«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

viernes, 30 de junio de 2023

Mar García Puig: «La ansiedad es muy difícil de verbalizar. Es como un mecanismo de defensa que te priva del lenguaje»

Mar García Puig debuta en la literatura con ‘La historia de los vertebrados’, una
novela sobre la ansiedad, el miedo materno y una herida personal que conecta con luchas universales y el relato de las mujeres locas que nos precedieron.

Nº 669.- Mar García Puig llegó a València precedida de elogiosas críticas vertidas por algunos escritores de mucho renombre, como Enrique Vila-Matas, Marta Sanz, Isaac Rosa, Katixa Agirre o Juan José Millás, entre otros. El éxito de ‘La historia de los vertebrados’,  primera novela de la escritora barcelonesa, editada por Penguin (castellano) y La Magrana (catalán), parece asegurado. Al menos, las cuatro ediciones puestas ya a la venta así lo ratifican. El día es caluroso. El sol castiga las fachadas de los edificios  de la plaza del Ayuntamiento. En los alrededores del Hotel Meliá Plaza, un King Kong gigante y otro animal peludo, también gigante, que no acierto a identificar, se bambolean al son de una música enlatada, reclamando unas monedas por su baile. Algún niño se fotografía con ellos. Sentados a una mesa del hall del Hotel, durante un buen rato Mar García Puig y quien suscribe dialogamos sobre su «historia vertebrada», un libro que difícilmente puede adscribirse al género de la novela o al del ensayo o al de la autoficción o al del relato sin fisuras. Es más bien una hibridación de territorios narrativos, un «artefacto literario», tramado en poco menos de trescientas páginas. ‘La historia de los vertebrados’ habla de las convulsiones, rayanas con la locura, que la autora del libro sufrió tras dar a luz a dos niños. Ese mismo día se graduaba como diputada al Parlamento Español, una confluencia de situaciones poco frecuente. El libro se viste de una prosa cuidada, perfilada, elegante sin discusión, bañada en el ejemplo de mujeres pretéritas que atravesaron situaciones muy similares a la que a ella le tocó vivir, según explica en la primera frase del texto: «El 20 de diciembre de 2015 me convertí en madre y enloquecí». Estamos, por tanto, ante un viaje a través del arte, la literatura, la medicina y la mitología que pretende «normalizar» su situación, paliar el complejo de culpa de la autora y desechar un evidente sentimiento de «bicho raro». Poco antes de las doce, la voz de Mar García Puig fluyó suave, igual que lo hacen las palabras que integran el libro.   

Mar, eres filóloga, editora de profesión y has sido diputada en el Congreso de Madrid por En Comú Podem, ¿se llevan bien la literatura y la política?

Desde hace un mes ya no soy diputada y justamente ahora me han pedido que escriba un artículo sobre este tema. Mi primera sensación es que hay un nivel en el que la política da la espalda al arte y a la cultura. Cuando entré en el Congreso de los Diputados fue algo que me sorprendió mucho, porque no podía entender que no se considere a la cultura como un eje vertebrador de todas las políticas y  aspiraciones al bienestar. Se afirma, por otro lado, que la política es una trituradora y, en cierto modo, lo es. A nivel personal, eso se trasluce en una doble vertiente. Por una parte, es capaz de secarte creativamente pero, por otra, existe el tópico de que a partir del sufrimiento se crea. Y pienso que hay algo de eso. Para mí, este libro ha tenido un componente sanador, sin duda. No reniego en absoluto del tiempo que he invertido en la política, pero es cierto que también he podido constatar que la escritura me ha permitido recomponerme en momentos difíciles.

domingo, 25 de junio de 2023

Javier Velasco Oliaga: «Me gusta hacer entrevistas que permitan al lector conocer no solo el libro del que estamos hablando, sino también algunas peculiaridades del autor»

 

Foto cedida por el autor
Con más de quince años de oficio a sus espaldas, Javier Velasco Oliaga y David
Yagüe publican ‘Entrevistas con historia’, un libro con sesenta conversaciones con otros tantos escritores de novela histórica.

Nº 668.- El entrevistador entrevistado. Conocí a Javier Velasco Oliaga en un viaje a La Guardia, localidad riojana donde se celebraba el concurso de novela Solar de Samaniego. Corría el año 2015. Luego volveríamos a vernos en la entrega del Premio Ateneo de Sevilla en más de una ocasión. Desde entonces, aunque en la distancia, él en Madrid y quien suscribe en València, se estableció un conocimiento cordial, sustentado a lo largo del tiempo por nuestros diálogos vía WhatsApp y alguna conversación telefónica. Javier es periodista de profesión y vocación y desarrolla una enorme actividad en pro de la difusión de la literatura, muy especialmente en el terreno del género histórico, y en ese territorio siempre tan particular que son las entrevistas. De ello queda constancia en su blog Todoliteratura y, desde hace apenas un par de meses, en el libro ‘Entrevistas con historia’, que acaba de publicar junto con otro enamorado del oficio de leer, escribir y entrevistar, el también periodista y escritor David Yagüe. Editado por Ondina Ediciones, ‘Entrevistas con historia’ recoge sesenta conversaciones con escritores especializados en novela histórica, con nombres tan sonoros y celebrados como Ken Follet, José Calvo Poyato, Luis Zueco, Matilde Asensi, Chufo Llorens, Gonzalo Giner, Lindsey Davis, Simon Scarrow, Sarah Lark, Kate Mosse o Luis García Jambrina entre muchos otros. Hace unos días, a través de Zoom pudimos conversar durante un buen rato sobre su libro y sobre este género periodístico tan particular como es la entrevista. Pocos pueden imaginarse el trabajo que esconde la trastienda de una conversación entre un escritor y su interlocutor. Sentarse cara a cara, evitando la sensación de desnudez que puede producir la falta de documentación previa y plantarle una serie de cuestiones sobre su trabajo no resulta tarea baladí. En absoluto. Bien lo sabe Javier Velasco. El piloto rojo encendido de la grabadora, herramienta indispensable en este oficio, dio la señal para que comenzase nuestra conversación.

En primer lugar, Javier, enhorabuena por la publicación de ‘Entrevistas con Historia’. En el prólogo, Luis Zueco afirma que la misión del entrevistador es tender puentes entre el escritor y el público, ¿estás de acuerdo con esta afirmación?

Muchas gracias. Llevo ya más de quince años publicando estas cosas en Todoliteratura y otros medios y no puedo estar más de acuerdo con él. El entrevistador es una pieza fundamental en la difusión de la literatura. Para que los lectores se interesen en algún libro, a menudo es necesario que conozcan al autor. Es algo que les gusta y prueba de ello es que muchos lectores, cuando ya han leído un libro, se acercan a las ferias para conocer a su autor y hablar unos minutos con él. En mi opinión, actualmente el escritor es quien ha de hacer la promoción de sus obras, porque las editoriales no dan abasto con la enorme cantidad de libros que publican.

miércoles, 21 de junio de 2023

Julio Llamazares: «El escritor es alguien que tiene un pie dentro y otro fuera de la realidad»

copywright:© hermezo23
Nº 667.- Junio. Trece y martes. Tiene el pelo blanco, la mirada sincera y la barba sonriente. Julio Llamazares se acercó a València para presentar su nueva novela, ‘Vagalume’, publicada por Alfaguara, en la que César, el protagonista, regresa a la ciudad donde comenzó su carrera de periodista y escritor para recuperar la memoria de su amigo Manolo Castro, recientemente fallecido, que le inició en las artes del periodismo y la literatura. En apariencia, Castro fue un hombre apacible, amante de su familia y su trabajo. Sin embargo, como casi todo el mundo, prefirió callar antes que enfrentarse a la verdad para evitar el dolor de los suyos, y mantener su tragedia siempre en la penumbra. Inesperadamente, su muerte pone al descubierto siete manuscritos sin publicar, cuya existencia era desconocida para su propia familia. A través de sus páginas, César irá desvelando la cara oculta de su amigo y maestro en el arte de las letras. La historia es sencilla, pero el escritor leonés dosifica con mimo sus píldoras narrativas hasta convertir la búsqueda de Manolo Castro en un misterio, que el lector desea desentrañar con avidez. Cada nuevo descubrimiento conduce a una nueva bifurcación, que se recorre con gusto e innegable interés. ‘Vagalume’ es, además, una espléndida invitación a reflexionar sobre el pasado, la literatura como forma de salvación y refugio, y la soledad. En el Hotel Catalonia Excelsior, sentados alrededor de una mesa de la cafetería, Julio Llamazares y quien suscribe desgranamos algunos de los detalles más relevantes de la novela y de la trayectoria literaria del escritor leonés. En la frontera, un café, unas aguas minerales y la grabadora, con el piloto rojo encendido. En el exterior, las nubes, oscuras y grises, vertieron perezosos chaparrones sobre las calles de la capital del Túria.

Julio, estos días he releído una de tus novelas más señeras,  'La lluvia amarilla', que ha envejecido divinamente. En ella hablas de aquellos viejos del Pirineo aragonés que contaban historias alrededor del fuego, ¿tu pasión por narrar procede de ahí?

Alrededor del fuego y en las noches de verano, la fuente original de la literatura es la narración oral. Como seguramente todos los niños del mundo, yo me crie escuchando las historias que  se contaban en aquellos tiempos en los que la televisión casi no había llegado. Cuando me preguntan sobre los escritores qué más me han influido, genéricamente siempre aludo a los viejos de mi pueblo, porque ellos conseguían lo que pretendemos todos los escritores con nuestro trabajo: que se pare el tiempo cuando empezamos a hablar. Mi paisano Luis Mateo Díez dice que narrar consiste en «contar y encantar contando» y ellos incorporaban un tono de voz y una magia en su lenguaje que es la esencia misma de la narración.

¿Cómo escritor, ‘La lluvia amarilla’ significó un antes y un después en tu carrera literaria?

Sí, pero yo tomé conciencia de ese detalle mucho tiempo después. ‘La lluvia amarilla’ la escribí como cualquier otra novela. Es más, pensaba que iba a ser la más minoritaria de todas las mías, porque objetivamente no es más que el monólogo de un hombre mientras se muere en un pueblo en ruinas. A priori, no parece un tema muy comercial, pero con el tiempo se ha ido imponiendo. De hecho, acudo a las ferias de libros y mucha gente me dice que les ha marcado la vida. Y a mí también. Su imagen se ha ido agrandando con el transcurso de los años. Cuando se publicó, tal vez tocó la fibra sensible de la España vacía, de la que ahora todo el mundo habla. Pero en 1988 no era así. Nadie quería hablar de los pueblos que desaparecían, porque se consideraba de mal gusto y España quería ser muy moderna entonces.

¿Para ser escritor hay que ser un buen mentiroso?

Sí, sin duda, es más, creo que la esencia de la literatura, sobre todo de la novela, es la mentira. Joan Barril decía que la verdad es el conocimiento, pero la mentira es la herramienta que te permite llegar a conocer algo más. Cuando lo objetivo se acaba, cuando la realidad termina, necesitas usar la imaginación, que es como yo llamo a la mentira, para poder avanzar. La frontera entre el periodismo y la literatura es esa.  

Decían el otro día en el programa de radio ‘A vivir que son dos días’, que no quedan escritores de peso, que antes se les llamaba para preguntar su opinión sobre temas de actualidad y ahora ya no sucede lo mismo. ¿Significa eso que se ha banalizado la figura del escritor?

Ni la mayor parte de gente que publica libros es escritora, ni los que cuelgan blogs en Internet son todos periodistas. De la misma manera que el que va a correr cada mañana no es un atleta. El otro día, en la Feria del Libro de Madrid, a mi alrededor tenía a youtubers, tiktokers, Rodrigo Rato, Miguel Ángel Revilla y Ana Obregón. Estas personas no tienen nada que ver con la literatura. Lo suyo es otra cosa. Es como el fast food que no guarda ninguna relación con la alta gastronomía. Ahora la profesión de escritor se ha banalizado de tal modo que resulta menospreciada, porque si todo el mundo escribe parece que sea fácil. Y nada de eso. Escribir bien es muy difícil.

lunes, 12 de junio de 2023

Elia Barceló: «Me encanta el pasado. Siempre tengo la sensación de que vive conmigo»

 Nº 666.- 

Copywright: Stefanie Graul
‘Amores que matan’ es la segunda entrega de la tetralogía policiaca que Elia Barceló
comenzó a publicar en 2022. Como ella misma dice, su manera de entender el género negro es mediterránea, llena de flores y luz, bien alejada de las tinieblas confusas que envuelven las novelas negras nórdicas. En ‘Amores que matan’, editada por Roca Editorial, la muerte llega en verano, cuando un reputadísimo experto en arte es asesinado en el pasillo de un hotel. A este suceso hay que sumarle el hallazgo de unos restos humanos y unos cuadros de valor incalculable, que han aparecido, emparedados, en una de las estancias de Santa Rita, un antiguo sanatorio, reconvertido en complejo residencial, habitado por unos hombres y mujeres que recuerdan, inevitablemente, a cualquier
dramatis personae de Agatha Christie. Sabor británico, perfumado con las esencias del Mediterráneo. Un martes de junio, caluroso y húmedo, aprovechamos una tregua entre los viajes de la escritora eldense y su participación en la Feria del Libro de Madrid para conversar sobre su novela. La grabadora, piloto rojo encendido, registró los minutos de una conversación telefónica pausada, amable y divertida. Durante ese tiempo desgranamos el proceso de escritura de estos luminosos amores criminales, teñidos de buganvilla, junto con otros aspectos de la literatura.    

Elia, tu vida discurre a caballo entre dos países, Austria y España, a la hora de escribir ¿eso es bueno, malo, regular o indiferente?

Como llevo toda mi vida así, pienso que es bueno. A mí me ha ido bien, porque creo que todo lo ves de dos maneras diferentes: dos lenguas, dos puntos de vista, dos ambientes políticos con los que cabrearte… Siempre estás comparando cómo se hace una misma cosa en dos lugares distintos y eso es algo que resulta muy interesante y positivo para escribir, ya que aumenta la empatía.  

miércoles, 31 de mayo de 2023

Ana Martínez Muñoz: «Si no educamos a nuestros hijos sobre la sexualidad, crecerán de acuerdo con lo que vean en Internet»

Copywright: hermezo23
Nº 665.- Jueves, veinticinco de mayo. A media tarde. Sin sol. Con paraguas abiertos y
nubes cerradas. Conmemoración del cincuentenario de la edición del Tubular Bells de Mike Oldfield. Fecha sagrada para un seguidor del músico británico desde los diecisiete años como yo. Pero ahora no toca hablar de eso. Sino de literatura. Había quedado con una escritora valenciana a las puertas de la Audiencia Provincial de la Ciudad de la Justicia de València.
 Sin embargo, la intensa lluvia reubicó el punto de encuentro. Y así, el VIPS del Centro Comercial El Saler nos recibió dispuesto a convertirse en el escenario de la entrevista con Ana Martínez Muñoz, que recién ha publicado ‘Valencia Roja’, su ópera prima editada por Alfaguara, un thriller que gira en torno a Miguel Murillo, más conocido en el mundillo del porno como Miky Moore, productor y director de cine, que aparece asesinado de modo grotesco en El Casino del Americano, una antigua mansión abandonada del barrio de Benicalap. La inspectora Nela Ferrer, trasladada a la capital del Túria, y el subinspector Valbuena, tratarán de desentrañar la compleja tela de araña que envuelve este obsceno crimen. Tras tomar asiento alrededor de una de las mesas del establecimiento, dimos comienzo a nuestra entrevista.  

Ana, tu profesión es la informática, ¿de dónde arranca tu pasión por la escritura?

De pequeña siempre decía que quería ser informática o escritora. Resulta muy difícil vivir de la escritura, así que a la hora de escoger me decidí por lo primero y la verdad es que me ha ido bastante bien. Me gusta mi trabajo y aprobé mi oposición, sin abandonar la escritura como hobby. Cuando mis hijos crecieron, encontré algunos momentos de tranquilidad, realicé algunos cursos y surgió la posibilidad de escribir una novela. Me dije de intentarlo y este es el resultado.  

lunes, 15 de mayo de 2023

València Negra 2023: Jo Nesbø: «A mis lectores no les doy lo que creo que quieren, sino lo que ellos no saben que les va a gustar»

Con más de cincuenta millones de ejemplares vendidos, el escritor Jo Nesbø pasó por València Negra 2023 para recoger el Premio Francisco González Ledesma, hablar de literatura policiaca y presentar ‘Eclipse’, su nueva novela.  

copywright; hermezo23
Nº 664.- No suena Peer Gynt en ‘Eclipse’, la novela número trece de la serie protagonizada por el policía Harry Hole, editada por Penguin Random House Reservoir Books. Tampoco se escucha ninguna otra obra de Grieg, aunque sí se dejan oír los nombres de David Bowie, Fleetwood Mac, Bee Gees, Gustav Mahler, Kraftwerk o Bob Marley entre otros, una alineación musical de lujo. Sin embargo, la partitura que Jo Nesbø (Oslo, 1960) ha compuesto en esta ocasión es, una vez más, una completa sinfonía de tramas y subtramas, giros de guion y sorpresas dilatadas, alcohol y otras sustancias no tan claras, aderezadas con la percusión de los asesinatos. ‘Eclipse’ mezcla los cadáveres de dos mujeres desaparecidas en Oslo con el secuestro de una amiga de Hole, Lucille, llevado a cabo por unos delincuentes mexicanos en Los Ángeles. Contratado por un millonario acusado de estas muertes, el policía noruego se traslada a la capital nórdica para resolver ambos casos. ¿Lo conseguirá? A lo largo de más de quinientas páginas, el lector asiste a los problemas de Harry para dar con la tecla precisa, que ponga punto final a las investigaciones. Ésta ha sido la primera vez que Nesbø visita la capital del Túria. Y lo ha hecho para recibir el Premio Francisco González Ledesma, otorgado mediante votación por los asistentes al festival Valencia Negra 2023. Según sus propias palabras, el escritor noruego se inició en la literatura para impresionar a dos amigos suyos «con los que hablo de la vida en general» y demostrarles que «era capaz de escribir novelas, manipulándolas de forma justa y agradable, algo difícil de conseguir». El fútbol ocupa otro lugar destacado en su vida, igual que la música, ya que forma parte de la banda Di Derre, con la que el próximo verano realizará una gira de tres meses. Nesbø compara su estilo literario con la forma de jugar de Messi, «que trata de engañar a su defensor, aunque a veces es mejor tirar por donde tu oponente espera que salgas. Lo mismo ocurre con los giros y tramas de las novelas. Es difícil hacer lo que se espera que hagas sin que se note, algo que cada vez cuesta más de conseguir porque la gente de hoy consume muchísimas historias». Con la ayuda indispensable de la traductora Beatriz Abril, se desarrolló nuestra entrevista en la Fnac de San Agustín de València, después de la rueda de prensa. Era viernes, doce de mayo, sobre las trece horas, cuando el piloto rojo de la grabadora comenzó a brillar.

Jo, ¿muy cansado del viaje?

Bueno, un poco. Lo cierto es que desde que he llegado a València no he parado, aunque anoche me fui pronto a dormir.  

jueves, 11 de mayo de 2023

Julia Navarro: « A través de la lectura he aprendido formas de vivir, he reflexionado sobre otros modos de pensar y he imaginado paisajes»

Copywright: Juan Manuel Fernández
Nº 663.- Mayo, a media tarde de un miércoles. Rumor de fútbol por la calle. Las inmediaciones del Hotel Westin respiraban banderolas, bocinas y espectadores ansiosos. Preocupados. Había partido en Mestalla. Pero mucho antes de que se diera la patada inicial sobre el césped, estaba citado con Julia Navarro para conversar acerca de su reciente publicación, ‘Una historia compartida’, editada por Plaza &Janés, el ensayo donde ha plasmado sus opiniones sobre aquellas mujeres que, de alguna manera, influyeron en su vida, a través de sus conductas y pensamientos. Es evidente que el libro tiene un carácter reivindicativo, pero no es frentista ni revanchista. La contraportada es bien explícita al respecto: «Hasta el siglo XX la Historia la escribieron los hombres. Eso explica por qué las mujeres apenas aparecemos como sujetos de las historias de la Historia» […] «… desde el principio de los tiempos las vidas de hombres y mujeres han estado entrelazadas y no se explican las unas sin los otros, es decir, con ellos, sin ellos, por ellos, frente a ellos o con la ignorancia de ellos». Una esquina de la terraza del Westin, mecida por una suave brisa, fue testigo de nuestra conversación. Calmadamente. Las ansias del fútbol no iban con nosotros. ‘Una historia compartida’ da mucho de sí. Su contenido es extenso y más de cien mujeres se asoman a sus páginas. Es imposible citarlas a todas, pero de algunas sabremos, aquí y ahora, lo que hicieron y lo que es más importante, el motivo por el que Julia Navarro decidió incluirlas en su libro. Piloto rojo de la grabadora encendido. Comenzamos.

Julia, ¿de dónde arranca tu pasión por contar historias?

Desde pequeña me gustaba hacerlo. Escribía cuentos y también leía mucho, porque en mi casa había una buena biblioteca.

Tu primera novela, ‘La Hermandad de la Sábana Santa', surgió de la lectura de un obituario mientras estabas en la playa.

Es verdad, fue leyendo el obituario sobre el fallecimiento de Walter Macron, un microanalista forense, que había puesto bajo su microscopio la Sábana Santa de Turín. Justo al lado aparecía una pequeña historia sobre la autenticidad de la reliquia y en ese momento se hizo un clic, y decidí que quería escribir sobre aquello.

martes, 2 de mayo de 2023

Luis García Jambrina: «No nos interesa profundizar demasiado en los hechos históricos, nos quedamos en la superficie»

El escritor salmantino acaba de publicar ‘Así en la GUERRA como en la PAZ’, donde, con mirada femenina, narra la retirada del ejército inglés durante la Guerra de la Independencia.

copywright: hermezo23
Nº 662.- Invierno de 1808 y 1809. El ejército británico, comandado por sir John Moore,
emprende la retirada. Había acudido a la Península Ibérica para combatir en la llamada Guerra de la Independencia. Las cosas no han funcionado como se esperaba y el repliegue hacia la ciudad de A Coruña es la única opción posible. Pero la marcha inglesa, a través de las tierras de Salamanca, Zamora, León y Galicia, se convierte en tragedia. La esposa de un soldado de infantería, Catherine Gallagher, que viaja con las tropas de la
Union Jack, asiste a la trágica marcha y deja constancia de sus vivencias y de las de otras mujeres que la acompañan en un relato escrito. Sobre este lamentable episodio bélico, Luis García Jambrina acaba de publicar ‘Así en la GUERRA como en la PAZ’, editada por Espasa, su nueva novela. Un sábado por la mañana del mes de abril, en la cafetería del Hotel Silken Puerta de València de la capital del Túria, pude conversar un buen rato con el escritor salmantino, enamorado del género histórico, a propósito de su trabajo. Con la grabadora encendida, a buen ritmo pero sin prisas, comenzamos nuestra charla. Como fondo, algún ruido de platillos y cucharas. Por los altavoces de ambiente, la voz de un saxofón versionea tradicionales temas de jazz.

Luis, observo que tu devoción por el género de la historia novelada es grande. Incluso tus relatos policiales protagonizados por Fernando de Rojas tienen un trasfondo histórico.

Llegué a la novela histórica casi por casualidad. Iba a escribir sobre Fernando de Rojas y, en su caso, tanto el componente histórico como su época eran importantes. Pero es verdad que parece que no puedo salir de ahí, excepto para cambiar de coordenadas temporales. El motor de mis novelas siempre es una historia concreta o un personaje. A partir de ahí viene todo lo demás. En ‘Así en la GUERRA como en la PAZ’ hablo de un acontecimiento muy interesante y que no es suficientemente conocido.  

lunes, 24 de abril de 2023

Edurne Portela: «Maddi llevó a cabo cosas excepcionales en un contexto en el que resultaba muy difícil hacerlas»

 

copywright: asis ayerbe
Nº 661.- Fue un miércoles de abril. Por la tarde. Insospechadamente, el cielo se había cubierto de gris.  Por la avenida pasaban coches mientras sacaba los trastos del oficio. Grabadora, un par de bolígrafos, un bloc de notas, el teléfono móvil, el cuestionario con las preguntas… Todo dispuesto sobre la mesa. Justo a las cinco tecleé el número de teléfono de Edurne Portela, con la que había quedado citado para conversar sobre su nueva novela, ‘Maddi y las fronteras’ (Galaxia Gutenberg), la historia de María Josefa Sansberro, conocida como Maddi, una mujer que vivió en el linde entre España y Francia, que conoció la Guerra Civil Española y la II Guerra Mundial y traspasó muchas fronteras, morales y físicas, para su tiempo. Se casó y divorció; volvió a contraer matrimonio y adoptó a un niño; fue católica ferviente, devota de San Ignacio, el santo militar, y marcada y apartada del seno de la Iglesia por su divorcio; contrabandeó y colaboró con la resistencia francesa en su lucha contra la invasión nazi… Edurne respondió pronto la llamada con voz que sonó lejana. La grabadora ya trabajaba a pleno rendimiento. Minuto a minuto el audio mejoraría. No demasiado, pero suficiente. La conversación se hizo más cercana cada vez. El hielo primerizo de la distancia telefónica se había roto. Media hora después, al pulsar la tecla stop de la grabadora, descubrí que las palabras habían discurrido con premura excesiva. Las nubes se habían marchado sin llorar. Y el sol iluminaba de nuevo.   

Dos vecinos de Oiartzun, Izarraitz Villaluce y Joxemari Mitxelena, te hicieron un regalo insospechado: un archivo con documentos pertenecientes a una mujer de vida singular: María Josefa Sansberro, Maddi, que falleció durante la Segunda Guerra Mundial. Edurne, tú eres escritora, pero con formación de historiadora, ¿la tentación de escribir algo de no ficción sobre esta mujer debió resultar muy fuerte, no?

Sí, lo que ocurre es que yo hice una licenciatura en Historia, pero mi doctorado fue en Literatura y no he ejercido nunca como una historiadora al uso, que observa la rigurosidad que su disciplina impone. También tenía claro que no escribiría un libro de Historia, porque la documentación no me invitaba a ello. Sin embargo, en un primer momento, sí pensé en construir una especie de ensayo más reflexivo acerca de lo que significaba ser mujer en la época de Maddi, sobre todo con las decisiones que ella tomó entonces. Como digo en el Epílogo, al final la imaginación pudo más y me dejé llevar por la ficción.

Lo cierto es que la vida de Maddi lo tiene todo para ser objeto de un escrito de no ficción o de ficción. Su historia discurre en un escenario ideal, un territorio fronterizo, y ella regenta un hotel, que siempre resulta un lugar idóneo para el cruce de muchas personas y caracteres. Sin duda, la decisión  final resultaría compleja.  

Resultó compleja porque, cuando decidí tomar el camino de la ficción, hube de plantearme que esta mujer había existido de verdad. Ella tenía unos sentimientos, una voz y una visión del mundo propios y yo, a partir de todas las evidencias documentales, iba a intentar recrear una vida ya vivida. Para mí la dificultad radicaba justo ahí. Por un lado, era un reto muy emocionante, pero por otro, la responsabilidad que conllevaba me creaba muchas dudas en el terreno de la ética.  

En otros medios ya has destacado el peso de esa responsabilidad, pero cuentas a tu favor con el hecho de que, sin tu trabajo, Maddi no sería conocida. ¿No crees que ha sido mejor haber escrito sobre ella que dejarla en el olvido?

Sí, al final lo hice por eso. La misma historia me lo pedía y decidí que la forma de contarla era esa. Mejor así que nada. Y ahora pienso que su nombre esta ahí, en un lugar donde reposa su memoria. La novela está llegando a mucha gente y se está hablando de ella. Y en ese sentido me siento satisfecha, porque al menos ahora se conoce quién fue Maddi.

sábado, 22 de abril de 2023

Laura Ferrero: «La idea de familia que tenemos hoy pasa por eliminar esa idea y sustituirla por otra, que encaje con la realidad propia de cada uno»


Nº 660.-
 
Estaba escrito que sería una entrevista distinta. Aunque no lo esperaba. Había leído la nueva novela de Laura Ferrero, ‘Los astronautas’, editada por Alfaguara, y la había escuchado a ella en diferentes medios de comunicación. Como acostumbro, llevaba preparado un cuestionario meticuloso, o eso me parece a mí, y había subrayado aquellos aspectos que estimaba que podían resultar de mayor interés para los lectores. Estábamos citados en la Estación Joaquín Sorolla del AVE de València, a la que accedió la escritora barcelonesa en medio de un barullo de gente joven que, en sentido contrario, llegaba a la ciudad dispuesta a celebrar una despedida de soltero. Todos con camiseta negra y flores blancas, menos uno, el novio, ataviado de otra guisa. Bien explícita por cierto. ‘Los astronautas’ es novela de autoficcion, introspección y autoexploración. Kuki, la protagonista, a través de una fotografía suya con sus padres, descubrió qué personas formaban parte de su familia real. Hasta ese momento todo eran dudas y nebulosas sobre su entorno. A partir de esa imagen, tratará de recomponer su pasado mediante una ficción/realidad emocionante y, en ocasiones, dolorosa. En las páginas del libro se dan cita la verdad y la mentira de todos los relatos que habían configurado hasta ese momento su historia familiar. Para realizar su trabajo, al igual que en el Apolo XI,  Armstrong, Aldrin y Collins observaron la Tierra desde su órbita espacial, Laura tomó distancia e intentó diseccionar su realidad auténtica. Y estableció una doble estructura: su vida y la aventura espacial de los astronautas. Documentación, cuestionario y lectura de la novela. Tales eran los mimbres con los que contaba para desarrollar mi trabajo. Conecté la grabadora y, con el piloto rojo encendido, saltaron por los aires esos mimbres ya desde la primera pregunta que, de manera espontánea y desacostumbrada, formuló la propia Laura Ferrero.  

LF.- ¿Qué tal tu experiencia lectora con ‘Los astronautas’?

HC.- Reconozco que, al principio, no encontraba relación entre el relato de la protagonista y los textos sobre los astronautas y me costó un poco. Pero cuando comprendí qué pintaban allí esos párrafos, la devoré en poco tiempo.  

HC.- Laura, después de escribir algo tan personal como ‘Los astronautas’ ¿una escritora como tú sale indemne de su escritura?

LF.- Se sale diferente. A mí me ha servido para darme un nuevo relato de mi vida y cambiar mi visión sobre ella. Una novela como esta no se escribe porque sí. No te introduces en un relato tan largo y costoso para pasar el tiempo. Para eso hacemos otras cosas.

HC.- ¿Escribir ‘Los astronautas’ ha significado darle una segunda oportunidad a tu infancia y a tu juventud?

LF.- No, no le he dado una segunda oportunidad, simplemente he mirado las cosas de otra manera. Siempre había tenido un relato transmitido por mis familiares, muy monolítico, de cómo había sucedido todo en mi familia. Al escribir sobre ello, me he dado cuenta de que existía otra historia y he podido mirarla desde otra perspectiva.

miércoles, 19 de abril de 2023

Presentación de VALÈNCIA NEGRA 2023

Fotografía@hermezo23
Ayer se celebró en la Librería Bartleby de València la presentación oficial del festival de novela policíaca VALÈNCIA NEGRA 2023. Insertamos a continuación la nota de prensa recibida de dicho festival, que este año cumple ya su XI edición. 

Jo Nesbø encabeza el cartel de VLC NEGRA 2023, que también contará con Dolores Redondo, Carmen Mola, Rosa Montero, Bernard Minier, Carme Chaparro y Oliver Pötzch

o   El gran escritor noruego recibirá el Premio Francisco González Ledesma por su brillante trayectoria

o   Más de 50 autores se dan cita en la undécima edición del festival, que se celebra entre el 11 y el 21 de mayo

o   La cita reunirá hasta a seis ganadores del premio Mejor Novela VLC NEGRA

o   El festival se inaugura por primera vez en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes, el día 11 de mayo, fecha en la que se anunciarán las novelas ganadoras de las tres categorías

o   Se celebrarán doce clubes de lectura en bibliotecas, talleres de creación literaria y para niños

o   La Filmoteca Valenciana ofrecerá un ciclo de cine en la carretera

o   Junto al CCCC, Fundación Bancaja, la Filmoteca Valenciana, FNAC, Casa del Libro o las bibliotecas municipales se añaden dos sedes nuevas: la Biblioteca Valenciana de San Miguel de los Reyes y el Colegio de Arquitectos de Valencia.

lunes, 17 de abril de 2023

Juan Ramón Barat: «Jaime I fue un monarca justo que, siempre que podía, respetaba la vida de sus adversarios»

Nº 659.- Juan Ramón Barat ha vuelto a embarcarse en una novela histórica, ese género literario que tanto le gusta practicar. En esta ocasión, ha puesto su mirada en un personaje de enorme trascendencia para la Europa medieval del siglo XIII y ha publicado ‘La extraordinaria historia de Jaime I el Conquistador’, editado por Algaida. «Hace unos quince años escribí una novela corta sobre Jaime I, dirigida sobre todo a estudiantes y colegios. Pero ahora surgió la oportunidad de hacer una versión para adultos, contando la vida completa del rey». En realidad, este libro es la primera parte de la biografía novelada del monarca aragonés, un proyecto que rozará las mil páginas de escritura. Barat parece haberse fijado como objetivo literario narrar la vida de personajes históricos de gran relieve. Antes ya lo hizo con el Héroe Romeu y Joan Baptista Basset. Se ha convertido en un biógrafo de la ficción. «Sí, es verdad, y es algo que no termina de convencerme, porque no me gusta que me encasillen. Esto de ser valenciano y escribir sobre personajes de nuestra tierra me proporciona alegrías, pero también algún sinsabor. En algunos lugares creen que soy un escritor local, lo que me parece una aberración. En el fondo, cuando escribí sobre Romeu o Basset hablaba sobre la Guerra de la Independencia y la de Sucesión, dos hechos que afectaron a todo nuestro país. Ahora con Jaime I lo hago sobre algo tan importante como la Corona de Aragón».

viernes, 7 de abril de 2023

Miguel Ángel Hernández: «’Anoxia’ es una novela de personaje, una historia viva y de segundas oportunidades»

En la librería Bangarang de València, Miguel Ángel Hernández presentó su nueva novela, la historia de una mujer que encuentra su segunda oportunidad en la vida a través de una práctica olvidada: la fotografía de difuntos. 

Nº. 658.- Habíamos quedado una hora antes de la presentación en València de su nueva novela,
‘Anoxia’, editada por Anagrama. Miguel Ángel Hernández llegó puntual a la puerta de El Café Duco, situado a poco menos de cincuenta metros de la librería Bangarang, lugar previsto para el encuentro literario. Le vi desde la otra acera, alto, vestido de negro, con la barba y gorra que le otorgan su perfil inconfundible. Recordamos nuestra anterior entrevista. Brevemente. Ocupamos una mesa frente a la barra. Agua mineral con gas y unos cafés para conversar. ‘Anoxia’ cuenta la peripecia de Dolores Ayala, fotógrafa profesional, quien tras la muerte de Luis, su pareja, lleva diez años algo alejada del «mundanal ruido». Un día, un desconocido, Clemente Artés, le formulará un encargo insólito: retratar a un difunto antes de recibir sepultura. La obsesión de Clemente por perpetuar esta antigua tradición la conducirá hasta los arcanos de una práctica olvidada. Dolores experimentará el tiempo, a veces infructuoso, siempre lento, del daguerrotipo y aprenderá que las imágenes permiten recordar a quienes ya no están, al tiempo que descubrirá que algunas de ellas guardan secretos que nunca deberían ser olvidados. Con todos los adminículos ya dispuestos, dio comienzo la entrevista. El piloto rojo de la grabadora, encendido, indicaba la señal de partida. Y partimos.

Miguel Ángel, Gustavo Rodríguez, ganador del Premio Alfaguara 2023, me contaba el otro día que se lo había pasado tan bien con los personajes mientras escribía, que durante la promoción de su novela disfrutaba con su reencuentro. ¿Te ocurre a ti algo parecido?

No, no, [sonrisa]. Lo de ahora no tiene nada que ver con lo que sucedió con ‘El dolor de los demás’, cuya promoción me despertaba un trauma dormido y cada entrevista casi era para acudir al psicólogo. Cuando uno acaba una novela, quisiera cerrarla en ese momento para ponerse a otra cosa. Te lo has pasado muy bien mientras escribías, pero la diversión acaba ahí. Sin embargo, no la puedes cerrar del todo, hay que seguir porque durante la promoción reflexionas una y otra vez sobre lo que has escrito. No supone una pesadilla para mí. Forma parte de todo esto y te brinda la oportunidad de acceder a aspectos que, quizá, no quedaron cerrados en la novela. Tal vez eso que algunos autores llaman pasar el duelo después de acabar la escritura, signifique acompañar a la novela durante unos meses.

viernes, 31 de marzo de 2023

Gustavo Rodríguez: «En mi literatura pretendo alejarme de la solemnidad con la que se abordan los temas más profundos. Quiero dar una visión pedestre y cotidiana de la vida»

Pasó por València Gustavo Rodríguez, para hablar de su libro ‘Cien cuyes’, galardonado con el Premio Alfaguara de Novela 2023.

Nº 657.- Con la tarde empezando a caer, acudí a la Estación del AVE de Pintor Sorolla. Allí estaba citado con Gustavo Rodríguez (Lima, 1968), antiguo publicista y ahora escritor, ganador del Premio Alfaguara 2023 con su novela ‘Cien cuyes’. Tras una jornada intensa de entrevistas en València, Gustavo llegaba un poco cansado, pero tuvo fuerzas para charlar un buen rato sobre su libro. Dos cortados nos acompañaron en nuestro recorrido por su obra galardonada, en la que nos habla de Eufrasia, una cuidadora de ancianos de la ciudad de Lima, cuya peripecia con doña Carmen, el doctor Harrison y Los Siete Magníficos −poco que ver con los personajes de la película excepto en su número−, la conducirá a una encrucijada existencial insospechada para ella. Los temas de la ancianidad, la muerte y la dignidad humana se dan cita en las páginas de ‘Cien cuyes’, novela tragicómica en definición acertada, creo, del jurado que le otorgó el premio. Sin más preámbulos, el piloto rojo de la grabadora otorgó su placet para comenzar.  

Gustavo, ¿por qué ha sido importante para ti ganar el Premio Alfaguara 2023?

Ganar el Premio Alfaguara ha significado para mí el sello de confirmación de que hice bien al dedicarme a escribir por fin, dejando de lado un oficio que me daba de comer, pero que no me terminaba de llenar.

Esta que viene es una pregunta recurrente en mis entrevistas: ¿qué significa para ti escribir?

Cualquier escritor te responderá a esto de formas muy diversas. La manera poética es decir que me gustaría vivir mi velorio en vida. Así que recoger abrazos y manifestaciones de cariño relacionados con mi escritura sería mi forma de hacerlo. Dicho de una manera quizá más profunda, la escritura para mí significa rendirle tributo al niño que siempre fui. Desde pequeño, yo sentía que me comunicaba mejor con los demás a través de la escritura que con la oralidad. Era muy tímido, no me abría a los demás. Si tenía que pedirle perdón a mi abuela se lo decía a través de una nota escrita y si había que enamorar a una chica, prefería deslizarle una carta por debajo de su puerta. Por lo tanto,  significa seguir por esa misma senda, compartir lo que me sale de las tripas a través de la escritura.

En mis recuerdos de la literatura peruana, Vargas Llosa hablaba de colegios militares y dictadores; Roncagliolo de terrorismo; y ahora tú de ancianos, residencias para mayores y de la dignidad de la vida humana. ¿Que tienen en común vuestras respectivas literaturas?

Bueno, fuera del hecho de que pretendemos retratar nuestras problemáticas particulares en un intento de entender la realidad, no sé si tenemos muchos puntos en común.

Como escritores, ¿representáis tres modelos de Perú diferentes?

Me será más fácil responder esta pregunta pensando en Vargas Llosa. El Perú y, más específicamente, la Lima que se conoce en otros países, descrita por Vargas Llosa es muy distinta de la que me tocó retratar a mí. La sociedad peruana que yo presento ahora es obviamente más contemporánea y contiene los conflictos propios de una megalópolis, que muestran dos visiones de la civilización: la autóctona o mestiza, ligada a lo indígena, y la occidentalizada de las clases pudientes.

¿En qué lugar te cruzaste con la historia que dio pie a escribir ‘Cien cuyes’?

Yo hablaría mejor de una absorción permanente, que nació en tres capas. En primer lugar, pasar la cincuentena implica ver en qué kilómetro de la carretera estás e intuir qué es lo que se viene por delante, después de comprobar que tus padres empiezan a morir y a tus mentores los ves más achacosos y envejecidos. En segundo lugar, hemos pasado una pandemia que fue especialmente atroz con los ancianos en soledad. Y, por último, el gran gatillador de todo fue el fallecimiento de mi suegro, que hace año y medio tuvo una muerte dignísima, a la altura de su también dignísima vida. Regresando a mis tiempos de niño, no quería dejar de compartir la visión privilegiada que fue ese momento. Tanto es así que hay un personaje de la novela, el doctor Jack Harrison, que está parcialmente basado en su persona. Pienso que la mezcla de estos factores fue la que me llevó a escribir esta novela febrilmente, como no había escrito otra antes.

lunes, 27 de marzo de 2023

Pablo Andrés Escapa: «Escribir es un ejercicio de rescate, aunque no sea más que por la deuda que la ficción tiene contraída con la memoria»

Fotografía: ©Isabel Wagemann
Nº 656.- En primer lugar, me prendé de la portada de ‘Herencias de invierno. Cuentos
de Navidad’ (Páginas de Espuma); después, de los relatos y la prosa de su autor, Pablo Andrés Escapa (Villaseca de Laciana, León, 1964). Más tarde comprendí que tenía entre mis manos un singular libro de cuentos. De la orden navideña o no. No importa, o importa poco. Son relatos excelentes en esencia, bellos, aptos para ser leídos a lo largo de los doce meses del año, sazonados con una justa dosis de inocencia. La nieve y sus huellas, silencios suspendidos, ángeles de paso, noches estrelladas, farolas de halo amarillo, trenes de vapor, el rey Baltasar en una cuenca minera, cenizas que iluminan la oscuridad, personajes de capa y chistera y pálidas sirenas… Todas estas criaturas y creaciones, y aún otras, pululan por las fábulas del escritor leonés, iluminadas por los dibujos, blanco y azul, negro y dorado de Lucie Duboeuf, que las ilustran con trazo sencillo, pero sugerente, efectivo, verosímil. Evocador. Pablo Andrés Escapa tuvo la amabilidad de responder a mis preguntas, con esmero y paciencia, igual que intuyo que compone sus cuentos. No hay más preámbulos. Dejo paso a esta conversación escrita en el último tercio del mes de marzo, cuando ya el sol y las flores han espantado a los copos más pertinaces y al frío. O, al menos, están en ello.

Pablo, si me permite jugar con su apellido, mi primera cuestión es  esta: ¿hacia dónde se escapa Pablo Andrés con la escritura, con la literatura?

Pues valiéndome solo de Escapa huiría dejando atrás a Andrés, que también es apellido, aunque pasa por nombre en casi todas las listas y estanterías donde me veo alfabetizado. La verdad es que nunca he sentido que escribir -voy a decir mejor fabular- sea una vía de escape. Sujetarse a un texto, aceptar sus exigencias de verosimilitud y de ritmo narrativo, encontrar el sentido de la fábula, administrar la invención, seguir las intuiciones que la redacción sugiere cuando son significativas y renunciar a caminos tentadores pero que se sospechan artificiales, son ejercicios que afianzan el pensamiento lógico, no los intentos de fuga. Por otra parte, siempre me ha parecido que el compromiso con la escritura es también un deber con la vida, al menos para los que creemos que la fábula y la existencia van de la mano y que imaginar es también una condición de vivir.