicions de Ponent, me sentí como un auténtico privilegiado. ‘El arte de volar’, en mi modesta opinión el mejor cómic español publicado en lo que llevamos del año 2009, tiene el valor de la verdad, de la ficción asentada en hechos reales y adornada con los aditamentos indispensables para convertir una historia en una obra de arte. "Mi padre se suicidó el 4 de mayo de 2001. Nadie sabe cómo un hombre de su edad y en su estado pudo burlar los controles de vigilancia, subir hasta la cuarta planta, encaramarse a una ventana y arrojarse al vacío ... Yo sí sé cómo lo hizo... Soy el único que puede saber cómo lo hizo ... porque aunque no estaba allí, estaba en él..." De este modo comienza la voz narrativa a contarnos la existencia de Antonio Altarriba Lope, padre de uno de los dos autores, desde su infancia en el pueblo de Peñaflor hasta el fin de sus días en una residencia para ancianos. Por en medio la República, la Guerra Civil, la Resistencia, los campos de concentración, la Posguerra ... y mucho más. Una vida desgarradora, no les quepa la menor duda, un fresco histórico, un reportaje al siglo XX español, que hay que leer para comprobar la calidad de los textos de Antonio Altarriba Ordóñez y las imágenes, viñeta a viñeta, de Kim, ese dibujante al que todos asociamos con su personaje más famoso, ‘Martínez el facha’.

Gustavo Dessal, psicoanalista y escritor: “El discurso de la seguridad, como contrapunto a la incertidumbre, se ha convertido en obsesión para la opinión pública”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 26/10/09


Mark Gallaway ve su vida destrozada la noche que su novia y su compañera de piso son asesinadas. El desentrañamiento de estos crímenes es el impulso que mueve ‘Principio de incertidumbre’, publicada por RBA, la última entrega de Gustavo Dessal (Buenos Aires, 1952), escritor y psicoanalista. Tras la presentación de la novela realizada por la escritora Carmen Botello en La Casa del Libro de Valencia, del coloquio, de la firma de ejemplares, de los aplausos y de los corrillos de última hora, pude conversar unos minutos con el autor argentino, en cuyas respuestas se mostró como hombre de verbo calmo y meditado, amable, entregado a su trabajo y sin desdeñar un puntito de erudición.

José Ovejero, escritor: “He querido mostrar la Guerra Civil en toda su estupidez, sin ningún tipo de disfraz”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 19/10/09

José Ovejero (Madrid, 1958) pasea su existencia entre su ciudad natal y Bruselas, una doble residencia, y alterna su devoción por la literatura con colaboraciones periodísticas, una doble pasión. En Alfaguara acaba de publicar ‘La comedia salvaje’, una novela que plantea la posibilidad de asomarse a la Guerra Civil española de otro modo, con un punto de vista diferente. ‘La comedia salvaje’ es un acercamiento a la contienda partiendo de la base del humor, pero sin olvidar el horroroso y dramático trasfondo bélico. En medio de un país que comienza a ser devastado por las llamas, donde la tragedia deviene en comedia y donde conviven, dificultosamente, dolor y disparate, fusilamientos y verbenas, anticlericales recalcitrantes y religiosos pedófilos, Ovejero coloca a Benjamín, un monaguillo marista que devora libros sagrados o liberales y siente curiosidad por lo que una mujer esconde bajo sus faldas, en una difícil tesitura: aceptar o no la difícil misión de detener la guerra. El encargo lo recibe nada menos que del propio Manuel Azaña, presidente de la Repúbica Española. Por cierto, he tecleado "Repúbica" en lugar de República, ¿en qué andaría pensando yo?

Pilar Pedraza, escritora: “Hipatia fue una mujer pagana martirizada por los cristianos, es decir, todo lo contrario a lo habitual”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 15/10/09


La primera vez que oí hablar de Hipatia fue en un cómic de Hugo Pratt, protagonizado por Corto Maltés y titulado ‘Fábula de Venecia’. La Hipatia que por allí revoloteaba entre masones, camisas negras, poetas e intelectuales, era una mujer culta, bien relacionada, misteriosa, y que, en cierta manera, catalizaba un grupo más o menos esotérico en tiempos de la Italia fascista. Sin embargo, ahora, supongo que la película ‘Ágora’ de Alejandro Amenábar debe tener un buen porcentaje de "culpa", su figura auténtica, la de la antigüedad griega, se ha puesto de moda. Y en un tiempo relativamente corto, las mesas de novedades de las librerías se han cubierto con, al menos, seis libros sobre este personaje: ‘La última noche de Hipatia’ (Eduardo Vaquerizo), Hipatia de Alejandría’ (dos libros con el mismo título, uno de María Dzielska y otro de Luis de la Luna), ‘El jardín de Hipatia’ (Olalla García), ‘Tormenta sobre Alejandría’ (Luis Manuel Ruiz) y ‘La perra de Alejandría’.

Tomeu Pinya, dibujante de cómics:“El cómic concilia mi gusto por contar historias y dibujarlas”



Herme Cerezo / SIGLO XXI, 28/09/09


Tomeu Pinya (Mallorca, 1982) estudió Bellas Artes y Comunicación Audiovisual. Desde joven sintió la llamada de los lápices, aunque sus primeras lecturas no fueron tebeos sino novelas. En el colegio ya caricaturizaba a compañeros y profesores. Estaba claro que lo suyo era (y es) dibujar. Dibujar y contar historias. Una de ellas, ‘Un pueblo blanco. El bar del Barbudo’, Editorial PlanetaDeAgostini, la reseñé hace algunas semanas para SIGLO XXI. Me pareció un álbum bello, sencillo, amable y mediterráneo. Me interesé por Tomeu y le propuse esta entrevista que él aceptó con absoluta predisposición. Estas son mis preguntas y, sobre todo, son sus respuestas. Creo que con ellas nos podemos hacer un pequeño retrato de este dibujante de cómics que recién empieza.

Javier Puebla, escritor: “Todos hemos sido alguna vez cucarachas”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 25/09/09


Javier Puebla (Madrid, 1958), diplomático, funcionario y escritor, se ha convertido, letra a letra, coma a coma, libro a libro, en un autor prolífico. Prolífico en la publicación porque en la escritura ya lo era hace tiempo. Y su trabajo empieza a verse recompensado porque su última obra, ‘La inutilidad de un beso’, editada por Algaida, acaba de ganar el XVIII Premio Luis Berenguer de novela (no, no me olvido de que ya fue finalista del Nadal en el año 2004 con ‘Sonríe Delgado’). En su nueva entrega, el escritor madrileño juega con Kafka y su ‘Metamorfosis’ para darle la vuelta y mestizarlo con el cuento del príncipe encantado. Un príncipe, por cierto, poco agraciado que aquí adopta la figura de un triste empleado ministerial de "risa tonta y fácil". En total son media docena de personajes, tal vez alguno más, que desgranan sus vidas de arcilla en un libro de doscientas y pico páginas, que se leen con premura, abrasados por las persuasivas e irremplazables voces narrativas, segunda y tercera personas, de Puebla. Pero `La inutilidad de un beso´ no acaba aquí. Hay muchas más cosas: un palpable, e innegable, homenaje al mágico realismo de García Márquez (en los nombres y en algunos fragmentos), sin olvidar alguna otra añoranza, probablemente involuntaria, sobre el cómic de los años cincuenta o el cine (‘Mad Max’). ‘La inutilidad de un beso’ ofrece la oportunidad de imbuirse en un territorio que recorre cincuenta años, "diez lustros más tarde", para pasar del mundo soterrado de los funcionarios caposos de los años sesenta al de los albores del siglo XXI, un magma de contrastes que demuestra que la vida, con ordenadores o sin ellos, se repite y se reemplaza a sí misma sin solución de continuidad. Los anhelos, las ambiciones, los desaires, los amores y los celos siempre serán los mismos... Al menos mientras los bípedos continuemos caminando sobre la Tierra.

martes, 22 de diciembre de 2009

Claudia Casanova, escritora: “La novela histórica es una forma excelente de explicar la Historia”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 07/09/09


Claudia Casanova, exitosa autora de ‘La dama y el león’, acaba de publicar una nueva novela: ‘La tierra de Dios’. Con ella regresa a la Edad Media, época turbulenta y bulliciosa, y nos retrata la España islámica y la consolidación de los reinos cristianos en la Península. Claudia escribe a todas horas, en ordenador, rodeada del silencio más absoluto, al uso y costumbre de los antiguos monjes en su scriptorium, rodeados de volúmenes trazados con pulcros caracteres góticos e ilustrados por polícromos iconos. Claudia procede del mundo editorial donde, durante un largo tiempo, ha traducido a los grandes clásicos de la historiografía francesa.