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| Fotografía: Vicente Carvajal |
Blog de literatura, entrevistas, libros, cómics, balonmano, recuerdos y otras cosas.
«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
jueves, 23 de febrero de 2023
Men Marías: «Hay una serie de fuerzas, que intervienen en la vida del ser humano, de las que no podemos escapar»
miércoles, 8 de febrero de 2023
Elvira Navarro: «La memoria de cada persona tiene un componente de ficción»
Elvira, contaba Vargas Llosa en una entrevista reciente que,
en una ocasión, caminaba por París con Julio Cortázar. Durante la conversación,
el escritor argentino le dijo: «Esta tarde tengo que escribir ‘Rayuela’ y no sé
qué va a pasar». ¿Te sucede a ti algo parecido?
Me ocurre lo mismo, sí. Nunca tengo claro hacia donde voy,
sobre todo cuando el libro está en ciernes y también cuando lo llevo
medianamente desarrollado. Además, soy bastante caótica, porque no escribo la
novela unitariamente sino que estoy trabajando sobre un tema y de ahí surgen
varias ramificaciones. Una vez que tengo la sensación de que ya ha escrito todo
lo que quería escribir, hago un trabajo de montaje. Pero en ese momento el
libro es algo informe todavía. ‘Las voces de Adriana’, por ejemplo, llegó a
tener trescientas páginas y le quité la mitad porque quedaba un Frankenstein.
Así que, cuando ya tuve clara la línea de la narración, lo desmonté y lo volví a
montar.
Sé que a ti eso de los géneros no te importa mucho. ‘Las voces
de Adriana’ es una novela en la que has incluido prosa, poemas, diálogos,
relatos cortos... ¿En una novela cabe de todo?
Pues en esta novela desde luego que sí. Han cabido relatos y
algo parecido a poemas, pero quizá en todas las novelas no suceda igual. Si lo
pensamos genéricamente, la novela es un género que se presta a contener en su
interior múltiples formas o diversos estilos, pero siempre pensando que lo que
incluyas ha de funcionar dentro del libro.
miércoles, 1 de febrero de 2023
Francisco J. Leira Castiñeira: «Hay que construir la Historia contando con la aportación de la sociedad civil»
Francisco, tu labor como investigador/historiador se ha centrado hasta
ahora en la Guerra Civil, ¿por qué te atrae tanto ese tema?
Me atrae porque aún quedan muchas historias que no se conocen de viva
voz, que permanecen ocultas, como en una nebulosa, y no se han contado en el
plano social ni institucional, quedando reducidas al ámbito familiar. La Guerra
Civil y el Franquismo marcan un punto de ruptura en el siglo XX. Es lo que
pudimos ser y no fuimos a causa del golpe de estado.
La Historia con mayúscula se ha ocupado siempre de los grandes
movimientos, de los grandes hechos y las
grandes figuras. Sin embargo, a ti te interesan los Nadies, esas personas que
participan y sufren las directrices del devenir histórico sin comerlo ni
beberlo…
Realmente, creo que es una cuestión generacional. De alguna manera, yo
también me siento como una especie de Nadie en este mundo que vivimos. A veces
pienso que la influencia que podemos ejercer en los cambios sociales y
políticos se ha visto reducida por culpa de los grandes poderes que no somos
capaces de controlar. Por eso me he centrado en investigar a esas personas que,
digamos, no han sido tan relevantes y, sobre todo, en descubrir cuál fue la
interacción que tuvieron ellos con el mundo que les rodeó, algo que, también de
algún modo, explica la interacción que tengo yo con el mundo que me rodea a mí.
Por tanto, ahí hay una cuestión de identificación personal mía, y de otros
historiadores que, igualmente, se sienten identificados en este mismo sentido. Como
decía Pierre Vilar «Una parte del historiador también está en la Historia».
Este modelo de historiar, que tú has plasmado en ‘Los Nadies de la
Guerra de España’, recibe el nombre de Historia Pública. ¿Podrías definir este
término en pocas palabras?
Sería ese lugar en el que, tanto los que nos dedicamos a hacer Historia
como la sociedad civil, podemos tener un
espacio de debate. Se trata de una forma de construir la Historia contando con
la aportación de las personas, a través de información transmitida por su
propia memoria vivida o por la documentación, que ellas mismas puedan guardar
en su casa, siguiendo un método de trabajo riguroso. Este espacio de debate
para mí resulta fundamental. Creo que debemos fomentarlo para que la gente no
experta se sienta reflejada, se involucre y participe en él.
Si no lo entiendo mal, la Historia Pública concibe la Historia narrada
no a través de una voz única, sino de muchas, lo que la transforma en una
Historia coral, ¿es así?
Sí y en este libro creo que lo consigo más que en el anterior, a pesar
de que allí también hablaba de personas apenas conocidas a través de
entrevistas orales. Aquí, aunque son ocho capítulos con nombre y apellidos, he
pretendido que esas personas representen a otras que atravesaron situaciones
similares, teniendo siempre presente que las casuísticas son miles e intentando
abandonar ese discurso de las dos Españas, que parecen estar condenadas a
enfrentarse eternamente, porque no es real. Hay una gran diversidad de casos
particulares de personas que pensaban de un modo distinto y quiero que, a
través de estas mujeres y hombres, podamos estudiar muchos más casos. Por eso,
la mayoría de las personas que he incluido en el libro no procede de Madrid,
sino de otros territorios como Galicia, Andalucía, Catalunya…
Por tanto, al crear ese espacio de debate al que aludes, lo que haces es
democratizar el estudio de la Historia, ¿no?
Sin duda, claro. La Historia la construimos todos. Eso no quita que deba
ser seria y elaborada bajo un método riguroso, pero sí la democratiza y hace
bajar al historiador al pie de la calle. Cuando terminé los capítulos del libro,
basados en la documentación recibida y mis búsquedas de archivo, les pasé los
textos a las propias familias y ellas fueron las que descubrieron aspectos de
sus antepasados que no conocían. Al mismo tiempo, corrigieron algunos detalles
de mi trabajo, aportándome nuevas miradas. Ese intercambio me permitió
enriquecer el libro.
martes, 24 de enero de 2023
Anne Berest: «La misión de un libro es transformarnos, pero si su contenido no nos toca profundamente, no lo consigue».
‘La postal’, un libro inolvidable, emotivo y real, que alguien ha bautizado como un réquiem conmovedor, en el que pasado y presente entretejen su historia ancestral.
nº 648.- En enero de 2003, apareció una extraña
postal en el buzón de la casa familiar. No había firma y llevaba el sello pegado
del revés. Representaba la Ópera Garnier y, en su reverso, venían escritos los
nombres de cuatro antepasados de la escritora Anne Berest: Ephraïm, Emma,
Noémie y Jacques, los Rabinovitch, todos ellos judíos fallecidos en Auschwitz
en 1942. ¿Quién se escondía tras el envío de esta tarjeta? Veinte años después,
algo se mueve en el interior de Anne Berest. Le burbujean las tripas. Ese algo
la lleva a realizar una investigación exhaustiva sobre las grietas del pasado de
su familia, que desemboca en ‘La postal’ (Editorial Lumen), una novela que
maneja auto ficción, relato histórico, thriller y sentimientos, y que fue
publicada en Francia con éxito arrollador, e inesperado, en 2021. Miles de
ejemplares vendidos en poco tiempo y un montón de elogiosas críticas y
galardones: Premio Renaudot dels Lycéens, Premio Selección Goncourt de Estados
Unidos y Gran Premio de Novela de los lectores de la revista Elle. ‘La
postal’ es una novela irrefutable, sustentada por testimonios y hechos reales, terribles
a veces, contados con una sensibilidad y maestría poco comunes. Si a estas
alturas, todavía queda alguien que piense que el género novelístico agoniza, solo
tiene que darse una vuelta por las quinientas diecisiete páginas de esta
narración para cambiar de idea. Con motivo de la séptima edición de las Noches
de la lectura, organizada por l’Institut français de València, tuve la
oportunidad de conversar un rato con Anne Berest. Sin la intervención de Eva
Adam Picazo, doctora en Filología francesa, y de Maxime Henri-Rousseau,
director de l’Institut français, esta entrevista no habría tenido lugar.
La conversación se desarrolló en la librería Bartleby de la calle Cádiz, número
50, de la capital del Túria. A eso de las seis de la tarde, la grabadora
comenzó a registrar mis preguntas y las respuestas de Anne, verdadera sustancia
de nuestro encuentro literario. Vestida con traje pantalón de ante marrón,
dedos muy ensortijados, manos explicativas, huesudas y gesticulantes, meditó
con calma sus respuestas para facilitar el buen entendimiento. A menudo, las
palabras de los autores enriquecen todavía más − si en este caso cabe −, el
texto, porque abren nuevas perspectivas a la lectura. En esta ocasión, así
fue.
Eres guionista y escritora, ¿qué significa para Anne
Berest escribir?
Es una pregunta complicada de responder. Siempre quise
escribir desde que era niña, pero ignoro los motivos. Mi hermana también
escribe, lo que convierte este asunto en algo familiar…
Y, si me permites añadir algo, tu madre también…
Sí, es cierto, pero ella hace artículos científicos. A
lo que me refiero es que a menudo me pregunto por qué en mi familia hay dos
hermanas escritoras. Y la respuesta me surgió mientras escribía ‘La Postal’:
Noemí, hermana de mi abuela Myriam, cuya foto aparece en la portada, también quiso
serlo. En consecuencia, creo que alguna cosa ha sucedido en nuestra historia
familiar, una transmisión invisible como yo lo llamo, que hace que tengamos
tantas escritoras en nuestro árbol genealógico.
Para escribir la novela partes del
hecho de que una postal llegó a tu casa en el año 2003, sin remitente y con los
nombres de cuatro antepasados tuyos, fallecidos en Auschwitz en 1942. ¿Hasta
ese momento tú desconocías tu origen judío?
Yo sabía que era judía y que mi
familia había estado en un campo de concentración, eso lo conocía, pero nunca
me había interesado demasiado. Esa postal actuó de disparador y despertó mi curiosidad
sobre todo ello.
Tu madre leía los capítulos del libro
a medida que los ibas escribiendo. ¿Sus observaciones han condicionado tu
escritura o solo le han añadido matices?
En la vida real mi madre utiliza
muchos tacos, y en los diálogos del libro, al verse reflejada, me comentó que esa
no era ella, porque no hablaba así. Mi madre cree que no dice tacos y tuve que
quitarlos. No intervino en nada más.
miércoles, 4 de enero de 2023
Andreu Carranza: «En la guerra aflora la parte más oscura del ser humano, pero también brota lo mejor de cada persona. Por eso la vida y el amor pueden continuar existiendo»
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| Foto: © |
Nº 647.- Para los
que amamos los libros el sábado es el momento grande de la semana. Ese día
la
mayoría de los diarios de tirada nacional publican sus suplementos culturales,
aunque algunos lo hacen los viernes. Hace poco más de un mes, en uno de ellos
descubrí una reseña muy pequeña bajo el título ‘El tesoro de Tortosa’. En ella
se hablaba de una novela de Andreu Carranza, titulada ‘La tomba de l’Ebre’ (La
tumba del Ebro), escrita en catalán. El escenario era Tortosa y las tierras del
río Ebro. El argumento mezclaba la guerra civil española y los avatares de un
tesoro sacro: el del Papa Luna. De alguna manera, estos dos temas tan aparentemente
dispares despertaron mi curiosidad. Así que di los pasos necesarios para localizar a su autor. Gracias a la ayuda de
Columna Edicions, editora del libro, pude contactar con Andreu Carranza, nacido
en Ascó (Tarragona) en el mismo año que quien esto suscribe, y entrevistarlo
sobre su novela, cuya lectura se me hizo breve, interesante e intensa. Fue el
20 de diciembre del pasado año cuando, con el cielo nublado y una relativa
calma en la avenida donde resido, me puse a conversar durante un buen rato con
el escritor catalán acerca de su novela. Como siempre, el piloto rojo de la
grabadora me advirtió de que estaba preparada para registrar la última
entrevista de 2022. Y eso hizo a partir de las cinco de la tarde.
Compositor,
músico, periodista, tertuliano radiofónico y también escritor, Andreu, ¿cuándo
escribe?
Hace
muchos años que escribo y publico, pero la verdad es que siempre he ido
buscando ocupaciones que pudiera compatibilizar con la literatura. He trabajado
en muchas cosas, pero el objetivo final mío siempre fue el mismo: comprar
tiempo. Junto con la literatura, la música me atrajo desde muy joven, cuando
formaba parte de algunos grupos musicales. Mientras escribo un libro, cojo la
guitarra y, espontáneamente, me sale eso que llaman banda sonora. La música,
por tanto, también forma parte de la literatura, van cogidas de la mano.
Sin
embargo, esta novela no tiene banda sonora.
Es
verdad, el lector ha de imaginársela. La banda sonora de esta novela es ese
silencio que se percibe al fondo de la historia y que surge de forma natural. ‘La
tomba de l’Ebre’ tiene un ruido y una sinfonía que, muchas veces, es trágica
porque suenan tiros, bombardeos, balas, gente sufriendo… Pero también hay en
sus páginas momentos de ternura, de sentido del humor y también de amor.
viernes, 30 de diciembre de 2022
Lo mejor de 2022
Y un último apunte antes de finalizar diciembre. Como es costumbre, El Eco de las voces siempre ha escogido el mejor libro del año a juicio de quien gobierna este blog. Este 2022 hay varios títulos que señalar y recomendar. Empezamos con '14 de abril' de Paco Cerdá, ese recorrido por el día del advenimiento de la república en el año 1931. Veinticuatro horas salpicadas de personas que vivieron y sufrieron, o gozaron, tan magna fecha, narradas con un impecable tono literario. No es ficción, se acerca al ensayo y, al mismo tiempo, roza el reportaje del tiempo pasado. Un excelente trabajo de este valenciano nacido en Genovés. Sin lugar a discusión, para él es el primer puesto, el del libro del año.
Le sigue 'La ciudad' de Lara Moreno, una novela, este título sí es ficción, donde la ciudad de Madrid desempeña un principalísimo papel e impone su impronta a tres mujeres, Oliva, Horía y Damaris, tres emigrantes que purgan sus penurias diarias, malos tratos incluidos, en la capital madrileña, especialmente en los alrededores de la Plaza de la Paja. Excelente novela, plagada de metáforas, imágenes y una prosa sin duda poética. Muy recomendable.
Dentro del territorio del cómic, 'Contrapaso. Los hijos de los otros' de Teresas Valero ocupa, sin duda,
un lugar de privilegio en las recomendaciones de este blog. Ya sé que se publicó en 2021, pero quien esto suscribe lo ha leído, y ha tenido la suerte de entrevistar a su autora, en septiembre de 2022. También Madrid es protagonista de esta narración dibujada sobre los niños desaparecidos y los crímenes cometidos durante la Dictadura, y perfilada bajo la escrutadora mirada de dos periodistas antagónicos: uno, un veterano de vuelta de muchas cosas, y otro, un jovenzuelo recién llegado a la capital, más maduro de lo que a simple vista parece, que se embarcan en una investigación policial en tiempos de niebla, donde todo era blanco y negro y queda poco espacio para los tonos grises. De lectura obligada para los amantes del género.
Por último, una recomendación. Leí 'Jo confesso' de Jaume Cabré en 2011 por primera vez. Hace
unos días comencé su cuarta relectura y he podido comprobar, con enorme alegría, que la historia del Vial, ese violín construido por Lorenzo Storioni, conserva toda su frescura y calidad literaria, sin menospreciar en absoluto la calidad humana de los personajes, especialmente Adrià Ardévol y Bernat Plensa i Ponsoda. Al mismo tiempo, el texto permite a su autor reflexionar sobre la idea del mal, como concepto general y abstracto que afecta a la humanidad. Es una novela que ha envejecido extraordinariamente bien. Existe versión traducida al castellano. Imprescindible en su biblioteca.
Feliz Año 2023
2022 se marcha y ojalá que no hubiera venido. Ha sido este un año duro, especialmente en el último cuatrimestre. El número de entrevistas de El Eco de las Voces ha descendido. Las vicisitudes del tiempo que nos ha tocado vivir así lo han dispuesto. Esperemos que los próximos doces meses sean mejores para todos o, al menos, más livianos.
Muchas gracias a tod@s los que os habéis acercado a este blog.
Feliz 2023!!!!
jueves, 29 de diciembre de 2022
Nuria Barrios: «Si una traducción es buena, el lector recorre el libro de forma plácida, sin obstáculos ni reparos»
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| Fotografía: Asís G. Ayerbe |
describe en ‘La impostora’ sus sensaciones y experiencias dentro del oficio de traductora, un territorio literario, atractivo e interesante, pero no exento de dificultades.
Nº 646.- Algunos afortunados tienen la posibilidad de leer libros directamente
en la lengua vernácula de sus autores. Otros no. Sin embargo, todos leemos
libros traducidos de otras lenguas, gracias al trabajo de ciertas personas que,
habitualmente, habitan en el limbo de lo invisible. Me refiero a los traductores. Sin duda ninguna, la calidad
de esas lecturas depende de la implicación de los traductores en su tarea, de
cómo intercalan su voz entre el escritor en lengua foránea y el lector en
lengua castellana. Las editoriales les
contratan, revisan su trabajo, les pagan y pasan página. Ellos, entonces, regresan
a sus cuarteles de invierno, a su invisibilidad. Luego su nombre, aunque parece
que esta situación ha cambiado un poco, aparecerá escrito, casi con disimulo,
en las primeras páginas del libro traducido. La escritora Nuria Barrios,
traductora entre otros de Benjamin Black, Premio Príncipe de Asturias 2014, aprovechó
el tiempo de reclusión impuesto por la pandemia para interrogarse acerca de su
trabajo como traductora. De esta manera surgió su ensayo ‘La impostora.
Cuaderno de traducción de una escritora’, publicado por Páginas de Espuma,
donde aborda las cuestiones específicas de este oficio literario, porque
traducir también es hacer literatura, y desvela sus entresijos, sus lugares
ocultos, sus interrogantes. ‘La impostora’ fue galardonada, además, con el XIII
Premio Málaga de Ensayo. Sobre todo ello, un martes de diciembre, por añadidura
día trece, pude conversar con la escritora madrileña a través del teléfono. Abajo,
en la avenida, los villancicos desaforados de un cantante callejero, acompasados
por el ritmo machacón de un piano automático y un platillo limosnero, amenizaron,
por así decirlo, nuestra charla.
Nuria, hasta ahora habías
publicado poesía, relatos y novelas, ¿cómo surge la idea de escribir este
ensayo?
Siempre he dicho que, en cada
obra mía, no soy yo quien decido si voy a escribir novela, poesía, relato o lo
que sea. Yo no funciono así. Aquello sobre lo que me dispongo a trabajar determina
la forma en la que quiere ser contado. En concreto, el tema de este ensayo
surgió a partir del confinamiento por la pandemia, que para mí, entre otras
muchas cosas que marcaron estos meses, significó tener una sensación de incertidumbre
provocada por no saber a qué virus nos enfrentábamos, ni cómo sería el mañana, ni
si podría volver a ver a mis padres, ni hacia dónde irían las relaciones
humanas… Ante todas esas incertidumbres llegó un momento como de iluminación, en
el que me di cuenta de que esa misma sensación ya la había notado la primera vez
que me enfrenté a una traducción. Esa percepción de perder mi propia lengua, de
haber perdido el español y estar extraviada por el mundo, me hizo caer en la
cuenta de que escribir sobre la traducción sería la herramienta que me
permitiese abordar la incertidumbre. Todas las piezas casaron y vi que mi voz
iba a ser un ensayo literario, en el que hablaría por primera vez desde el yo,
aunque no se trataba de un yo cerrado, acotado a mi biografía, sino un yo más
amplio, casi como un médium, un espejo que permitiera que todos los que lo
leyeran pudieran sentirse reflejados en él.
En ese sentido, ¿‘La impostora’
tiene mucho de desahogo o de exorcismo/catarsis para ti?
Sin duda, tiene el sentido no
de catarsis, porque el final de una catarsis conlleva sanación y no creo que
ninguna obra literaria tenga valor terapéutico para ello, pero sí posee el
sentido de iluminación, de poner luz en la tiniebla. No hay cura ni solución,
pero sí investigación, exploración y descubrimiento.
Sería, más o menos, como un
saber dónde estoy, ¿no?
Sí, es un saber dónde estoy y qué hay en torno mío. Muchas veces la incertidumbre es una niebla y la escritura, como herramienta, se comporta como los faros antiniebla de un coche, que permiten aclarar y ver a través de esa bruma aunque no la disipe.
domingo, 18 de diciembre de 2022
Lara Moreno: «Las protagonistas de ‘La ciudad’ no son reales, pero sí están llenas de realidad»
Nº 645.- Lara Moreno (Sevilla, 1978) pasó por València para presentar ‘La
ciudad’, su nueva
novela, publicada por Lumen, que retrata la vida de tres
mujeres, cuyas existencias confluyen en un edificio de Madrid: Oliva, una
española que mantiene una violenta relación de pareja con Max; Damaris, una
colombiana que cuida a dos niños y comparte piso con su amiga Romina; y Horía,
una marroquí que trabajó como recolectora de fresas en Huelva y espera con
desasosiego la llegada de su hijo desde Marruecos. La narración se centra en su
pasado y en el cerco al que las somete el presente. Al fondo, pero no lejos, se
dibuja el contorno de Madrid, una urbe poliédrica de múltiples aristas, que
alberga en sus entrañas las tribulaciones de millones de seres a diario, entre
los que se encuentran las tres mujeres. Por la plaza de la Paja del barrio de
La Latina, lugar emblemático para la escritora sevillana, se mueven los
personajes de la novela. Allí pasean, ríen, lloran, toman copas, reflexionan y
hablan de sus cuitas. Acerca de todo este crisol social pude charlar con Lara
Moreno en un hotel del centro histórico de la capital del Túria. Afuera
discurría un tráfico severo, irritado por las obras que, en aquel momento, se
llevaban a cabo en sus inmediaciones. En la distancia, la torre de Santa
Catalina se perfilaba sobre el gris de las nubes. Con el piloto rojo de la
grabadora encendido, comenzó nuestra conversación.
Lara, han pasado diez años
desde nuestra primera entrevista. Entonces era un tiempo complicado para ti, ¿estás
ya en el lugar que apetecías dentro del mundo de la literatura?
Es cierto que pasé estrechuras, pero a medida que transcurría el tiempo, cada vez me afirmaba más en mi trabajo de autónoma: era editora, impartía clases en talleres, hacía tutorías de novelas por mi cuenta y desempeñaba otros trabajos que me salían, procedentes del mundo de la cultura. Pero como todos estaban mal pagados, aunque tuvieras veinticinco no se notaba, algo que no tenía ninguna gracia. En cualquier caso, ahora dispongo de un empleo estable, que se lleva el ochenta por ciento de mi tiempo. Escribo a contra vida, en mis ratos libres y tengo la misma sensación que cuando comencé: me cuesta muchísimo hacerlo. Sin embargo, he de reconocer que mi editorial se porta muy bien conmigo y no me pone pegas en los plazos de entrega. Si la novela está lista cuando ha de estar, bien, y si no, pues, no está.
domingo, 11 de diciembre de 2022
David Roas: «La idea de que el monstruo anida en lo cotidiano, en tu entorno, es lo que produce el miedo»
El escritor barcelonés acaba de publicar su nuevo libro de relatos titulado ‘Niños’,
editado por Páginas de Espuma.
Nº 644.- David Roas (Barcelona, 1965), alto,
delgado, pelo canoso, irónico, escritor, cuentista, profesor, crítico y alguna
cosa más, acudió a València para participar en la IV Edición del Golem Fest y presentar
su nuevo libro de relatos, ‘Niños’, editado por Páginas de Espuma. En el
escenario del Auditorio Joan Plaça del Jardín Botánico de la capital del Túria,
acompañado por el también escritor Carlos Pitillas, habló sobre la huella que
dejan los miedos infantiles en la literatura. La charla supo a poco por breve,
pero fue suficiente para impregnar la sala con el aroma que dejan las cosas
interesantes en nuestros oídos. Y en nuestro ánimo. Precisamente ‘Niños’ trata
sobre esos miedos inexplicables − ¿quién no los sintió en su momento? −, que
acechan nuestra infancia. Los niños y niñas que fuimos, aquí representados por los
protagonistas de estos relatos, juegan, bailan, corren, saltan, se divierten y
perciben esos temores… Pero a la vez los provocan, porque ellos mismos son el
terror. Horas después, sentados en el
Café La Placita, justo frente a la Iglesia de San Sebastián, David Roas y quien
esto suscribe comenzamos a conversar sobre esas criaturas y esos temores. Eran
las cinco de la tarde. Minuto arriba, minuto abajo. El sol comenzaba a
declinar, mientras el piloto rojo de la grabadora señalaba el inicio de la
entrevista.
David, ¿escribiste los
relatos que forman ‘Niños’ de manera aleatoria o, desde el primer momento,
querías hablar de los miedos infantiles?
No, no, fue una
decisión plenamente consciente, nada aleatoria. En mi anterior libro,
‘Invasión’, había unos relatos titulados ‘Cuentos dictados’, llamados así
porque me los dictó David, mi hijo. Yo solo tuve que convertirlos en tinta y
papel. En mi cabeza se quedó el runrún de que era un tema que tenía que
continuar y mi mujer me animaba a seguir con ellos. Así que desde el año 2018
solo me dediqué a escribir cuentos para este libro. Alguno de ellos, como el de
‘Zoltar speaks’, hacía ya tiempo que lo tenía en mi cabeza. Es verdad que el primer
relato, ‘Vinieron de dentro de’ había sido ya publicado en aquel mismo volumen,
pero estaba convencido de que tenía que ser el primero de ‘Niños’, porque se
refería a un embarazo. Así que le pedí permiso a mi editor para incluirlo también
aquí. Por eso en la dedicatoria puedes leer «A Ana, por provocarlo. A Davichu,
por inspirarlo», que son mi mujer y mi hijo.
domingo, 4 de diciembre de 2022
Martín Llade: «La música es todo lo que nosotros queramos sentir y vivir a través de ella»
sentidos a través de la televisión. Desde hace cuatro años, él es quien retransmite los Conciertos de Año Nuevo, tradicionales, esperados y eternos, que ofrece la Filarmónica de Viena desde la Goldener Saal del Musikverein donde tienen su sede. Durante dos horas, los profesores vieneses nos regalan valses, polcas, galopes, marchas y otras hierbas musicales para endulzar tan resacosa mañana. Llade, además, presenta junto con Clara Corrales, el programa Sinfonía de la Mañana en Radio Clásica. Cada semana, cada día, de lunes a viernes. Pero de un tiempo a esta parte Martín también escribe. Publicó una novela y ahora acaba de poner a la venta su libro de relatos ‘El horizonte quimérico. Relatos delirantes sobre la historia de la música’, publicado por Editorial Machado Libros. Son sesenta relatos en los que este donostiarra residente en Madrid nos deleita, instruye y miente acerca de algunos pasajes de la vida de compositores, intérpretes y otro personal afecto a la música clásica. Y da igual que mienta. Lo suyo es un ejercicio de literatura breve. El último fin de semana de noviembre, Martín Llade tomó parte en la IV Edición del Golem Fest de la ciudad de València. Antes de su intervención en el mismo, charlamos sobre su trabajo literario. Y también musical, claro. Intervino en la conversación Nacho Marín, que tomó fotografías y aportó algunas cuestiones de lo más interesante. Sobre la mesa tres cafés y cortados. Al fondo, un espejo, sobre el que brillaban luces colgadas del techo. En el ambiente una cierta música y sobre la mesa la grabadora dispuesta a registrar todo lo que allí se dijera.
Martín, desde hace cuatro años
eres la primera voz que me habla por televisión cada día uno de enero. Hasta su
fallecimiento lo hacía José Luis Pérez de Arteaga.
Cierto. Me estrené el uno de
enero de 2018 y este año volvemos a la carga. Verdaderamente es todo un honor
hacerlo. Quién iba a pensar que el maestro José Luis Pérez de Arteaga nos iba a
dejar tan pronto, con la cantidad de cosas que tenia para ofrecernos todavía.
Escucharle era maravilloso. Aprendí mucho a su lado y siempre lo nombro, porque
para mí él fue quien convirtió este trabajo en una tradición.
¿Sustituir a Pérez de Arteaga
pesa mucho?
Sustituirle, no. Siempre será
irreemplazable. Él era único. Tenía su estilo propio. Fue mi modelo cuando yo
era adolescente y empecé a escuchar música clásica. Nunca habrá otro como él,
porque era una fuente de conocimientos infinitos, sin olvidar cómo modulaba su
voz, tan particular e inconfundible, y su sentido del humor. Dicho esto, lo
cierto es que percibo que la gente que escucha el concierto, unos tres millones
largos de telespectadores, me ha acogido con mucho cariño, lo que para mí es
importantísimo y señal de que, si esto tiene continuidad, es porque, al menos,
se ofrece una transmisión digna.
viernes, 25 de noviembre de 2022
Oliver Pötzsch: «A finales del siglo XIX, Viena era una de las ciudades más fascinantes del mundo»
El escritor alemán lleva vendidos más de tres millones y medio de ejemplares de ‘El libro del sepulturero’, su reciente thriller histórico.
Nº 642.- Esta es una
entrevista con pasado. Por unas causas u otras, parecía condenada a diluirse en
el cajón de los imponderables. Inesperadamente, los dioses de la República de
las Letras se conjuraron para procurar lo contrario. En
septiembre pasado, cuando Oliver Pötzsch (Alemania, 1970) visitó nuestro país
por primera vez, no fue posible hacerla. Sin embargo, apenas dos meses después,
los organizadores de Torrent Històrica tuvieron la brillante idea de invitar a
Pötzsch al evento. Y ahí cambió todo, puesto que el escritor alemán, un hombre
abierto y jovial, se prestó a ponerse frente a mi grabadora. Ocurrió todo en
los estudios de la emisora de radio València Plaza, un jueves de noviembre,
cuando, minutos antes, las campanas del reloj del ayuntamiento del cap i
casal habían hecho sonar las doce. Más de tres millones y medio de lectores
ya han disfrutado con ‘El libro del sepulturero’, la novela que presenta ahora
el escritor alemán con el relato de una serie de asesinatos que suceden en la
ciudad de Viena en el año 1893, un tiempo próximo al de los temidos crímenes de
Jack el Destripador. En aquel final de siglo, habían aparecido nuevas técnicas
de investigación criminal. La fotografía, el análisis de las huellas
dactilares, del veneno o de la sangre van a revolucionar los métodos policiales.
Oliver Pötzsch, que procede de una dinastía de verdugos prolongada a lo largo
de catorce generaciones, aunque él ha roto la tradición. «Mis ancestros eran
buenos en lo suyo y ejercían en un pequeño lugar de Baviera. Yo no he seguido
sus pasos, porque no puedo ver la sangre», afirma en su lengua alemana natal.
El protagonista de la novela es Leopold von Herzfeldt, al que dan soporte un
singular personaje como Augustin Rothmayer, sepulturero vienés, y Julia, una
empleada de la policía vienesa. Todo lo que viene a continuación no hubiera
sido posible sin la indispensable ayuda del intérprete Jakob Gramss, con el que
ya he tenido ocasión de colaborar anteriormente.
Mi primera pregunta
sigue siendo la habitual: ¿qué significa escribir para usted?
Escribir es como
viajar con la cabeza. Ya de niño me gustaba crear mundos imaginarios y echar a
volar. En la actualidad tengo la suerte de que se ha convertido en la profesión
que me permite ganar dinero para vivir.
Al principio trabajó
como periodista, pero ahora escribe ficción. ¿Por qué prefiere la escritura de
la ficción a la de la realidad?
Es una buena
pregunta y nunca me la habían formulado antes. Yo no sabía cómo abordar el
aprendizaje de la escritura. Entonces pensé que tal vez pasando por el
periodismo aprendería a hacerlo. Por eso durante muchos años trabajé en radio y
televisión y digamos que, a través de este camino, llegué a la literatura, que
era mi verdadero objetivo.
lunes, 21 de noviembre de 2022
IV edición GOLEM FEST VALENCIA
Inserto la nota de prensa de la IV edición del Golem Fest Valencia 2022, que se llevará a cabo del jueves 24 al domingo 27 de noviembre de 2022 en la capital del Túria y que contará con 44 participantes. Por primera vez, el Golem Fest adquiere carácter internacional, gracias a la presencia en el evento de la célebre escritora norteamericana Cat Rambo.
Fechas: del jueves 24 al domingo 27 de noviembre.
Dónde: En el Auditorio Joan Plaça del Jardín
Botánico.
Acceso al Festival: gratuito
Toda la información en nuestra web: www.golemfest.es
Inscripciones a los talleres y a las rutas
nocturnas: www.golemfest.es
viernes, 18 de noviembre de 2022
El Premio Planeta 2022 pasó por València
| Luz Gabás, ganadora Premio Planeta 2022 |
ganadoras del Premio Planeta 2022. Sucedió todo el jueves 17 de noviembre, a partir de las 17.30 horas, momento en el que hicieron acto de presencia la ganadora, Luz Gabás, con ‘Lejos de Luisiana’ y la finalista, Cristina Campos, con ‘Historias de mujeres casadas’. A su alrededor una quincena de periodistas esperábamos sus palabras.
Luz Gabas, la ganadora.
La novela de Luz Gabás trata
sobre los tiempos de la cesión por parte de Francia de la Luisiana a España. La
atraviesan las revueltas de sus compatriotas contra los españoles, la guerra de
independencia de los Estados Unidos y la lucha desesperada de los nativos
indios por conseguir la supervivencia de sus pueblos. En esos momentos tan
convulsos, Suzette Girard e Ishcate, indio de la tribu kaskaskia libran su
propia batalla para preservar la historia de amor que les envuelve. La
escritora aragonesa comenzó diciendo que «aún es pronto para valorar si este
premio nos va a cambiar la vida como escritoras. Personalmente me encuentro aún
en una nube. Apenas hemos tenido tiempo de pensar en nada, porque durante una
semana he atendido, y respondido, a la avalancha de felicitaciones recibidas.
La gente ha sido enormemente amable y qué menos que corresponder. Pero sí es
verdad que no me da miedo, sino todo lo contrario, me proporciona cierta paz y
serenidad para mirar al futuro».
domingo, 13 de noviembre de 2022
‘La raíz del mal’ de Håkan Nesser
‘La
raíz del mal’ es novela del año 2007, pero se edita en castellano por primera
vez en 2022. Pertenece a la serie protagonizada por Gunnar Barbarotti, un inspector de origen ítalo-sueco,
que forma parte de la plantilla policial de la ficticia localidad de Kymlinge, nombre
inspirado en el de una estación abandonada del metro de Estocolmo. Barbarotti
se muestra, por momentos, algo cansado de su profesión y detesta las reuniones de trabajo. Divorciado
y padre de tres hijos, sostiene una peculiar relación con Dios, un ser
«postrado en su trono de nubes de algodón», al que pide favores a cambio de
unos puntos, acumulados en una suerte de clasificación, virtual e imaginaria,
que él construye en función de la respuesta divina que recibe. Ello no quiere
decir, en absoluto, que el inspector sueco sea un creyente tradicional, adicto
a templos y oraciones. Todo lo
contrario. Barbarotti recurre a ese peculiar Dios, que se ha inventado, en
momentos claves de su vida familiar y profesional, en esas encrucijadas de la
vida ante las que no sabe muy bien por dónde tirar. Le secunda en la historia,
con habilidad nada exenta de gracia, la inspectora Eva Backman. Backman aporta
al juego narrativo un perfil investigador relevante y una indispensable ironía,
que proporciona al lector más de un motivo para sonreír. Hay un humor muy sutil
establecido entre ambos.










