«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

lunes, 24 de octubre de 2022

Paco Cerdá, ganador del II Premio de No Ficción Libros del Asteroide: «En general, el 14 de abril de 1931 fue un día de esperanza e ilusión»

El escritor y periodista Paco Cerdá relata en ’14 de abril’ los acontecimientos sucedidos el día de la proclamación de la II República.

Nº 641.- Hay veces que los dioses te favorecen. Se ponen de acuerdo y te echan un cable. No siempre. Claro. De un tiempo a esta parte, por motivos que no vienen al caso, ando interesado en el género histórico. Ficción y no ficción. Documentación y especulación. Por eso me ha venido al pelo la publicación de ’14 de abril’ por la editorial Libros del Asteroide. Su autor es Paco Cerdá y por su libro acaba de ser galardonado con el Premio de No Ficción otorgado por esta misma editorial. Para una parte de mi generación, para la otra no, el 14 de abril, el día de la proclamación de la II República fue siempre una fecha señalada, no una fiesta de guardar. Ese día se inició una aventura, con aciertos y desaciertos, en todo caso zancadilleada siempre, que pudo haber significado un cambio de rumbo en nuestro país. Un nuevo modelo de vida en común. Sin embargo, el golpe de estado de 1936, cinco años más tarde, dio al traste con aquel proyecto. Paco Cerdá ha construido un texto, que se lee con premura involuntaria, con el relato de aquella jornada de 1931. Un día completo. Veinticuatro horas. Nada más. ¡Y nada menos! El 20 de octubre, a media tarde,  tuve la oportunidad de conversar con él sobre los pormenores de su magnífico trabajo. Tras establecer la conexión telefónica, el piloto rojo de la grabadora, ya encendido, me indicó que podía comenzar nuestra charla. Y eso hicimos.

En primer lugar enhorabuena por el libro y por el galardón. Paco, ¿qué significa para ti haber ganado el  II Premio de No Ficción Libros del Asteroide?

Muchas gracias. Es un honor ganar un premio y, además, engrosar un catálogo como el de la editorial Asteroide, donde figuran nombres con tanta tradición literaria como Manuel Chaves Nogales o Ramón J. Sender, que han sido referentes fértiles en ese punto de intersección que existe entre la literatura y el periodismo.

Periodista y escritor. Algunos periodistas huyen de la realidad de la información a través de la literatura. Sin embargo, en tu caso, cuando escribes continúas inmerso en la realidad, en la no ficción.

Es verdad. Lo hago porque me parece que no hay nada más apasionante que la realidad. A poco que escarbes descubres historias increíbles que nos explican a nosotros mismos. Somos lo que hemos sido, lo que vivieron y sintieron nuestros predecesores, y ese binomio entre el periodismo, que aporta el rigor en la información y la investigación, y la literatura, que aporta la exploración de sentimientos y la reflexión, permite generar un paisaje emocional, la trastienda sentimental de la proclamación de la II República Española, que, seguramente, no estábamos acostumbrados a conocer partiendo de los olvidados de la gran Historia que, en definitiva, somos todos. Es otra forma de épica, o «contraépica», muy poco frecuente a la hora de abordar una narración.  

¿Debajo de este libro, y también de ‘El peón’, tu anterior título, subyace una vocación de historiador?

[Risas] ¡Esa es buena! No me lo habían preguntado nunca, pero no es una mala pregunta. De hecho, en tu caso yo también la habría formulado. Con toda la humildad posible, creo que lo que se esconde en mi interior es una enorme vocación por contar los carriles más secundarios de la realidad/historia hasta las últimas consecuencias. Así lo hice en ‘Los últimos’ y también en ‘El peón’, donde retraté a todos esos peones que fueron sacrificados en el altar de alguna ideología durante la Guerra Fría y el antifranquismo. Es cierto que me apasiona la Historia y que el libro puede parecer el trabajo de un historiador, pero lo que late y predomina en él, según creo, es la voluntad de contar las vidas, los rostros, los nombres y los apellidos de otras personas, y no tanto la de narrar los grandes movimientos e ideologías. Eso está más pegado al periodismo, que es la historia del día siguiente, todavía sin reposar, que a la literatura. La no ficción es un género que seguramente permite conciliar esas dos pasiones que tú has detectado.  

Entiendo entonces que a ti te interesa no la Historia Oficial, la de los grandes nombres, sino el efecto que la actuación de esos grandes nombres ejerce sobre la gente y también los efectos que la respuesta de la gente produce en esos grandes nombres.

Exactamente. Todos estamos al albur de los movimientos de unos y otros. Somos como piezas de dominó. Y aquel 14 de abril se veía perfectamente cómo una masa echada a la calle resultaba imparable. Igualmente se observaba que la Guardia Civil había optado por no intervenir y pasarse al lado de los dirigentes republicanos a mitad de jornada. Y así mismo se detectaba que en el bando monárquico predominaba el abandonismo. El rey se encontraba solo, sin que ello concatenase ese «milagro» de cómo un país se levanta monárquico y se acuesta republicano. Por otro lado, frente al tópico de que la República había llegado sin sangre, este libro trata de poner sobre la mesa los nombres y apellidos de esas gotas de sangre, que el tajo del 14 de abril dejó sobre la sociedad española. Unas personas perdieron la vida y otras no, pero todas sufrieron sus consecuencias, sin olvidar la fortuna que algunos tuvieron de salir de prisión, donde estaban encarcelados como presos políticos de la monarquía. Fijarme en esos peones, en esos olvidados que no tienen quien hable de ellos, es lo que me apasiona. Son como un sismógrafo emocional, que despierta algo que todos llevamos dentro, porque tenemos mucho más en común con un telegrafista, un asistente de cámara o un reportero que con el rey o el presidente del gobierno.   

martes, 4 de octubre de 2022

Susana Fortes: «La incertidumbre está en el germen mismo de la literatura. Sin ella no hay novela»

Nº 640.- La tarde del 12 de agosto de 1979, los hermanos Nicolás y Hugo Cadavid Freire y la pequeña María Blanca Suances Díaz desaparecen en una localidad del Baixo Miño. La niña es encontrada a la mañana siguiente dentro de una cesta de mimbre en la orilla opuesta del río sin recordar nada de lo ocurrido. Pese a una intensa búsqueda, los cuerpos de los dos niños nunca aparecieron. Veinticinco años después el hallazgo de unos restos óseos en un yacimiento arqueológico apunta a que se trata de los dos hermanos desaparecidos. A partir de entonces, Blanca y el periodista Lois Lobo inician una compleja búsqueda para descubrir qué sucedió entonces. Esta es la trama, la intriga, sobre la que se asienta la nueva novela de Susana Fortes, titulada ‘Nada que perder’, publicada por Planeta. Escrita en primera persona, en su trasfondo palpitan los ecos de la Transición, del contrabando y de la memoria recobrada. Fue un martes de septiembre, no importa cuál, cuando conversé con la escritora gallega, en la cafetería de un hotel del centro de València. La grabadora, después de tanto tiempo, ya conoce su oficio y no tardó el piloto rojo en emitir la señal de partida para nuestra charla. Empezamos.

Del Londres de 1955, que aparecía en ‘Septiembre puede esperar’, has pasado a la Galicia de finales del siglo XX y comienzos del XXI en ‘Nada que perder’. Susana, ¿cómo se cruza esta historia contigo? ¿La buscaste o te llegó?

Se me cruzó como todas las demás. A mí me gusta hacer cosas nuevas. Eso que dicen que los escritores escribimos siempre la misma novela me infunde terror. Es verdad que somos reconocibles por nuestro estilo, pero esto de repetirse en un terreno donde te encuentras cómodo no me va en absoluto. Es muy probable que esta historia surgiera en un viaje que hice con mis hermanos para celebrar el cumpleaños de mi madre a la zona del Baixo Miño, donde ella había vivido. De niña había estado allí, pero en esta ocasión me impactó mucho. Es un paisaje imponente con el monte de Santa Tecla, donde hay un antiguo poblado romano, que ya estaba ocupado desde la Edad del Bronce. Recordé que mi abuela me había contado historias de niños desaparecidos, algo que me había impresionado siempre. Y fue allí donde empecé a imaginarme una furgoneta entre los pinos, una pista forestal, una mochila, unos niños, los veranos de finales de los años setenta… A partir de ahí fui tirando del hilo y salió esta narración.

‘Nada que perder’ recuerda a la serie televisiva ‘True Detective’ o a la película ‘Matar un ruiseñor’, ¿hay algo de homenaje al cine en tu novela?

Es inevitable que en todas mis novelas haya referencias al cine y a los libros. Escribes con tus vivencias personales, tus recuerdos y con todo lo que has visto, leído y oído. Además de los títulos que has citado también aparecen ‘La Odisea’ y los libros de ‘Los Cinco’. Por supuesto que no se trata de ningún canon literario, pero eso es lo que leíamos entonces. En la novela también ocupa un lugar importante la película ‘Flashdance’, que me recuerda los tiempos del colegio cuando hacíamos gimnasia rítmica y bailábamos su banda sonora. La protagonista era una soldadora metalúrgica, que siempre iba en bici y que por la noche bailaba. Ese icono se me quedó ahí para siempre.

Precisamente, ‘Nada que perder’ va a ser llevada a las pantallas, no sé si en formato de serie o de película, ¿qué sensaciones te deja ese proyecto?

Sí, va a ser llevada a una serie, pero espero que tarde un poquito aún. Quiero que la gente lea antes el libro, porque a mí me gusta que los lectores aten cabos, respiren el ambiente e imaginen los paisajes por sí mismos. Me molestan mucho los libros demasiado explicativos, que te proporcionan tanta información y son tan notariales, que no dejan hueco para que el lector ponga un poco de su parte. Antes que nada me siento una lectora y como tal quiero que me consideren un ser inteligente y reclamo ese espacio. En consecuencia, al escribir, procuro hacerlo así.

Aunque eso de poner etiquetas cada vez resulta más complicado por la hibridación de géneros, ‘Nada que perder’ parece un thriller con protagonistas muy potentes. ¿Te interesan más los personajes o la peripecia?

Sí, es un thriller algo atípico. Al final creo que los géneros son una convención y que los utilizamos para hablar de nuestras angustias y de cómo nos manejamos en la vida. Es verdad que los autores de novela negra, como los escritores nórdicos o Benjamin Black, me gustan mucho, porque siempre cuentan algo más. Sin embargo, cuando se limitan a organizar un crucigrama con el que resolver un enigma, me saben a poco. Me interesa especialmente cuando detrás de todo hay una filosofía y una construcción de los personajes. Si ellos no importan y no se analiza todo lo que les sucede, pues, apaga y vámonos.

domingo, 2 de octubre de 2022

'El libro del Sepulturero' de Oliver Pötzsch

 ‘El libro del Sepulturero’ de Oliver Pötzsch, el thriller histórico que triunfa en toda Europa con más de 3.500.000 lectores.

«El hombre del ataúd abrió los ojos y escuchó su propio sepelio». Son estas las palabras de alguien que está viendo como le entierran vivo. Siente las paletadas de la tierra y el descenso del ataúd en el hueco, excavado momentos antes. Pocas maneras más sugerentes, y aterradoras, para iniciar la narración de un thriller. Justamente así es como arranca ‘El libro del Sepulturero’ (Editorial Planeta), segunda novela publicada en nuestro país por Oliver Pötzsch (Alemania, 1970). Pötzsch es periodista y escritor. Desciende de una antigua familia de verdugos, lo que en su momento le dio pie para escribir una serie de novelas, de gran éxito en Alemania, que no guardan relación con ‘El libro del Sepulturero’.

En esta ocasión, el escritor germano elige una ciudad y una época tremendamente sugestivas: la Viena del año 1893. En aquellos momentos, la capital austriaca es una ciudad moderna, cosmopolita, próspera y con una vibrante vida cultural y también nocturna, protagonizada por la rica y alta sociedad vienesa que, de alguna manera, sirve de tapadera para ocultar una segunda cara, la de los bajos fondos, la de los vicios y la depravación, y, cómo no, la de los asesinatos. Precisamente, ‘El Libro del Sepulturero’ se centra en la aparición del cuerpo de una mujer brutalmente asesinada, un crimen ritualizado, en el Práter, el parque más importante de Viena. Leopold von Herzfeldt, joven inspector recién incorporado a la policía metropolitana, será el encargado de llevar a cabo, de manera bastante accidentada por cierto, la investigación del caso. Como todo novato, Von Herzfeldt sentirá en sus carnes el rechazo de sus compañeros, ya que procede de una ciudad más pequeña, Graz, donde ha bebido los conocimientos criminalísticos de su mentor, Hans Gross, fiscal y juez de instrucción, que ha reunido en un manual los nuevos procedimientos de investigación criminal. Este manual todavía es utilizado hoy por algunos cuerpos nacionales de policía. En la comisaría vienesa se respira entre sus miembros un cierto aire antisemita, que por momentos parece también afectar al recién llegado inspector. A lo largo del libro, el lector detectará un innegable complejo de inferioridad por parte de las fuerzas de orden vienesas con respecto a las de otras ciudades europeas, como París o Londres, mejor dotadas económicamente y que ya han incorporado las nuevas técnicas de investigación en sus operativos diarios.

martes, 27 de septiembre de 2022

Teresa Valero: «En ‘Contrapaso’ he intentado provocar a los lectores jóvenes para que se interesen en averiguar cómo era la vida de sus mayores».

Nº 639.- Madrid, 1956. Lénoir, hijo de un comunista muerto en la Guerra Civil, y Emilio Sanz,militante falangista, investigan para la sección de sucesos de ‘La Capital’ crímenes que chocan con la imagen idílica que el dictador quiere dar del país. Su temeraria necesidad de revelar la verdad tras un supuesto suicidio los llevará a enfrentarse a la represión de la dictadura y a desvelar una oscura trama que implica a algunos de los médicos más prestigiosos del régimen. Teresa Valero nos ofrece en ‘Contrapaso’ un ejemplar thriller social que muestra las mentiras de un franquismo capaz de estrangular con sus tentáculos cualquier forma de disidencia. Hasta aquí lo que la contraportada del álbum nos cuenta. Pero ‘Contrapaso’ es mucho más que esto. ‘Contrapaso’ es una sinfonía de tonos grises, el color de la derrota; una intriga negra; un retrato de época con imágenes; el sabor amargo de la posguerra en el Madrid de los años cincuenta, donde, en apariencia, no sucedía nada, pero en verdad ocurrían muchas cosas. Muchísimas. Demasiadas… A pesar de los inmaculados deseos del dictador. Era sábado, poco después de las cinco de la tarde, cielo nublado, sentados alrededor de una mesa, cuando tuve la oportunidad de conversar con la artista madrileña, todo un lujo propiciado por Álvaro Pons, el alma máter de las XI Jornadas de Cómic de València, que tuvieron lugar en el Centro Cultural La Nau del 23 al 27 de septiembre de 2022, organizadas por el Aula de Còmic del Vicerectorat de Cultura i Societat de la Universitat de València y la Asociación Valenciana del Cómic. El piloto encendido de la grabadora marcó el inicio de nuestra conversación.

Teresa, ¿de dónde arranca tu afición por el cómic?

Como todos los niños de nuestra generación, la de los años sesenta y setenta, me crie leyendo cómics. En su día libre, mi padre compraba su periódico y a nosotros nos traía ‘Lily’ y ‘Pulgarcito’, que luego nos intercambiábamos. Dejé de leer cómic en mi primera adolescencia. Me creí aquello de que los cómics eran para niños y me volqué en la literatura. Pero en 1991, cuando empecé a trabajar en la animación, mis compañeros me volvieron a introducir en el mundillo de la historieta. Ellos eran muy aficionados al cómic y me pasaban los que más les gustaban.

¿Se puede vivir del cómic en España o hay que aplicarse también en   trabajos alimenticios?

En el extranjero se puede vivir mejor, pero en España, ahora mismo, solo dos o tres dibujantes logran vivir de su trabajo. Yo no lo he conseguido y he tenido que trabajar también en la animación. De todos modos, tal y como están las cosas en este momento, empeñarnos en conseguir una única fuente de ingresos es un error. Como española soy muy de coproducciones. Me gustaría que los profesionales pudiéramos hablar de tú a tú con las editoriales de varios países para obtener diversos canales de financiación y gestionar nuestros derechos audiovisuales de una manera más activa. Nuestro trabajo ha de ser digno y debemos cobrar lo que nos pertenezca y, si para ello, hay que poner a más de un país en danza, mientras nuestra obra siga siendo nuestra, hagámoslo. Sin olvidar que al mismo tiempo hemos de luchar por conseguir una mayor implantación del cómic en nuestro país. Creo que ese es el camino a seguir.

Acabas de citar el cine de animación. ¿El cómic y la animación son dos formas de trabajo muy diferentes? ¿Se retroalimentan?

Todo tiene sus pros y contras. La animación te da mucho oficio, porque se trabaja muy rápido y cambias con frecuencia de estilo, lo que te provee de una variedad de recursos que resultan interesantes para el cómic. Te proporciona también una visión espacial muy buena, porque eres capaz de poner la cámara en cualquier lugar y conseguir una sensación del timing de la narrativa, aunque a veces nos cuesta un poco trasladarlo al cómic. En algunas historias, como ‘Contrapaso’ eso te beneficia. Sin embargo, para otras me gustaría explorar más los propios recursos del cómic, que creo que son más ricos. Otra cosa que te ofrece la animación es la capacidad de trabajo, algo que viene muy bien para el cómic porque con las viñetas trabajas como un galeote. Pasas muchas horas sentada ante el papel hasta que obtienes lo que te gusta.

jueves, 28 de julio de 2022

María Oruña: «No soy una escritora de novela negra, soy una escritora de misterio»

Carlos Ruiz B.K. copywright

Nº 638.- María Oruña se encuentra en uno de los momentos más álgidos de su carrera como
novelista, no demasiado larga aún, pero sí muy exitosa. La saga protagonizada por la teniente Valentina Redondo ha producido muy interesantes frutos en forma de cinco novelas, a las que hay que añadir ‘El bosque de los cuatro vientos’, un libro distinto, pero que no vive lejos de los
thrillers 

y del misterio. Recientemente ha publicado ‘El camino del fuego’ (Ediciones Destino), la nueva entrega de la saga de la teniente Redondo, una historia en la que ella y su compañero Oliver se encuentran de vacaciones en Escocia para visitar a la familia. Arthur Gordon, padre de Oliver, se ha empeñado en recuperar el patrimonio de sus antepasados y ha comprado el castillo de Huntly, en las Highlands, que en el pasado perteneció a su clan. Al rehabilitar el edificio, aparece un diminuto despacho, que llevaba doscientos años olvidado, repleto de documentos antiguos, que inducen a pensar en la posibilidad de que las codiciadas memorias de Lord Byron reposen allí. La aparición de un cadáver en el castillo obligará a Oliver y Valentina a sumergirse en una investigación inesperada. Sin embargo, el lugar de los hechos es jurisdicción de la policía escocesa y la teniente Redondo tiene las manos atadas y apenas puede intervenir en las pesquisas, lo que la hace sentirse incómoda. La historia de Byron se mezcla con otro relato, ubicado en el siglo XIX, una historia de amor entre Jules Berlioz, el dependiente de una librería prestigiosa, y Mary MacLeod, la hija de una acomodada familia escocesa. A las once de la mañana del segundo martes de julio comenzó la entrevista con la escritora gallega. Fue la primera que yo realizaba vía zoom y alguna impericia técnica se coló en los inicios. Nada grave en todo caso. La grabadora de voz, que tantos años me acompaña, permanecía a mí lado, con el piloto rojo encendido. Por si acaso. Nihil obstabat, pues, a la entrevista.   

María, no sé si empezar la entrevista con las mismas palabras que tú diriges a tus lectores en redes sociales: «Buenos días, marinera».

La verdad es que comencé a saludar con ese «Buenos días, marineros» que comentas, sin pensar en lo que esa frase se iba a convertir. Para moverse por internet hay que navegar, así que se me conectaron las ideas y de ahí partió todo. El mar es mi modo de vida desde pequeña, ya que mi familia vivía en Vigo y cada mañana a través del balcón lo primero que veía era el Atlántico. Y la verdad es que necesito ese oxígeno marino para vivir.   

martes, 12 de julio de 2022

Andrés González-Barba: «He tratado de mostrar la personalidad más oscura de Agatha Christie, con sus miedos, dudas y debilidades»

Fotografía: Esther Ramírez Ortiz®

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Nº 637.- Desde su Sevilla natal, Andrés González-Barba ejerce el periodismo cultural y la literatura. En el territorio de la ficción ha conseguido abrirse ya un hueco consistente, frecuentado tanto por lectores jóvenes como adultos. Su fascinación por los clásicos del género policiaco le ha llevado a profundizar en su conocimiento y a rendir homenaje con sus novelas a autores tan señalados como Arthur Conan Doyle o Robert Louis Stevenson. Sin embargo, parecía que a este binomio británico le faltaba algo. Así que para cerrar el círculo, según me cuenta, termina de publicar ‘La muerte de Patrick O’Connelly’ (Algaida), centrada en los once días que la escritora Agatha Christie anduvo desaparecida. Desde el 3 de diciembre de 1926, tras una fuerte discusión con Archie, su primer marido, nada se sabía de ella. Los medios de comunicación de la época, Scotland Yard y centenares de voluntarios desplegaron una actividad sin límites para averiguar el paradero de la famosa escritora. Los rumores de suicidio se sucedieron, e incluso de asesinato, pero nada se podía confirmar porque el cuerpo de la autora no aparecía por ningún lado. ¿Dónde estuvo Agatha Christie? ¿A qué se dedicó durante ese tiempo? A su desaparición hay que sumarle el asesinato de un irlandés, Patrick O’Connelly, acaecido en el Swan Hydropathic Hotel, el balneario donde la autora de ‘El misterioso caso de Styles’ había buscado refugio. Sobre esta ficción, bañada en los aromas del thriller, y algunos otros aspectos de la vida de la escritora más vendida del mundo pude conversar con Ángel González-Barba un martes del mes de julio, con la grabadora conectada, una botella de agua fresca al lado y el ventilador a pleno funcionamiento. En el fondo, un ruido de truenos presagiaba la tormenta que iba a caer sobre València, pero que finalmente cambió de rumbo.

Andrés, ¿cómo surge la idea de escribir esta novela?

Surgió porque Agatha Christie es una autora muy reconocida en su faceta literaria, la segunda escritora británica más leída detrás de Shakespeare, y a mí me llamaba la atención la existencia de ciertos episodios de su vida que no están suficientemente relatados, como su desaparición en el año 1926, reflejada en los periódicos de entonces y de la que ella, cuando reapareció, nunca quiso hablar. De hecho, ni siquiera lo contó en su propia autobiografía. Así que comencé a documentarme y se me ocurrió escribir una interpretación de lo que pudo suceder durante esos días.

Has escrito novelas relacionadas con autores británicos como  Arthur Conan Doyle, Roberto Louis Stevenson y ahora Agatha Christie, ¿qué te atrae de ellos para que bucees en sus atmósferas literarias y construyas esos homenajes tuyos tan interesantes?

Mira, ha sido una etapa que creo haber cerrado con esta novela. Agatha Christie me atrae mucho, porque todos los buenos lectores siempre hemos tenido unos referentes, digamos dentro de la cultura popular, que nos han influido. Nadie puede escapar a la influencia de personajes tan clásicos como Sherlock Holmes, el Doctor Jekyll, John Silver, Hercule Poirot o Miss Marple. Y esta es una forma de rendirles un homenaje a ellos y a sus autores.  

En un mundo de literatura negra, cuajado de violaciones, abusos, corrupción y cadáveres descuartizados se agradece una novela detectivesca al viejo estilo, una novela problema. ¿Resulta fácil para un escritor actual ceñirse a este tipo de estructura literaria y nadar contra corriente?

Lo que planteas es cierto. Hoy el que no publica una novela negra parece que va un poco por detrás de las exigencias del mercado, de las editoriales y de los propios lectores. ‘La muerte de Patrick O’Connelly’ es una novela clásica, en la que establezco un juego. A lo largo de la lectura, yo le voy suministrando al lector una serie de pistas y él ha de resolver el problema para ver quién está detrás del asesinato de Connolly. Por tanto, es una novela muy deudora con el modelo clásico policial y, al mismo tiempo, también le rinde homenaje.

Sin embargo, ‘La muerte de Patrick O’Connelly’ también tiene un puntito de novela histórica, porque a fin de cuentas retrata un momento determinado de la historia inglesa.

Sí, he intentado ser lo más fiel posible al ambiente de los años veinte, pero sin abrumar al lector con demasiados datos. Doy unas cuantas pinceladas, por ejemplo, cómo vivía esa sociedad, sus aficiones (el golf se estaba poniendo de moda en aquel momento) o que Agatha Christie conducía un coche. Me interesaba una novela lo mejor contextualizada posible, pero sin que ello se convirtiera en un elemento determinante. Solo pretendía que esos detalles ayudaran a mejorar la historia y el desarrollo de los acontecimientos.

Me ha llamado la atención comprobar que Agatha Christie practicó el surf. Por algún sitio he visto alguna fotografía de ella con una tabla.

Sí, es un dato real. Lo leí en su autobiografía. Ella viajó con Archie, su marido, a una gira de trabajo por el Pacífico Sur y lo que cuento en la novela sucedió realmente. Practicaron el surf en Hawái y estuvo a punto de ahogarse. Creo que fue una de las primeras mujeres británicas que se atrevió a hacerlo, lo que nos proporciona una idea de lo adelantada que estaba esta mujer para su época.

domingo, 19 de junio de 2022

Sobre Felipe V

A propósito de la reseña sobre el libro de Henry Kamen 'Defendiendo España', el pasado 11 de junio, el ABC Cultural publicó una fotografía de Felipe V, retratado por Jean Ranc. En su pie, podía leerse, "Felipe V patrocinó la creación de la Academia de la Lengua". Se refiere a la de la lengua castellana. Claro. Para ese diario, lo importante de Felipe V fue la creación del citado organismo. 

Sin embargo, para la periferia este monarca significa otra cosa, ya que entre otras lindezas prohibió el uso de las lenguas vernáculas propias de otros territorios no castellanos. Dejamos de lado la supresión de los fueros y costumbres. Para unos fue una figura importante, para otros no tanto. Será difícil que algún día lleguemos a entendernos el centro y la periferia sobre determinados asuntos. Partimos de puntos de vista muy diferentes. Lástima



Henry Kamen: «La leyenda negra es una teoría falsa»

Nº 636.- «Uno es escribir como poeta y otro como historiador: el poeta puede contar, o cantar las cosas, no como fueron, sino como debían ser; y el historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna.»  Quijote, II, 3                          

Jamás pude imaginar que algún día tendría la oportunidad de entrevistar a Henry Kamen (1936), uno de los primeros hispanistas británicos de los que tuve noticia mientras estudiaba mi licenciatura en Historia Moderna. Corría el año 1977 cuando adquirí ‘La Inquisición Española’, editado por Grijalbo, un libro suyo largamente esperado por quien suscribe. Kamen se formó en Oxford y ha ejercido la docencia en diversas universidades de Gran Bretaña, Estados Unidos y España. Ha sido profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Barcelona y es miembro de la Royal Historical Society de Londres. Especialista en los siglos XVI y XVII del Imperio español, se trata de uno de los hispanistas más reputados del panorama internacional, aunque a él no le gusta el epíteto. Entre más de treinta títulos destacados, pueden citarse ‘Felipe de España’; ‘La Inquisición española. Una revisión histórica’; ’Imperio. La forja de España como potencia mundial’; ‘El gran duque de Alba’; ‘Del Imperio a la decadencia. Los mitos que forjaron la España moderna’; ‘Los desheredados. España y la huella del exilio’; ‘El enigma del Escorial’; ‘Poder y gloria. Los héroes de la España imperial’; ‘Brevísima historia de España’ o ‘Magia y enigma’. En la actualidad, Henry Kamen acaba de publicar ‘Defendiendo España. Verdades y leyendas de nuestra historia’ (Espasa), donde se ocupa de los tres siglos que España dominó el mundo conocido y fue objeto de numerosos embates de todo tipo. Es la época de los exploradores, aventureros, soldados y financieros que llegaron de todas partes e hicieron posible su poder. ‘Defendiendo España’ es la historia de cómo una nación cultivó amigos y aliados más allá de la leyenda antiespañola. Ilustres extranjeros defendieron su carácter, su cultura, su reputación, su patrimonio histórico o sus costumbres y se preocuparon por preservar un país que no era el suyo. Fue poco antes de las catorce horas del martes ocho de junio cuando Henry Kamen y quien esto suscribe nos pusimos a conversar. La grabadora se encargó de registrar lo que ambos dijimos. Piloto rojo encendido mediante.


Mr. Kamen, usted junto con otros historiadores británicos, en un momento dado se interesaron por la historia de España, ¿qué les atraía de nuestro país?

Bueno, en mi caso fue diferente, porque yo hice mi tesis doctoral sobre la Guerra de Sucesión Española y llevé a cabo mi investigación en París. Por lo tanto, construí mi trabajo utilizando exclusivamente fuentes francesas. Y lo cierto es que, aunque lleva el nombre de Guerra de Sucesión Española, de española poco tenía. También me di cuenta de que hasta entonces, sobre la Guerra de Sucesión no había ningún estudio realizado por españoles. Los únicos que existían procedían de los historiadores franceses y, en consecuencia, mi libro también fue por ese camino. Luego realicé otros estudios, especialmente sobre la Inquisición, que era un tema que me atraía mucho. Entonces, en España solo se había publicado un libro sobre este tema y lo había escrito un jesuita. Era un texto muy reaccionario, con una interpretación del asunto que ninguna persona sensata hubiera aceptado. Poco a poco he ido trabajando sobre España, pero mi interés se ha extendido a asuntos internacionales.

viernes, 10 de junio de 2022

Pere Cervantes: «Desde hace muchos años me sentía con la obligación moral de escribir una novela sobre los Balcanes»

 

Nº 635.- Bal-kan significa miel y sangre en turco. De ahí procede la palabra Balcanes. Y precisamente casi eso, miel y sangre, es lo que vamos a encontrar en la nueva novela de Pere Cervantes, ‘La espía de cristal’ (Destino), en la que el corresponsal de guerra, Manu Pancorbo, alias Panco, acompañado por Olga Balcells, reportera gráfica, regresan al territorio ya conocido de Pristina, para localizar a Taibe Shala, también periodista e intérprete de las Naciones Unidas, una mujer «con el alma helada», que ha desaparecido en 2019. Veinte años antes Panco y Taibe habían mantenido una relación imposible que terminó rompiéndose. Corría entonces la posguerra y aquel era un territorio donde resultaba complicado sobrevivir. Ese mismo territorio lo pisó Pere Cervantes como observador de paz de las Naciones Unidas. Probablemente, Pere ha escrito una novela que ha llevado dentro, agazapada, durante muchos años y que justo ahora, incontenible, ha aflorado a la superficie de la tinta negra sobre el papel blanco, desatando una oleada de recuerdos y sentimientos encontrados. Nuestra conversación tuvo lugar en el hall del Hotel Vincci Lys de València, lugar habitualmente tranquilo, en especial a media tarde. Las paredes grises y los muebles decapados en blanco roto fueron mudos testigos de la entrevista.  El piloto rojo de la grabadora, encendido, nos avisó de que podíamos comenzar.

Pere, en las primeras cuatro o cinco páginas de ‘La espía de cristal’ suenan los Balcanes, los Beatles, el Barça, Tintín, la ciudad de Barcelona... ¿Nos encontramos ya contigo nada más empezar?

No, no, para nada… Bueno, algo sí hay. Pero la creación del personaje Manu Pancorbo está hecha a propósito. Yo podía haber construido la historia con un observador de paz policial en lugar de un reportero de guerra, pero precisamente me planteé tomar distancia para narrar. Es Manu Pancorbo quien está enamorado de Tintín, yo tan solo soy un lector suyo. No es una novela autobiográfica, aunque es cierto que muchas experiencias mías se las he pasado a Manu, porque a fin de cuentas nosotros compartíamos mucho tiempo con los reporteros de guerra y lo que yo vi, ellos también lo vieron.

¿Por qué escribir esta historia precisamente ahora?

Llevaba mucho tiempo dentro la idea de escribir una novela sobre los Balcanes. Y no sabía cómo. Pero es algo fácil de explicar. Cuando escribí ‘El chico de las bobinas’, me documenté sobre la posguerra en Barcelona y empecé a descubrir elementos en común entre aquella posguerra y la que yo había vivido en los Balcanes. Entonces me planteé por qué no escribir sobre aquello. Además, habían pasado veinte años, creía que ya había madurado o digerido todo lo que viví y, como escritor, disponía de una cierta seguridad que antes no tenía.

Desde que regresaste, ¿has vuelto a Kosovo alguna vez?

No. Lo intenté a final de 2019, pero hube de posponer el viaje para el año siguiente. Entonces llegó el covid y ya no pude ir. Para escribir la novela me he nutrido de contactos y de gente de allí que conozco y me ha pasado información, fotografías y vídeos de cómo es aquello ahora.

Aunque físicamente no has vuelto, de alguna manera sí lo has hecho. En ‘La espía de cristal’ juegas con dos escenarios. Uno actual y otro situado en 1999. ¿A través de toda la documentación recibida y del propio proceso de escritura has tenido la sensación de despertar temores antiguos?

¡Imagínate! Yo me vuelvo muy obsesivo con las cosas que escribo y me he pasado dos años casi recluido en los Balcanes. Podía haber escogido no documentarme y basarme únicamente en mi experiencia personal. Pero no me fío de mi memoria y de lo que ella haya podido borrar de mis recuerdos. Así que tiré de un compañero que estuvo en Kosovo conmigo, que es un aficionado absoluto a la fotografía y me envió una carpeta repleta de fotos nuestras. Seguí perfiles de Twitter de políticos y periodistas kosovares, bosnios y también información relacionada con esa zona. He leído más de veinticinco libros de documentación, ensayos de Ismail Kadaré y textos de Peter Handke. He intentado acudir a todos los puntos de vista para luego hacer una mezcla con mi propia experiencia.

domingo, 5 de junio de 2022

José Carlos Somoza: «Los escritores de entonces convirtieron a la época victoriana en un tiempo histórico muy literario»

Nº634.- Tres años han transcurrido desde nuestro último encuentro. Dos de ellos los hemos vivido bajo la dictadura del covid y sus derivados, que no del gobierno, sometidos a unas reglas y comportamientos completamente desconocidos hasta ahora. La pandemia ha abierto un agujero en el tiempo, un vacío, y todos hemos enterrado una parte de nuestras vidas en él. Sobre este asunto, José Carlos Somoza, el entrevistado de hoy,  me cuenta que «un escritor pasa todo el tiempo encerrado» y que él «no había notado demasiado los efectos del confinamiento, aunque es verdad que ya dan ganas de salir a la calle». Somoza acaba de publicar ‘El signo de los diez’ (Espasa), un thriller victoriano que se desarrolla en 1882. En sus páginas, los teatros son espectáculos perturbadores, los locos y ciegos pueden descubrir la verdad y los sueños matan. De nuevo nos situamos en la clínica mental de Clarendon, en Portsmouth, donde reside el señor X, ese particular trasunto de Sherlock Holmes que el escritor cubano ha creado, bien atendido por la enfermera Anne McCarey. A Clarendon llegarán su amigo Charles Dogson, verdadero nombre de Lewis Carroll, Arthur Conan Doyle y unos cuantos personajes más. Carroll ha acudido, en secreto, a la clínica mental con la esperanza de poner fin a las pesadillas que sufre, provocadas por los personajes de su ‘Alicia en el País de las Maravillas’. Son malos sueños que no se equivocan y anuncian muertes que se cumplen. En València el día despertó caluroso. Es el último jueves del mes de mayo. Falta algo más de una hora para el mediodía cuando José Carlos Somoza y quien suscribe comenzamos a charlar. Con el piloto rojo de la grabadora ya encendido. Evidentemente.

José Carlos, algunos escritores han declarado que durante la pandemia no podían leer, pero sí escribir. ¿‘El signo de los diez’ es hija del enclaustramiento que hemos padecido?

Sí, aunque ya tenía una versión lista para corregir y durante la pandemia me dediqué a ello. En este cometido me ha ayudado bastante el hecho de que, como verás, la novela es casi una obra teatral y cuenta con un solo escenario. También los personajes están un poco confinados y pienso que eso me facilitó el trabajo de composición.

La última vez que te entrevisté, me comentaste que la influencia de Sherlock Holmes en tu obra se debía a que tu padre te había regalado sus aventuras completas. Nuestras lecturas tempranas nos marcan de alguna manera, ¿es necesario regresar a ellas de vez en cuando?

Hay cosas que leemos de jóvenes o de niños que, a lo mejor, no merecen una segunda lectura, pero si se trata de grandes obras, por supuesto que conviene regresar a ellas. Las ‘Mil y una noches,’ los libros de Stevenson o las novelas de Sherlock Holmes merecen no una relectura, sino varias.

Como tu anterior novela, ésta también discurre, inexcusablemente, en época victoriana. Al José Carlos Somoza no solo escritor, sino también lector, ¿qué le atrae de ese momento histórico?

Es una época muy literaria, brumosa, en la que además flota un aire de aventura que crearon los escritores de entonces. Todos tenemos en la cabeza unos señores con chistera, un grito en la noche y una niebla que, por desgracia, supimos después que se debía al humo de las chimeneas y no al clima de Londres. La victoriana es época de crímenes, de Jack el Destripador, que fue real, y también el tiempo del nacimiento de grandes personajes como el propio Sherlock Holmes. En aquel momento, Inglaterra era un país en expansión y muchos relatos arrancan allí, pero terminan en lugares muy remotos, en cualquier otra parte del mundo. No podemos olvidar la relación con su propio imperio y en especial con la India. Todos esos condicionantes hacen que ese momento histórico constituya un excelente caldo de cultivo para este tipo de novelas.

Mientras leía ‘El signo de los diez’ me entraron ganas de releer ‘Alicia en el País de las Maravillas’. Pero, escuchándote ahora, tengo deseos de regresar a ‘La piedra lunar’ de Wilkie Collins.

No te olvides de cogerla porque la de Collins es una de las grandes obras no solo de misterio, sino de la literatura en general. Lewis Carroll es uno de los personajes de la novela y es indispensable para comprender la época victoriana. Fíjate que hablamos de un individuo que fue matemático, pastor anglicano, fotógrafo y que, además, escribía esos libros, insensatos e ilógicos, para niños, inspirados en su amistad con Alice Liddell, la hija del decano de su universidad, que tenía 8 años. ¡Imagínate qué personaje tan extraordinario para construir una novela!

En un pasaje de tu libro, Arthur Conan Doyle, que también aparece como personaje, afirma que la primera persona es la mejor para narrar. ¿Estás de acuerdo con las palabras de tu personaje?

Pues la verdad es que no [risas]. Eso lo opinaba Conan Doyle, porque escribía en primera persona las novelas de su Sherlock Holmes, lo que le permitía hablar de él a través de otra persona, el Doctor Watson. Sin embargo, la manera más normal para mí es utilizar la tercera voz, el narrador omnisciente. De hecho, la mayor parte de mis novelas las he escrito en tercera persona, aunque, a diferencia de otros colegas míos, yo me he movido también en la primera con soltura. Estas dos últimas novelas son un buen ejemplo de ello.  

domingo, 29 de mayo de 2022

València Negra 2022 (y 2): Virginia Feito: «Mi estilo literario viene definido por el humor, por una ironía de tipo británico»

Nº 633.- Descendió al hall por la escalera del Hotel Inglés. Un escalón tras otro. Despacio.
Como si midiera con mimo los pasos siguientes. Vestía chaqueta y pantalón de un color suave y calzaba unas Nike blancas. Sujetaba un libro en su mano derecha. Virginia Feito había llegado para participar en València Negra 2022 y presentar su ópera prima, ‘La Señora March’ (Editorial Lumen), un thriller psicológico sobre una mujer de escasas virtudes y muchos defectos, que transcurre en Nueva York, en época contemporáneamente imprecisa, y que ha tenido un éxito arrollador. La señora March es la esposa de un escritor famoso: George March. Una mañana, mientras se dispone a comprar el pan en su pastelería predilecta, la dependienta insinúa que la protagonista del nuevo libro de su esposo parece inspirada en ella. Este comentario fortuito le despierta la necesidad de saberlo todo sobre su marido y sobre ella misma. Así empieza un viaje inesperado que se cruza con el asesinato de una joven. Para completar tan someros trazos argumentales, hay que añadir que Virginia ha escrito ‘La Señora March’ en inglés, un idioma que desde pequeña es el suyo, a pesar de haber nacido en Madrid y tener la capacidad de hablar y pensar tanto en inglés como en castellano. Tras presentarnos mutuamente, nos ubicamos en la cafetería del hotel. Una mesa, dos sillas, una infusión y un descafeinado. A través de una ventana luminosa, la vida comenzaba a tardear. Al fondo el Palacio del Marqués de Dos Aguas. El piloto rojo de la grabadora ya brillaba. Así arrancamos la charla.

Virginia, tú trabajabas como publicista, ¿escribir una novela ha significado dar un salto al vacío o, simplemente, pasar de una escritura a otra?

Ser publicista es escribir, pero escribir una novela significa un cambio muy grande, especialmente en el día a día de la oficina. Cada mañana acudía a un despacho lleno de gente, con un horario determinado y reuniones, mientras que escribir es algo mucho más solitario. En la oficina no podía escribir lo que se me antojaba. Había que hacerlo para cierta marca, con ciertas reglas y mensajes estipulados por el cliente, sin descuidar detalles legales que el público desconoce. La verdad es que siempre quise escribir, pero no me parecía muy realista hacerlo sin tener una nómina fija cada mes.

viernes, 20 de mayo de 2022

València Negra 2022 (1): John Connolly: «Escribir es un placer continuo para mí»

Nº 632.- Hace varios meses que no publico ninguna entrevista. ¿Habré perdido el oficio? Un cierto gusanillo recorre mis tripas, como si pretendiera jugarme una mala pasada. València Negra celebra su décimo aniversario. En este 2022, ha tirado la casa por la ventana. Literalmente. Una pléyade de clubes de lectura, charlas, entrevistas, coloquios, proyecciones de cine y encuentros sacuden la capital del Turia durante medio mes de mayo, tiñéndola de un color negro más intenso que nunca. La lista de escritores convocados es ingente. Uno de ellos, que además cerrará el certamen, es John Connolly. Nacido en Dublín en 1968, Connolly es el padre del detective privado Charlie Parker, que interviene en casos donde el mundo sobrenatural se deja notar. Por tanto, la propuesta literaria del irlandés es diferente: género negro salpimentado con encarnaciones humanas del mal, surgidas del propio averno. Mientras me dirijo hacia la Fnac de San Agustín, lugar de la rueda de prensa con Connolly, dos personas caminan unos metros por delante de mí. Su estela me resulta familiar. Me aproximo lo suficiente para comprobar que, efectivamente, se trata de Jordi Llobregat, director de València Negra, y del propio John Connolly. Mientras caminamos, ahora juntos, Jordi me lo presenta. El hielo se rompe pronto y me doy cuenta de que el padre literario de Parker es un tipo cordial y amable, dispuesto a poner fácil su trabajo al periodista. Más adelante, tomamos caminos diferentes para coincidir después en la propia Fnac. Tras la rueda de prensa, se inicia el turno de entrevistas. Connolly confirma mis presunciones. Por propia voluntad, además, ha decidido hablar en castellano. Junto con mi rudimentario bagaje inglés, involuntariamente, organizamos una conversación heterogénea, donde ambos hacemos piruetas en idiomas que no son los nuestros. El piloto rojo de las grabadoras ya está encendido. Empezamos.

John, usted lleva ya muchos años escribiendo y publicando, ¿qué significa la escritura para usted?

Desde que era joven he escrito siempre. Hay personas que miran una pintura e inmediatamente quieren dibujar, o que escuchan música y quieren crear música por sí mismos. Para mí la escritura es una manera de explorar y entender el mundo. Mi paso de la lectura a la escritura fue algo natural. Durante cinco años fui periodista, porque pensé que era una manera de ganarme la vida escribiendo, pero en la redacción había muchos periodistas mejores que yo. Además, siempre he sentido una preferencia por la ficción y los periódicos prefieren la no ficción a la ficción [risas].

¿Recuerda sus primeros momentos como escritor?

En la redacción del diario había una computadora y allí comencé a escribir una novela. Tras la muerte de mi padre, en casa no teníamos mucho dinero para disponer de una. Por otro lado, él no creía que personas como nosotros pudiéramos llegar a ser escritores de profesión. Necesitábamos ocuparnos en un oficio mucho más estable y convencional. Ahora sé que soy escritor para demostrarle que sí podía serlo. La historia se repite y creo que los hijos siempre quieren demostrarles cosas a sus padres.

¿Por qué escogió el género negro o de misterio a la hora de convertirse en escritor?

De joven me interesaron siempre dos tipos de ficción: la novela detectivesca y los cuentos de horror y de fantasmas. Creo que muchos escritores pretenden escribir las mismas historias que leyeron en su juventud y para mí resultaba natural crear un género que combinase ambos tipos de historias. Ya sé que no es algo muy usual, pero yo quería escapar de la tendencia de los escritores irlandeses a escribir sobre nuestra propia tierra. En el siglo XX no escribimos mucha ficción de género, aunque en el XIX sí lo hicimos a través de la novela gótica. Hay razones culturales e históricas que explican este hecho. Nuestra antigua tradición literaria tenía mucho que ver con el estilo inglés y muy poco con nuestro nuevo país, surgido tras la revolución. Fue precisamente por eso que escogí la alternativa de la novela negra.

Charlie Parker, sin embargo, no vive en Irlanda, sino en Maine. ¿Por qué?

Tradicionalmente, los irlandeses emigraron a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Y en Estados Unidos las novelas detectivescas me ofrecían la posibilidad de disponer de un escape creativo. Yo no quería escribir nada sobre Irlanda que tuviera relación con nuestros problemas actuales, por ejemplo, los de la zona Norte. Por eso ubico allí mis novelas, sin olvidar que tampoco busco ser considerado como un autor estadounidense. Solo pretendo conservar mis raíces irlandesas y europeas.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Bon Nadal y Feliç Any Nou 2022

Diciembre ha sido un mes de contrastes, salpicado por mucho balonmano, presentación de mi nuevo libro, algunos avatares familiares y también pandémicos. En mis pocos huecos libres dibujé, como ya casi es costumbre en los últimos años, una felicitación navideña que, a la vez, sirve también para desear un Feliz Año Nuevo a todas las personas que se acercan a visitar El Eco de las Voces. 


La imagen es una viñeta, una versión cómic de una fotografía antigua de la Librería Armengot de Castellón, lugar de encuentros literarios y difusión cultural, muy ligado a nuestra familia, que cerró sus puertas en abril de 1992. Sirva, pues, su contemplación de recuerdo cariñoso, también nostálgico, y de felicitación para el año 2022.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Presentación del volumen 2/1 de la Historia del Balonmano de la Comunidad Valenciana de Herme Cerezo

A lo largo del Campeonato del Mundo de Balonmano femenino, disputado en la Comunidad Valenciana y Catalunya durante los días 1 al 19 de diciembre de 2021, se presentó el volumen 2/1 de la Historia del Balonmano de la Comunidad Valenciana, escrito por Herme Cerezo. En este libro, el autor recoge las vicisitudes más destacadas del balonmano valenciano en el período comprendido entre los años 1980 y 2010. Además de la narración cronológica de los hechos, temporada por temporada, el libro incluye fotografías y entrevistas realizadas por el propio autor a entrenadores y entrenadoras, jugadores y jugadoras y directivos, que han posibilitado el desarrollo del balonmano en nuestra tierra y, por ende, en nuestro país. A continuación se pueden ver algunas imágenes de las presentaciones efectuadas en Castellón y Torrevieja.








domingo, 19 de diciembre de 2021

Norway, winner of the Women's Handball World Championship 2021/Noruega, campeona del Mundo de Balonmano femenino 2021

La selección de Noruega acaba de proclamarse campeona del mundo 2021 de balonmano femenino, tras
derrotar en la final a Francia por un esclarecedor 22 a 29, a pesar de haberse ido al descanso con cuatro goles por debajo en el marcador. En ningún momento las nórdicas perdieron la cara al encuentro. Capearon el temporal como pudieron y, con el trabajo de hormigas laboriosas, fueron a más. A poco de concluir la primera mitad perdían por seis tantos de diferencia, que redujeron a cuatro en el descanso, como ya se ha dicho. 


En la reanudación, apretaron en defensa y su ataque se volvió mucho más resolutivo que en el inicio del encuentro. Lo que es habitual en el conjunto noruego. El acierto anotador de Mork, Reistad y Oftedal, que además repartió un buen puñado de asistencias, junto con la gran actuación de la guardameta Silje Solberg sacaron a Francia fuera de la pista. Las francesas poco pudieron hacer ante la avalancha nórdica y soportaron la lluvia de goles con cierta resignación.