«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

jueves, 26 de octubre de 2023

'El problema final’ de Arturo Pérez-Reverte. Qué magnífico desenlace.

La reciente novela de Arturo Pérez-Reverte, ‘El problema final’, publicada por Alfaguara, significa una nueva incursión en el género policiaco por parte del escritor cartagenero. Digo nueva porque no es la primera. Ya lo hizo con anterioridad en ‘La tabla de Flandes’, ‘El asedio’, aunque con matices por el trasfondo histórico en que se enmarca, o en el mismo ‘El Club Dumas’.

Como ha comentado, e incluso puesto por escrito el propio autor en el suplemento cultural del diario ABC, ‘El problema final’ «no es una novela negra, dicho sea con todo el respeto para quienes las escriben, sino una novela problema como las de antes, sólo que de ahora». Pérez-Reverte ha intentado regresar al tiempo en que lo importante de las novelas policiacas era no sólo descubrir al autor o autora de los crímenes, sino también averiguar su modus operandi, utilizando el argot típico del género.  

La acción de la novela ubica a nueve personas en el hotel Auslander de la isla de Utakos, situada frente a Corfú. Incomunicadas por un infame temporal, ninguna de ellas puede entrar o salir de la isla. Irremediablemente, el planteamiento de la situación y el escenario remiten la imaginación del lector a los ‘Diez negritos’ de Agatha Christie. Y este punto de partida, el recuerdo de novelas policiacas inolvidables, será un denominador común del texto, trufado de citas, frases y referencias de Conan Doyle, la propia Christie, Ellery Queen o Thomas de Quincey, entre otros.

En Utakos pronto aparecerá la primera víctima, Edith Mander, una discreta turista inglesa,  lo que despertará la inquietud de los huéspedes del Auslander. Como no podía ser de otro modo, la policía, a causa del temporal, tampoco puede acercarse a la isla para efectuar las averiguaciones pertinentes. Entre las personas alojadas, figura un tal Hopalong Basil, de verdadero nombre Ormond, un remedo del actor Basil Rathbone, que, en su tiempo, alcanzó la fama por haber protagonizado quince películas encarnando al personaje de Sherlock Holmes. Ante la falta de recursos policiales, los huéspedes y la propia dueña del hotel encargarán la investigación del caso a Basil, aduciendo que de sus interpretaciones del célebre detective británico para el cine «algo se le habrá pegado». Para rematar la similitud con Holmes, dibujada con gesticulaciones y palabros, Basil no fuma en pipa, pero sí consume unos puritos pequeños, que guarda en una lata, muy propia de los años sesenta en que transcurre la historia. Este sencillo recurso, convierte el consumo de estos puritos en un rito sagrado, irreemplazable, esperado y deseado a lo largo de la narración.

viernes, 13 de octubre de 2023

Eduardo Sacheri: «En mi país, el tiempo que narra la novela resulta incómodo y poco conocido por la violencia que encierra»

Nº 673.-
Copywright: hermezo2023
No es la primera vez que Eduardo Sacheri viene por España, pero sí es la primera que visita València. Parafraseando aquello tan manido de «qué bueno que viniste», inicio esta entrevista con qué bueno que publicaste tus relatos de fútbol, qué bueno que publicaste ahora ‘Nosotros dos en la tormenta’ (Alfaguara), su nueva novela. En ella el escritor argentino aborda un tema conflictivo en su país, la relación de dos amigos, uno perteneciente al ERP, otro a Montoneros, que se desarrolla poco antes del golpe de estado en el que los militares argentinos depusieron al gobierno de María Estela Martínez de Perón, justo dos años antes de la celebración del Mundial de Fútbol Argentina’78, donde la escuadra albiazul incorporó su primera estrella de campeón a su camiseta. ‘Nosotros dos en la tormenta’ habla, pues, de un periodo tumultuoso, oscuro, sufrido, doloroso, violento, en el que la guerrilla urbana trató de demoler al estado argentino. Y para ello no dudó en recurrir a las estrategias ya conocidas de las organizaciones terroristas. Fue la víspera del día de San Miguel, jueves, a media tarde, cuando pude conversar con Sacheri, mientras Nacho Marín daba rienda suelta a su creatividad, reportando el encuentro con imágenes fotográficas. Dos cafés y un agua mineral nos acompañaron durante la conversación, al tiempo que la grabadora, sobre la mesa, piloto rojo encendido, recogía nuestras palabras.  Al fondo, las paredes del café Way-Co de la calle Historiador Diago, altas y blancas, lisas, tapizadas con cuadros, cartelería diversa, fotografías y ciertos objetos vintage. Un escenario casi propio del tiempo por el que discurre la novela.

Eduardo, eres profesor de Historia en Argentina, sin embargo, a la hora de escribir te has alejado del academicismo historicista y te has decantado por la ficción.

Me parece que son labores concurrentes, dos maneras distintas, complementarias, de encontrarle sentido a las cosas. La literatura posee la libertad de la sinuosidad, de la cercanía, sin buscar el rigor. Con ella se puede pintar una época e invitarte a recorrerla con esa libertad y esa vaguedad, que es algo bueno para mí.  

sábado, 7 de octubre de 2023

Ariel Dorfman: «Esta novela ha obrado como una verdadera terapia para mí. Ha sido la manera de perdonarme a mí mismo por sobrevivir al golpe de estado de 1973»

Copywright: Sergio Parra.
Fotografía cedida por la editorial
Nº 672.- De joven, Ariel Dorfman fue asesor del presidente chileno Salvador Allende. Compartió sus últimos años con él y únicamente un fortuito cambio de turno laboral evitó que falleciese en el asalto que el ejército golpista, dirigido por el general Pinochet, efectuó al Palacio de la Moneda, sede del presidente de la República de Chile. Las acometidas y bombardeos se sucedieron hasta que los insurgentes penetraron en el interior del edificio. Y alli, muerto, estaba Salvador Allende. ¿Asesinato? ¿Suicidio? Esta cuestión, los recuerdos y una innegable necesidad por dejar constancia de todo lo que entonces acaeció, fue lo que movió a Dorfman a escribir ‘Allende y el museo del suicidio’, editado por Galaxia Gutenberg, un texto que ha permanecido en su mente, callado, latente, vivo, a lo largo de buena parte de su vida. Y el libro aparece justo ahora, en la conmemoración del luctuoso cincuentenario de aquel trascendental momento. Allende, en contra de lo que había sucedido en otros países latinoamericanos, había accedido al poder a través de la vía pacífica y democrática de unas elecciones. Ningún sobresalto violento en su proclamación como presidente. Nada. Había ganado su derecho a presidenciar de forma canónica, a través de las urnas. Durante los tres años que permaneció en el gobierno acometió reformas para transformar la realidad chilena. Sin embargo, no le permitieron concluir la tarea recién iniciada. Y el once de septiembre de 1973 Salvador Allende falleció, armado con una subametralladora, durante el ya mencionado ataque al Palacio de la Moneda. El golpe de estado se había consumado. Ariel Dorfman (Buenos Aires, 1942), se instaló de muy joven en Chile. Tras haber colaborado con el presidente depuesto, huyó del país y se convirtió en voz referente para luchar por la defensa de los derechos humanos. Su obra de teatro ‘La muerte y la doncella’ (1990), estrenada en Santiago de Chile en el año 1991 y llevada al cine por Roman Polansky poco después, constituye una buena muestra de ello. Desde el otro lado del charco, a través de un cuestionario, Ariel Dorfman tuvo la amabilidad de contestar a mis preguntas. No guardaré el recuerdo de su voz, pero sí el de sus respuestas escritas. Fueron estas.

P: Ariel, después de llevar casi toda la vida haciéndolo, ¿qué significa para Vd. la escritura en la actualidad?

AD: Desde que comencé a escribir a la improbable edad de nueve años, sentí que estaba llenando un vacío, tanto en mi interior como en el mundo, supliendo con mi imaginación los límites que la realidad y la historia me imponían. Y que ese ejercicio literario era una manera fascinante de derrotar la soledad, porque siempre supuse que iba compartiendo la belleza que descubría con otros seres humanos, nos hacíamos compañía mutuamente sin estar presentes físicamente. Nada de ello, ni mi obsesión personal ni mis deseos de un colectivo redentor, ha cambiado en más de siete décadas. Sigo pensando que no hay mejor antídoto contra la muerte – o por lo menos nos ofrece la ilusión de que persistimos más allá de nuestra restringida existencia.

P: Se acaba de conmemorar el cincuentenario de la muerte de Salvador Allende, lo que constituye una magnífica oportunidad para escribir sobre el  presidente chileno, pero ¿cómo surge en su cabeza la idea de escribir ‘Allende y el museo del suicidio’?

AD: A mí siempre me están rondando cantidad de ideas que esperan un momento propicio para expresarse (en ficción, teatro, poesía, ensayo o hasta ópera o épica musical). Hacía años que quería escribir sobre un exiliado que retorna a Chile para investigar la muerte de Allende, si era cierto que se había suicidado como anunció la dictadura o había combatido hasta ser asesinado como proclamó Fidel Castro junto a tantos otros. Pero se me escapaba la identidad del “detective” hasta que, hacia fines del 2019 se me ocurrió que podía yo mandarme a mí mismo, bueno, un personaje que cargaba con mi nombre, cronología, amigos. Yo era ideal para esa pesquisa, porque tenía, en la vida real, una motivación muy especial para llevarla a cabo: había estado trabajando en La Moneda los últimos meses del gobierno de la Unidad Popular, había jurado estar al lado de Allende hasta el final, pero por una serie de casualidades que mi libro despliega no llegué a estar allí (entre ellas, cambié de turno con Claudio Jimeno, al que capturaron y ejecutaron los militares, mientras que yo sobreviví). Pero descubrir que era posible sobreponer esa secuencia ficticia a mi vida real no fue suficiente para dar comienzo a la escritura. Si se trataba de explorar porqué alguien puede (o no) suicidarse, lo que Camus llama la decisión que tomamos (o no tomamos) cada día al despertar, era necesario cruzar esta búsqueda con otra obsesión mía sobre el suicidio: el de la humanidad, que se está auto-destruyendo, básicamente debido al apocalipsis climático.

P: ¿Este libro tiene algo de saldar deudas consigo mismo? ¿Tenía Vd. que escribir este libro sí o sí?

AD: Todos los libros los tengo que escribir sí o sí, Y por eso, creo que los lectores sienten la urgencia de lo que voy hilando, que se me va la vida si no logro expresar aquello que me impulsa y obsesiona. En este caso, adicionalmente, había, en efecto, una deuda con Allende y también conmigo mismo. Aunque no lo supe cuando comencé a trabajar el tema, la novela obró como una verdadera terapia, una manera de perdonarme a mí mismo por haber sobrevivido el golpe. De hecho, uno de los personajes que invento convence a mi alter ego Ariel de que no se debe sentirse culpable por no morir junto a Allende el 11 de septiembre de 1973. Un caso extraño, digno de Pirandello.

P: Hablemos un poco sobre el género literario de ‘Allende y el museo del suicidio’. ¿Estamos ante una novela o un ensayo? ¿Una novela, de tintes detectivescos, dentro de otra cargada de autoficción? ¿Quizá un thriller político?

AD: Javier Cercas (que ha sido muy generoso conmigo y con el libro, escribiendo un elogio que me honra) me ha permitido, además, usar una frase suya como uno de mis epígrafes: “Épica, historia, poesía, ensayo, memorias: esos son algunos de los géneros literarios que la novela ha fagocitado a lo largo de su historia.” He intentado que “Allende y el museo del suicidio” se inserte en esa tradición. Se suele pensar que, debido a que muchos temas en que me detengo (atrocidades, catástrofes, injusticias, traiciones, abusos), mi obra debe ser necesariamente sombría, pesada y sin gracia. Pero hay siempre en mis escritos un elemento juguetón, el deseo de entretener y darle placer al lector. Esta estrategia lúdica y pícara recorre toda la nueva novela, inundando y subvirtiendo incluso los agradecimientos finales, que suelen ser tan solemnes. Y quienes leen, se preguntan: ¿Será cierto, será falso? Todo es ficticio y todo es real en este thriller político (me gusta su definición) que rompe y subvierte las categorías usuales de los géneros.

P: ¿Cuánto de real tienen los personajes de Ariel y Angélica?

AD: La decisión de utilizar el itinerario histórico de mi vida efectiva y fehaciente (y la de mi querida esposa Angélica) para sobreponerle esta búsqueda de la verdad sobre la muerte de Allende, significaba que todos los personajes fueran tratados como si fueran de ficción, con mucha libertad. Por ejemplo, nosotros retornamos a Chile a mediados de 1990 y decidimos expatriarnos a fines de ese año, pero no hubo la investigación que me atribuyo durante esos meses. Y es cierto – otro ejemplo – de que escribí “La muerte y la doncella” en algún momento de esa estadía, pero la manera en que esa obra teatral se inserta en el argumento es algo que armé en función de la necesidad de los personajes y su evolución. Quise, claro, aprovechar mi íntimo conocimiento de la personalidad de mi propia familia y de algunos grandes amigos para ir construyendo una versión que tenía visos de verosimilitud.

viernes, 29 de septiembre de 2023

Javier Moreno Luzón: «Alfonso XIII cubrió un reinado largo de casi treinta años, un tiempo complicado y en evolución, como el propio monarca»

 

Javier Moreno Luzón
(fotografía cedida por Galaxia Gutenberg)
Nº 671.- Javier Moreno Luzón (Hellín, 1967) es catedrático de Historia del Pensamiento y de
los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Complutense de Madrid, donde desarrolla su labor docente e investigadora desde 1997. Su
curriculum le ha llevado a trabajar y colaborar con múltiples organismos nacionales e internacionales. Como historiador se ha especializado en la vida política de la España de la Restauración y ha publicado múltiples trabajos sobre clientelismo, partidos, elecciones, parlamentarismo, elites, monarquía y nacionalismo español. Costó mucho tiempo conseguir esta entrevista. Pero la espera mereció la pena. Se pospuso un par de veces porque Javier Moreno se encontraba fuera de España. Pero con el inicio del nuevo curso académico, las circunstancias cambiaron y fue posible conversar con él acerca de su nuevo libro, ‘El rey patriota. Alfonso XIII y la nación’ (Galaxia Gutenberg), donde aborda la biografía del monarca, cuyo reinado precedió al advenimiento de la II República Española. Un libro, imprescindible, diseminado por muchos escenarios para obtener una imagen fidedigna del tiempo que le correspondió vivir a Alfonso XIII. Un libro, armado bajo un estilo que roza la literatura desechando la ficción, coto vedado para los historiadores. Un libro, cuya lectura acomete el lector y muy pronto, como si de un puzle se tratara, descubre que él mismo, guiado por la experta mano de Moreno Luzón, va construyendo la propia vida del rey y su imagen. Fue el quince de septiembre, por teléfono, cuando durante casi una hora conversé con el catedrático de la Complutense madrileña, mientras en València caía una tromba de agua, amenizada por rayos, truenos y relámpagos sobre un cielo gris algodonoso y oscuro.   

Javier, supongo que ‘El rey patriota. Alfonso XIII y la nación’ es un libro que ha ido fraguándose a lo largo del tiempo, producto de otras investigaciones tuyas.

Sí, aunque sea un libro relativamente moderado en su volumen, es fruto de muchos años de trabajo y en sus páginas he tratado de sintetizar a mi juicio los asuntos fundamentales del reinado de Alfonso XIII.

Como todo historiador buscas fuentes y documentación para sustentar tus afirmaciones. Después de treinta años de trabajar en torno a la época del reinado de Alfonso XIII, tú ya te has convertido en referencia para otros investigadores. ¿Qué sientes cuando alguien te cita o incluye uno de tus títulos publicados en la bibliografía?

Mucha alegría, claro. El hecho de que un libro tuyo sea leído y debatido, aunque no todo el mundo coincida con tus apreciaciones, y que mucha gente lo considere como algo valioso, produce una gran satisfacción.

domingo, 17 de septiembre de 2023

Manuel Ríos San Martín: «Los animales tienen un alto concepto de la justicia, pero nosotros la sofisticamos mucho más»

Copywright: Hermezo

Nº 670.- Ha recorrido ya media geografía española con la promoción de su nueva novela.
Manuel Ríos San Martín acaba de publicar ‘El olor del miedo’ (Planeta), un thriller singular, en el que la policía debe aclarar el asesinato – perdón, no sé si se puede denominar así – de Blanca, una elefanta albina del Bioparc de València. Con ese punto de partida, Elena, una veterinaria de dicho centro, ayudada por su pareja, Cristina, y por su compañero Sidy, trata de averiguar qué se oculta detrás del crimen. Pero la policía, representada por los inspectores JP y Violeta, un veterano de colmillo algo retorcido y una casi debutante, también tercia en el asunto e investiga lo sucedido. Por en medio, la trastienda, las bambalinas de unos personajes que no son de trampa ni cartón, sino criaturas que viven su propia existencia al margen de su oficio policial. A las cinco de la tarde de un martes de septiembre, mientras por la calle ululaban las sirenas de los vehículos policiales o de los bomberos, tan usuales por la zona que habito, comenzamos nuestra conversación.
 

Manuel, ¿cómo surge la idea para escribir ‘El olor del miedo’?

Desde niño me fascinan los animales. En vez de libros infantiles, mi madre me leía enciclopedias de Félix Rodríguez de la Fuente. Por lo tanto, es algo que siempre he llevado en mi cabeza. En una estancia en València, coincidí con Pepa Crespo, responsable de comunicación del Bioparc. Me interesó lo que le escuché decir y le pregunté si podría visitar la instalación. Abusando de su amabilidad conviví junto a los cuidadores durante tres o cuatro días. Así conocí la operativa habitual con los animales. Pasé una noche allí y se me quedó la imagen de un lugar misterioso, lleno de ruidos nocturnos. Sin duda daba pie a contar un policíaco que se desarrollase en aquel entorno. La muerte de la elefanta era el nexo de unión de todas las ideas que había ido almacenando en mi cabeza.  

Tú eres director de cine, guionista y escritor, ¿los procesos creativos son muy distintos?

Digamos que el inicio es muy parecido, pero en cuanto te sientas a escribir es muy diferente, porque un guion cinematográfico es algo muy escueto, con poca acción y muchos diálogos. Después un montón de personas, actores, músicos, etcétera, va a mejorar tu trabajo, mientras que en un libro solo estás tú, con tu imaginación, y el lector, al que has de proporcionarle todos los datos, ya que nadie lo va a hacer por ti.

Imagino que eres consciente de que ‘El olor del miedo’ es una novela muy visual, muy para la gran pantalla.

Lo que me gusta de la literatura es que el lector vea en su cabeza lo que yo le cuento. No me interesa una escritura que le deje fuera. Siempre intento que se sienta como en el escenario donde están mis personajes. Para eso he de recrear también la parte visual. Por ejemplo, si están en un zoológico por la noche y los personajes pasan miedo, pretendo que el lector lo perciba también. Por tanto, en ese sentido, mi forma de escribir sí es muy visual.  

‘El olor del miedo’ tiene 549 páginas, divididas en 136 capítulos bastante cortos, ¿por qué has escogido esa estructura?

Me salieron un poco así, pero es verdad que vivimos una época en la que todo es muy inmediato, muy breve. Nos movemos por las redes sociales, por los tuits o por Tik-Tok y la gente se ha acostumbrado a mantener la atención durante periodos cortos. En consecuencia, esa estructura funciona muy bien. También es una pequeña trampa que los escritores tendemos a los lectores, que consumen lectura muy deprisa y que, cuando acaban un capítulo, piensan que necesitan leer otro, que también es corto, y de este modo leen unos cuantos más.  

Como has anticipado, la novela se inicia con la muerte de Blanca, una elefanta albina del Bioparc de València, ¿los elefantes albinos son una especie escasa?

Sí, hay pocos, pero los hay. Y también leones y tigres. No es que sean blanquísimos, tienen un tono rosado, pero se percibe bien que son albinos. En Barcelona tuvimos el ejemplo de Copito de Nieve, que era un gorila blanco y esa especie sí que escasea.

En España matar a un animal no se considera asesinato. ¿La policía investiga esos casos con procedimientos análogos a los que utiliza en las muertes de los seres humanos?

Antes de escribir la novela me puse como condición hablar con la policía. Formulé la consulta y me respondieron que este caso concreto lo investigarían exactamente igual que si se tratara de un ser humano. Y bajo esta premisa comencé a trabajar. Luego es cierto que el castigo es mucho menor, porque creo que la pena por matar a un animal como el que nos ocupa es de unos dieciocho meses. Una cosa distinta es que el inspector, que he introducido en la novela, resulta un tanto descreído por tener que investigar la muerte de un bicho, aunque a medida que avanza en sus pesquisas su punto de vista cambia un poco.

viernes, 30 de junio de 2023

Mar García Puig: «La ansiedad es muy difícil de verbalizar. Es como un mecanismo de defensa que te priva del lenguaje»

Mar García Puig debuta en la literatura con ‘La historia de los vertebrados’, una
novela sobre la ansiedad, el miedo materno y una herida personal que conecta con luchas universales y el relato de las mujeres locas que nos precedieron.

Nº 669.- Mar García Puig llegó a València precedida de elogiosas críticas vertidas por algunos escritores de mucho renombre, como Enrique Vila-Matas, Marta Sanz, Isaac Rosa, Katixa Agirre o Juan José Millás, entre otros. El éxito de ‘La historia de los vertebrados’,  primera novela de la escritora barcelonesa, editada por Penguin (castellano) y La Magrana (catalán), parece asegurado. Al menos, las cuatro ediciones puestas ya a la venta así lo ratifican. El día es caluroso. El sol castiga las fachadas de los edificios  de la plaza del Ayuntamiento. En los alrededores del Hotel Meliá Plaza, un King Kong gigante y otro animal peludo, también gigante, que no acierto a identificar, se bambolean al son de una música enlatada, reclamando unas monedas por su baile. Algún niño se fotografía con ellos. Sentados a una mesa del hall del Hotel, durante un buen rato Mar García Puig y quien suscribe dialogamos sobre su «historia vertebrada», un libro que difícilmente puede adscribirse al género de la novela o al del ensayo o al de la autoficción o al del relato sin fisuras. Es más bien una hibridación de territorios narrativos, un «artefacto literario», tramado en poco menos de trescientas páginas. ‘La historia de los vertebrados’ habla de las convulsiones, rayanas con la locura, que la autora del libro sufrió tras dar a luz a dos niños. Ese mismo día se graduaba como diputada al Parlamento Español, una confluencia de situaciones poco frecuente. El libro se viste de una prosa cuidada, perfilada, elegante sin discusión, bañada en el ejemplo de mujeres pretéritas que atravesaron situaciones muy similares a la que a ella le tocó vivir, según explica en la primera frase del texto: «El 20 de diciembre de 2015 me convertí en madre y enloquecí». Estamos, por tanto, ante un viaje a través del arte, la literatura, la medicina y la mitología que pretende «normalizar» su situación, paliar el complejo de culpa de la autora y desechar un evidente sentimiento de «bicho raro». Poco antes de las doce, la voz de Mar García Puig fluyó suave, igual que lo hacen las palabras que integran el libro.   

Mar, eres filóloga, editora de profesión y has sido diputada en el Congreso de Madrid por En Comú Podem, ¿se llevan bien la literatura y la política?

Desde hace un mes ya no soy diputada y justamente ahora me han pedido que escriba un artículo sobre este tema. Mi primera sensación es que hay un nivel en el que la política da la espalda al arte y a la cultura. Cuando entré en el Congreso de los Diputados fue algo que me sorprendió mucho, porque no podía entender que no se considere a la cultura como un eje vertebrador de todas las políticas y  aspiraciones al bienestar. Se afirma, por otro lado, que la política es una trituradora y, en cierto modo, lo es. A nivel personal, eso se trasluce en una doble vertiente. Por una parte, es capaz de secarte creativamente pero, por otra, existe el tópico de que a partir del sufrimiento se crea. Y pienso que hay algo de eso. Para mí, este libro ha tenido un componente sanador, sin duda. No reniego en absoluto del tiempo que he invertido en la política, pero es cierto que también he podido constatar que la escritura me ha permitido recomponerme en momentos difíciles.

domingo, 25 de junio de 2023

Javier Velasco Oliaga: «Me gusta hacer entrevistas que permitan al lector conocer no solo el libro del que estamos hablando, sino también algunas peculiaridades del autor»

 

Foto cedida por el autor
Con más de quince años de oficio a sus espaldas, Javier Velasco Oliaga y David
Yagüe publican ‘Entrevistas con historia’, un libro con sesenta conversaciones con otros tantos escritores de novela histórica.

Nº 668.- El entrevistador entrevistado. Conocí a Javier Velasco Oliaga en un viaje a La Guardia, localidad riojana donde se celebraba el concurso de novela Solar de Samaniego. Corría el año 2015. Luego volveríamos a vernos en la entrega del Premio Ateneo de Sevilla en más de una ocasión. Desde entonces, aunque en la distancia, él en Madrid y quien suscribe en València, se estableció un conocimiento cordial, sustentado a lo largo del tiempo por nuestros diálogos vía WhatsApp y alguna conversación telefónica. Javier es periodista de profesión y vocación y desarrolla una enorme actividad en pro de la difusión de la literatura, muy especialmente en el terreno del género histórico, y en ese territorio siempre tan particular que son las entrevistas. De ello queda constancia en su blog Todoliteratura y, desde hace apenas un par de meses, en el libro ‘Entrevistas con historia’, que acaba de publicar junto con otro enamorado del oficio de leer, escribir y entrevistar, el también periodista y escritor David Yagüe. Editado por Ondina Ediciones, ‘Entrevistas con historia’ recoge sesenta conversaciones con escritores especializados en novela histórica, con nombres tan sonoros y celebrados como Ken Follet, José Calvo Poyato, Luis Zueco, Matilde Asensi, Chufo Llorens, Gonzalo Giner, Lindsey Davis, Simon Scarrow, Sarah Lark, Kate Mosse o Luis García Jambrina entre muchos otros. Hace unos días, a través de Zoom pudimos conversar durante un buen rato sobre su libro y sobre este género periodístico tan particular como es la entrevista. Pocos pueden imaginarse el trabajo que esconde la trastienda de una conversación entre un escritor y su interlocutor. Sentarse cara a cara, evitando la sensación de desnudez que puede producir la falta de documentación previa y plantarle una serie de cuestiones sobre su trabajo no resulta tarea baladí. En absoluto. Bien lo sabe Javier Velasco. El piloto rojo encendido de la grabadora, herramienta indispensable en este oficio, dio la señal para que comenzase nuestra conversación.

En primer lugar, Javier, enhorabuena por la publicación de ‘Entrevistas con Historia’. En el prólogo, Luis Zueco afirma que la misión del entrevistador es tender puentes entre el escritor y el público, ¿estás de acuerdo con esta afirmación?

Muchas gracias. Llevo ya más de quince años publicando estas cosas en Todoliteratura y otros medios y no puedo estar más de acuerdo con él. El entrevistador es una pieza fundamental en la difusión de la literatura. Para que los lectores se interesen en algún libro, a menudo es necesario que conozcan al autor. Es algo que les gusta y prueba de ello es que muchos lectores, cuando ya han leído un libro, se acercan a las ferias para conocer a su autor y hablar unos minutos con él. En mi opinión, actualmente el escritor es quien ha de hacer la promoción de sus obras, porque las editoriales no dan abasto con la enorme cantidad de libros que publican.

miércoles, 21 de junio de 2023

Julio Llamazares: «El escritor es alguien que tiene un pie dentro y otro fuera de la realidad»

copywright:© hermezo23
Nº 667.- Junio. Trece y martes. Tiene el pelo blanco, la mirada sincera y la barba sonriente. Julio Llamazares se acercó a València para presentar su nueva novela, ‘Vagalume’, publicada por Alfaguara, en la que César, el protagonista, regresa a la ciudad donde comenzó su carrera de periodista y escritor para recuperar la memoria de su amigo Manolo Castro, recientemente fallecido, que le inició en las artes del periodismo y la literatura. En apariencia, Castro fue un hombre apacible, amante de su familia y su trabajo. Sin embargo, como casi todo el mundo, prefirió callar antes que enfrentarse a la verdad para evitar el dolor de los suyos, y mantener su tragedia siempre en la penumbra. Inesperadamente, su muerte pone al descubierto siete manuscritos sin publicar, cuya existencia era desconocida para su propia familia. A través de sus páginas, César irá desvelando la cara oculta de su amigo y maestro en el arte de las letras. La historia es sencilla, pero el escritor leonés dosifica con mimo sus píldoras narrativas hasta convertir la búsqueda de Manolo Castro en un misterio, que el lector desea desentrañar con avidez. Cada nuevo descubrimiento conduce a una nueva bifurcación, que se recorre con gusto e innegable interés. ‘Vagalume’ es, además, una espléndida invitación a reflexionar sobre el pasado, la literatura como forma de salvación y refugio, y la soledad. En el Hotel Catalonia Excelsior, sentados alrededor de una mesa de la cafetería, Julio Llamazares y quien suscribe desgranamos algunos de los detalles más relevantes de la novela y de la trayectoria literaria del escritor leonés. En la frontera, un café, unas aguas minerales y la grabadora, con el piloto rojo encendido. En el exterior, las nubes, oscuras y grises, vertieron perezosos chaparrones sobre las calles de la capital del Túria.

Julio, estos días he releído una de tus novelas más señeras,  'La lluvia amarilla', que ha envejecido divinamente. En ella hablas de aquellos viejos del Pirineo aragonés que contaban historias alrededor del fuego, ¿tu pasión por narrar procede de ahí?

Alrededor del fuego y en las noches de verano, la fuente original de la literatura es la narración oral. Como seguramente todos los niños del mundo, yo me crie escuchando las historias que  se contaban en aquellos tiempos en los que la televisión casi no había llegado. Cuando me preguntan sobre los escritores qué más me han influido, genéricamente siempre aludo a los viejos de mi pueblo, porque ellos conseguían lo que pretendemos todos los escritores con nuestro trabajo: que se pare el tiempo cuando empezamos a hablar. Mi paisano Luis Mateo Díez dice que narrar consiste en «contar y encantar contando» y ellos incorporaban un tono de voz y una magia en su lenguaje que es la esencia misma de la narración.

¿Cómo escritor, ‘La lluvia amarilla’ significó un antes y un después en tu carrera literaria?

Sí, pero yo tomé conciencia de ese detalle mucho tiempo después. ‘La lluvia amarilla’ la escribí como cualquier otra novela. Es más, pensaba que iba a ser la más minoritaria de todas las mías, porque objetivamente no es más que el monólogo de un hombre mientras se muere en un pueblo en ruinas. A priori, no parece un tema muy comercial, pero con el tiempo se ha ido imponiendo. De hecho, acudo a las ferias de libros y mucha gente me dice que les ha marcado la vida. Y a mí también. Su imagen se ha ido agrandando con el transcurso de los años. Cuando se publicó, tal vez tocó la fibra sensible de la España vacía, de la que ahora todo el mundo habla. Pero en 1988 no era así. Nadie quería hablar de los pueblos que desaparecían, porque se consideraba de mal gusto y España quería ser muy moderna entonces.

¿Para ser escritor hay que ser un buen mentiroso?

Sí, sin duda, es más, creo que la esencia de la literatura, sobre todo de la novela, es la mentira. Joan Barril decía que la verdad es el conocimiento, pero la mentira es la herramienta que te permite llegar a conocer algo más. Cuando lo objetivo se acaba, cuando la realidad termina, necesitas usar la imaginación, que es como yo llamo a la mentira, para poder avanzar. La frontera entre el periodismo y la literatura es esa.  

Decían el otro día en el programa de radio ‘A vivir que son dos días’, que no quedan escritores de peso, que antes se les llamaba para preguntar su opinión sobre temas de actualidad y ahora ya no sucede lo mismo. ¿Significa eso que se ha banalizado la figura del escritor?

Ni la mayor parte de gente que publica libros es escritora, ni los que cuelgan blogs en Internet son todos periodistas. De la misma manera que el que va a correr cada mañana no es un atleta. El otro día, en la Feria del Libro de Madrid, a mi alrededor tenía a youtubers, tiktokers, Rodrigo Rato, Miguel Ángel Revilla y Ana Obregón. Estas personas no tienen nada que ver con la literatura. Lo suyo es otra cosa. Es como el fast food que no guarda ninguna relación con la alta gastronomía. Ahora la profesión de escritor se ha banalizado de tal modo que resulta menospreciada, porque si todo el mundo escribe parece que sea fácil. Y nada de eso. Escribir bien es muy difícil.

lunes, 12 de junio de 2023

Elia Barceló: «Me encanta el pasado. Siempre tengo la sensación de que vive conmigo»

 Nº 666.- 

Copywright: Stefanie Graul
‘Amores que matan’ es la segunda entrega de la tetralogía policiaca que Elia Barceló
comenzó a publicar en 2022. Como ella misma dice, su manera de entender el género negro es mediterránea, llena de flores y luz, bien alejada de las tinieblas confusas que envuelven las novelas negras nórdicas. En ‘Amores que matan’, editada por Roca Editorial, la muerte llega en verano, cuando un reputadísimo experto en arte es asesinado en el pasillo de un hotel. A este suceso hay que sumarle el hallazgo de unos restos humanos y unos cuadros de valor incalculable, que han aparecido, emparedados, en una de las estancias de Santa Rita, un antiguo sanatorio, reconvertido en complejo residencial, habitado por unos hombres y mujeres que recuerdan, inevitablemente, a cualquier
dramatis personae de Agatha Christie. Sabor británico, perfumado con las esencias del Mediterráneo. Un martes de junio, caluroso y húmedo, aprovechamos una tregua entre los viajes de la escritora eldense y su participación en la Feria del Libro de Madrid para conversar sobre su novela. La grabadora, piloto rojo encendido, registró los minutos de una conversación telefónica pausada, amable y divertida. Durante ese tiempo desgranamos el proceso de escritura de estos luminosos amores criminales, teñidos de buganvilla, junto con otros aspectos de la literatura.    

Elia, tu vida discurre a caballo entre dos países, Austria y España, a la hora de escribir ¿eso es bueno, malo, regular o indiferente?

Como llevo toda mi vida así, pienso que es bueno. A mí me ha ido bien, porque creo que todo lo ves de dos maneras diferentes: dos lenguas, dos puntos de vista, dos ambientes políticos con los que cabrearte… Siempre estás comparando cómo se hace una misma cosa en dos lugares distintos y eso es algo que resulta muy interesante y positivo para escribir, ya que aumenta la empatía.  

miércoles, 31 de mayo de 2023

Ana Martínez Muñoz: «Si no educamos a nuestros hijos sobre la sexualidad, crecerán de acuerdo con lo que vean en Internet»

Copywright: hermezo23
Nº 665.- Jueves, veinticinco de mayo. A media tarde. Sin sol. Con paraguas abiertos y
nubes cerradas. Conmemoración del cincuentenario de la edición del Tubular Bells de Mike Oldfield. Fecha sagrada para un seguidor del músico británico desde los diecisiete años como yo. Pero ahora no toca hablar de eso. Sino de literatura. Había quedado con una escritora valenciana a las puertas de la Audiencia Provincial de la Ciudad de la Justicia de València.
 Sin embargo, la intensa lluvia reubicó el punto de encuentro. Y así, el VIPS del Centro Comercial El Saler nos recibió dispuesto a convertirse en el escenario de la entrevista con Ana Martínez Muñoz, que recién ha publicado ‘Valencia Roja’, su ópera prima editada por Alfaguara, un thriller que gira en torno a Miguel Murillo, más conocido en el mundillo del porno como Miky Moore, productor y director de cine, que aparece asesinado de modo grotesco en El Casino del Americano, una antigua mansión abandonada del barrio de Benicalap. La inspectora Nela Ferrer, trasladada a la capital del Túria, y el subinspector Valbuena, tratarán de desentrañar la compleja tela de araña que envuelve este obsceno crimen. Tras tomar asiento alrededor de una de las mesas del establecimiento, dimos comienzo a nuestra entrevista.  

Ana, tu profesión es la informática, ¿de dónde arranca tu pasión por la escritura?

De pequeña siempre decía que quería ser informática o escritora. Resulta muy difícil vivir de la escritura, así que a la hora de escoger me decidí por lo primero y la verdad es que me ha ido bastante bien. Me gusta mi trabajo y aprobé mi oposición, sin abandonar la escritura como hobby. Cuando mis hijos crecieron, encontré algunos momentos de tranquilidad, realicé algunos cursos y surgió la posibilidad de escribir una novela. Me dije de intentarlo y este es el resultado.  

lunes, 15 de mayo de 2023

València Negra 2023: Jo Nesbø: «A mis lectores no les doy lo que creo que quieren, sino lo que ellos no saben que les va a gustar»

Con más de cincuenta millones de ejemplares vendidos, el escritor Jo Nesbø pasó por València Negra 2023 para recoger el Premio Francisco González Ledesma, hablar de literatura policiaca y presentar ‘Eclipse’, su nueva novela.  

copywright; hermezo23
Nº 664.- No suena Peer Gynt en ‘Eclipse’, la novela número trece de la serie protagonizada por el policía Harry Hole, editada por Penguin Random House Reservoir Books. Tampoco se escucha ninguna otra obra de Grieg, aunque sí se dejan oír los nombres de David Bowie, Fleetwood Mac, Bee Gees, Gustav Mahler, Kraftwerk o Bob Marley entre otros, una alineación musical de lujo. Sin embargo, la partitura que Jo Nesbø (Oslo, 1960) ha compuesto en esta ocasión es, una vez más, una completa sinfonía de tramas y subtramas, giros de guion y sorpresas dilatadas, alcohol y otras sustancias no tan claras, aderezadas con la percusión de los asesinatos. ‘Eclipse’ mezcla los cadáveres de dos mujeres desaparecidas en Oslo con el secuestro de una amiga de Hole, Lucille, llevado a cabo por unos delincuentes mexicanos en Los Ángeles. Contratado por un millonario acusado de estas muertes, el policía noruego se traslada a la capital nórdica para resolver ambos casos. ¿Lo conseguirá? A lo largo de más de quinientas páginas, el lector asiste a los problemas de Harry para dar con la tecla precisa, que ponga punto final a las investigaciones. Ésta ha sido la primera vez que Nesbø visita la capital del Túria. Y lo ha hecho para recibir el Premio Francisco González Ledesma, otorgado mediante votación por los asistentes al festival Valencia Negra 2023. Según sus propias palabras, el escritor noruego se inició en la literatura para impresionar a dos amigos suyos «con los que hablo de la vida en general» y demostrarles que «era capaz de escribir novelas, manipulándolas de forma justa y agradable, algo difícil de conseguir». El fútbol ocupa otro lugar destacado en su vida, igual que la música, ya que forma parte de la banda Di Derre, con la que el próximo verano realizará una gira de tres meses. Nesbø compara su estilo literario con la forma de jugar de Messi, «que trata de engañar a su defensor, aunque a veces es mejor tirar por donde tu oponente espera que salgas. Lo mismo ocurre con los giros y tramas de las novelas. Es difícil hacer lo que se espera que hagas sin que se note, algo que cada vez cuesta más de conseguir porque la gente de hoy consume muchísimas historias». Con la ayuda indispensable de la traductora Beatriz Abril, se desarrolló nuestra entrevista en la Fnac de San Agustín de València, después de la rueda de prensa. Era viernes, doce de mayo, sobre las trece horas, cuando el piloto rojo de la grabadora comenzó a brillar.

Jo, ¿muy cansado del viaje?

Bueno, un poco. Lo cierto es que desde que he llegado a València no he parado, aunque anoche me fui pronto a dormir.  

jueves, 11 de mayo de 2023

Julia Navarro: « A través de la lectura he aprendido formas de vivir, he reflexionado sobre otros modos de pensar y he imaginado paisajes»

Copywright: Juan Manuel Fernández
Nº 663.- Mayo, a media tarde de un miércoles. Rumor de fútbol por la calle. Las inmediaciones del Hotel Westin respiraban banderolas, bocinas y espectadores ansiosos. Preocupados. Había partido en Mestalla. Pero mucho antes de que se diera la patada inicial sobre el césped, estaba citado con Julia Navarro para conversar acerca de su reciente publicación, ‘Una historia compartida’, editada por Plaza &Janés, el ensayo donde ha plasmado sus opiniones sobre aquellas mujeres que, de alguna manera, influyeron en su vida, a través de sus conductas y pensamientos. Es evidente que el libro tiene un carácter reivindicativo, pero no es frentista ni revanchista. La contraportada es bien explícita al respecto: «Hasta el siglo XX la Historia la escribieron los hombres. Eso explica por qué las mujeres apenas aparecemos como sujetos de las historias de la Historia» […] «… desde el principio de los tiempos las vidas de hombres y mujeres han estado entrelazadas y no se explican las unas sin los otros, es decir, con ellos, sin ellos, por ellos, frente a ellos o con la ignorancia de ellos». Una esquina de la terraza del Westin, mecida por una suave brisa, fue testigo de nuestra conversación. Calmadamente. Las ansias del fútbol no iban con nosotros. ‘Una historia compartida’ da mucho de sí. Su contenido es extenso y más de cien mujeres se asoman a sus páginas. Es imposible citarlas a todas, pero de algunas sabremos, aquí y ahora, lo que hicieron y lo que es más importante, el motivo por el que Julia Navarro decidió incluirlas en su libro. Piloto rojo de la grabadora encendido. Comenzamos.

Julia, ¿de dónde arranca tu pasión por contar historias?

Desde pequeña me gustaba hacerlo. Escribía cuentos y también leía mucho, porque en mi casa había una buena biblioteca.

Tu primera novela, ‘La Hermandad de la Sábana Santa', surgió de la lectura de un obituario mientras estabas en la playa.

Es verdad, fue leyendo el obituario sobre el fallecimiento de Walter Macron, un microanalista forense, que había puesto bajo su microscopio la Sábana Santa de Turín. Justo al lado aparecía una pequeña historia sobre la autenticidad de la reliquia y en ese momento se hizo un clic, y decidí que quería escribir sobre aquello.

martes, 2 de mayo de 2023

Luis García Jambrina: «No nos interesa profundizar demasiado en los hechos históricos, nos quedamos en la superficie»

El escritor salmantino acaba de publicar ‘Así en la GUERRA como en la PAZ’, donde, con mirada femenina, narra la retirada del ejército inglés durante la Guerra de la Independencia.

copywright: hermezo23
Nº 662.- Invierno de 1808 y 1809. El ejército británico, comandado por sir John Moore,
emprende la retirada. Había acudido a la Península Ibérica para combatir en la llamada Guerra de la Independencia. Las cosas no han funcionado como se esperaba y el repliegue hacia la ciudad de A Coruña es la única opción posible. Pero la marcha inglesa, a través de las tierras de Salamanca, Zamora, León y Galicia, se convierte en tragedia. La esposa de un soldado de infantería, Catherine Gallagher, que viaja con las tropas de la
Union Jack, asiste a la trágica marcha y deja constancia de sus vivencias y de las de otras mujeres que la acompañan en un relato escrito. Sobre este lamentable episodio bélico, Luis García Jambrina acaba de publicar ‘Así en la GUERRA como en la PAZ’, editada por Espasa, su nueva novela. Un sábado por la mañana del mes de abril, en la cafetería del Hotel Silken Puerta de València de la capital del Túria, pude conversar un buen rato con el escritor salmantino, enamorado del género histórico, a propósito de su trabajo. Con la grabadora encendida, a buen ritmo pero sin prisas, comenzamos nuestra charla. Como fondo, algún ruido de platillos y cucharas. Por los altavoces de ambiente, la voz de un saxofón versionea tradicionales temas de jazz.

Luis, observo que tu devoción por el género de la historia novelada es grande. Incluso tus relatos policiales protagonizados por Fernando de Rojas tienen un trasfondo histórico.

Llegué a la novela histórica casi por casualidad. Iba a escribir sobre Fernando de Rojas y, en su caso, tanto el componente histórico como su época eran importantes. Pero es verdad que parece que no puedo salir de ahí, excepto para cambiar de coordenadas temporales. El motor de mis novelas siempre es una historia concreta o un personaje. A partir de ahí viene todo lo demás. En ‘Así en la GUERRA como en la PAZ’ hablo de un acontecimiento muy interesante y que no es suficientemente conocido.  

lunes, 24 de abril de 2023

Edurne Portela: «Maddi llevó a cabo cosas excepcionales en un contexto en el que resultaba muy difícil hacerlas»

 

copywright: asis ayerbe
Nº 661.- Fue un miércoles de abril. Por la tarde. Insospechadamente, el cielo se había cubierto de gris.  Por la avenida pasaban coches mientras sacaba los trastos del oficio. Grabadora, un par de bolígrafos, un bloc de notas, el teléfono móvil, el cuestionario con las preguntas… Todo dispuesto sobre la mesa. Justo a las cinco tecleé el número de teléfono de Edurne Portela, con la que había quedado citado para conversar sobre su nueva novela, ‘Maddi y las fronteras’ (Galaxia Gutenberg), la historia de María Josefa Sansberro, conocida como Maddi, una mujer que vivió en el linde entre España y Francia, que conoció la Guerra Civil Española y la II Guerra Mundial y traspasó muchas fronteras, morales y físicas, para su tiempo. Se casó y divorció; volvió a contraer matrimonio y adoptó a un niño; fue católica ferviente, devota de San Ignacio, el santo militar, y marcada y apartada del seno de la Iglesia por su divorcio; contrabandeó y colaboró con la resistencia francesa en su lucha contra la invasión nazi… Edurne respondió pronto la llamada con voz que sonó lejana. La grabadora ya trabajaba a pleno rendimiento. Minuto a minuto el audio mejoraría. No demasiado, pero suficiente. La conversación se hizo más cercana cada vez. El hielo primerizo de la distancia telefónica se había roto. Media hora después, al pulsar la tecla stop de la grabadora, descubrí que las palabras habían discurrido con premura excesiva. Las nubes se habían marchado sin llorar. Y el sol iluminaba de nuevo.   

Dos vecinos de Oiartzun, Izarraitz Villaluce y Joxemari Mitxelena, te hicieron un regalo insospechado: un archivo con documentos pertenecientes a una mujer de vida singular: María Josefa Sansberro, Maddi, que falleció durante la Segunda Guerra Mundial. Edurne, tú eres escritora, pero con formación de historiadora, ¿la tentación de escribir algo de no ficción sobre esta mujer debió resultar muy fuerte, no?

Sí, lo que ocurre es que yo hice una licenciatura en Historia, pero mi doctorado fue en Literatura y no he ejercido nunca como una historiadora al uso, que observa la rigurosidad que su disciplina impone. También tenía claro que no escribiría un libro de Historia, porque la documentación no me invitaba a ello. Sin embargo, en un primer momento, sí pensé en construir una especie de ensayo más reflexivo acerca de lo que significaba ser mujer en la época de Maddi, sobre todo con las decisiones que ella tomó entonces. Como digo en el Epílogo, al final la imaginación pudo más y me dejé llevar por la ficción.

Lo cierto es que la vida de Maddi lo tiene todo para ser objeto de un escrito de no ficción o de ficción. Su historia discurre en un escenario ideal, un territorio fronterizo, y ella regenta un hotel, que siempre resulta un lugar idóneo para el cruce de muchas personas y caracteres. Sin duda, la decisión  final resultaría compleja.  

Resultó compleja porque, cuando decidí tomar el camino de la ficción, hube de plantearme que esta mujer había existido de verdad. Ella tenía unos sentimientos, una voz y una visión del mundo propios y yo, a partir de todas las evidencias documentales, iba a intentar recrear una vida ya vivida. Para mí la dificultad radicaba justo ahí. Por un lado, era un reto muy emocionante, pero por otro, la responsabilidad que conllevaba me creaba muchas dudas en el terreno de la ética.  

En otros medios ya has destacado el peso de esa responsabilidad, pero cuentas a tu favor con el hecho de que, sin tu trabajo, Maddi no sería conocida. ¿No crees que ha sido mejor haber escrito sobre ella que dejarla en el olvido?

Sí, al final lo hice por eso. La misma historia me lo pedía y decidí que la forma de contarla era esa. Mejor así que nada. Y ahora pienso que su nombre esta ahí, en un lugar donde reposa su memoria. La novela está llegando a mucha gente y se está hablando de ella. Y en ese sentido me siento satisfecha, porque al menos ahora se conoce quién fue Maddi.

sábado, 22 de abril de 2023

Laura Ferrero: «La idea de familia que tenemos hoy pasa por eliminar esa idea y sustituirla por otra, que encaje con la realidad propia de cada uno»


Nº 660.-
 
Estaba escrito que sería una entrevista distinta. Aunque no lo esperaba. Había leído la nueva novela de Laura Ferrero, ‘Los astronautas’, editada por Alfaguara, y la había escuchado a ella en diferentes medios de comunicación. Como acostumbro, llevaba preparado un cuestionario meticuloso, o eso me parece a mí, y había subrayado aquellos aspectos que estimaba que podían resultar de mayor interés para los lectores. Estábamos citados en la Estación Joaquín Sorolla del AVE de València, a la que accedió la escritora barcelonesa en medio de un barullo de gente joven que, en sentido contrario, llegaba a la ciudad dispuesta a celebrar una despedida de soltero. Todos con camiseta negra y flores blancas, menos uno, el novio, ataviado de otra guisa. Bien explícita por cierto. ‘Los astronautas’ es novela de autoficcion, introspección y autoexploración. Kuki, la protagonista, a través de una fotografía suya con sus padres, descubrió qué personas formaban parte de su familia real. Hasta ese momento todo eran dudas y nebulosas sobre su entorno. A partir de esa imagen, tratará de recomponer su pasado mediante una ficción/realidad emocionante y, en ocasiones, dolorosa. En las páginas del libro se dan cita la verdad y la mentira de todos los relatos que habían configurado hasta ese momento su historia familiar. Para realizar su trabajo, al igual que en el Apolo XI,  Armstrong, Aldrin y Collins observaron la Tierra desde su órbita espacial, Laura tomó distancia e intentó diseccionar su realidad auténtica. Y estableció una doble estructura: su vida y la aventura espacial de los astronautas. Documentación, cuestionario y lectura de la novela. Tales eran los mimbres con los que contaba para desarrollar mi trabajo. Conecté la grabadora y, con el piloto rojo encendido, saltaron por los aires esos mimbres ya desde la primera pregunta que, de manera espontánea y desacostumbrada, formuló la propia Laura Ferrero.  

LF.- ¿Qué tal tu experiencia lectora con ‘Los astronautas’?

HC.- Reconozco que, al principio, no encontraba relación entre el relato de la protagonista y los textos sobre los astronautas y me costó un poco. Pero cuando comprendí qué pintaban allí esos párrafos, la devoré en poco tiempo.  

HC.- Laura, después de escribir algo tan personal como ‘Los astronautas’ ¿una escritora como tú sale indemne de su escritura?

LF.- Se sale diferente. A mí me ha servido para darme un nuevo relato de mi vida y cambiar mi visión sobre ella. Una novela como esta no se escribe porque sí. No te introduces en un relato tan largo y costoso para pasar el tiempo. Para eso hacemos otras cosas.

HC.- ¿Escribir ‘Los astronautas’ ha significado darle una segunda oportunidad a tu infancia y a tu juventud?

LF.- No, no le he dado una segunda oportunidad, simplemente he mirado las cosas de otra manera. Siempre había tenido un relato transmitido por mis familiares, muy monolítico, de cómo había sucedido todo en mi familia. Al escribir sobre ello, me he dado cuenta de que existía otra historia y he podido mirarla desde otra perspectiva.