‘Contra el viento’ de Ángeles Caso y ‘La bailarina y el inglés’, dos novelas interesantes, distintas, atractivas
Herme Cerezo/SIGLO XXI, 30/1/09
Han transcurrido ya algunos días desde que comenzaron su periplo por el pentágono peninsular y la promoción empieza a pesar en el cuerpo, que no en el ánimo, de Ángeles Caso y Emilio Calderón, ganadora y finalista, respectivamente, del Premio Planeta 2009. Sin embargo, ellos se lo toman bien, al menos esa sensación flotaba el pasado miércoles en el Hotel Astoria de Valencia donde presentaron sus obras.
Tras la sesión de flashes, – siempre hay alguien que les pide a los autores que posen con sus libros recién estrenados entre las manos – y siguiendo el mismo orden que, tradicionalmente, gobierna la ceremonia de entrega del premio, en primer lugar tomó la palabra el finalista, Emilio Calderón, para decir que su bailarina y su inglés conformaban una novela "escrita con vocación de libro de aventuras, ambientada en un país exótico como es la India". En principio, el nombre pensado, ‘El inglés y la bailarina’, alteraba los términos del título definitivo, pero "como caballero británico que se le supone que es, el protagonista le cedió el paso a la bailarina". Además de ellos dos, en la novela intervienen otros personajes secundarios, "un hombre cazador de tigres, un tigre cazador de hombres y un maharajá excéntrico, como todos los maharajás", que proporcionan el armazón necesario para construir la obra. El protagonista, Henry Masters, "es un británico nacido en la India, que no conoce la metrópoli, Inglaterra, lo que le crea un problema de identidad, a la vez, que le proporciona un indudable reconocimiento entre sus conciudadanos". Ella, Lalita Kadori, la protagonista femenina, "es una mujer india distinta de sus compatriotas del mismo sexo, ya que tuvo acceso a la cultura porque de pequeña fue vendida a un templo para ser casada con un dios". Aunque claro no es oro todo lo que reluce, porque detrás de esto "se esconde un problema de abusos por parte de la clase sacerdotal". Precisamente gracias a esta circunstancia, "Lalita aprendió a leer, a escribir, a recitar poesía y a tocar instrumentos musicales, y pudo adquirir una cierta formación cultural". Más adelante, esto se reflejará en su personalidad y la bailarina "cobrará conciencia política y de su condición de mujer". El resto, como dijo el escritor, "está en la novela".